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Apuntes sobre fascismo y nacionalismo en Cataluña

Published on: domingo, 5 de marzo de 2017 // , ,

por Arqueòleg Glamurós (artículo original en catalán)

Últimamente se han publicado textos donde se acusa a Sociedad Civil Catalana, entidad que básicamente tiene el apoyo de PSC, PP y Ciutadans (es decir, al 39% del electorado catalán), de ser fascistas. Por otro lado, han visto la luz varios artículos donde se advierte de la presencia de una nueva ultraderecha dentro del independentismo catalán. Permitidme que, como activista antifascista, federalista global y catalanista que se mantiene alejado de los dos extremos del populismo identitario, comparta algunas reflexiones al respecto con ustedes:

1.- El fascismo no es una etiqueta donde meter todo lo que no nos gusta. Si todo es fascismo, nada lo es. Si banalizamos tanto este término, cuando tenemos delante un facha de verdad no lo sabremos reconocer. ¡No toda la derecha es fascista, ni mucho menos! Afortunadamente tenemos una gran mayoría de personas neoliberales o conservadoras, tanto dentro de la derecha independentista como españolista, muy alejadas del extremismo ultra.

El fascismo se caracteriza por canalizar el malestar social hacia las minorías más débiles de la sociedad (políticas, religiosas, étnicas, lingüísticas, sexuales, económicas ...), a fin de evitar que el odio social se dirija contra las élites y la oligarquía. A menudo lo hacen de forma violenta, pero últimamente se disfrazan de demócratas y vomitan su odio través de las redes sociales o los medios de comunicación. La minoría escogida es lo de menos, a menudo cambia con el paso el tiempo. Los que antes odiaban a los judíos, ahora detestan a los musulmanes. Lo mismo vale, siempre y cuando sea una minoría débil contra la cual sea fácil lanzar rumores, estereotipos y noticias falsas para crear un caldo de cultivo del odio social.

A mí me golpearon unos skins para ser gay con 16 años hasta dejarme inconsciente. He sido amenazado y acosado por concejales neonazis de PxC (Plataforma por Cataluña, un partido político catalán de extrema derecha, AyR), lo que ha sido denunciado hasta dos veces a los mozos (la policía catalana, AyR). He recibido varias amenazas en las redes y comentarios homófobos por parte de ultraderechistas exaltados españolistas e independentistas. Soy fundador y activista de Unidad Contra el Fascismo del L'Hospitalet. Sé reconocer a un fascista cuando lo veo, creedme. Y puedo distinguir perfectamente quien no lo es.

Artículo en Vilaweb acusando al PSC de fascista por no apoyar el derecho a decidir


2.- Ni ANC ni SCC son entidades fascistas en absoluto, a pesar de tener en su interior algunos elementos aislados fachas. De la misma forma que los Boixos Nois o las Brigadas Blanquiazules son claramente grupos de hooligans con actitudes neonazis, pero obviamente no todos los seguidores del Barça o el Espanyol lo son. Esto es hacer una falacia metonímica. Lo mejor que podrían hacer SCC y ANC es aislar, expulsar y desvincularse de sus elementos ultraderechistas para poder tener un debate sobre el eje nacional sereno y democrático, con argumentos y no con acoso o descalificaciones personales. Ningún partido con representación parlamentaria en Cataluña es fascista, aunque algunos miembros puedan hacer puntualmente declaraciones que pueden ser consideradas como tal.


Comentarios etnicistas de Quim Torra, ex-Presidente de Omnium Cultural, que fue discretamente apartado del cargo.

3.- Como afirmaba Hanna Arendt, los nacionalismos democráticos tienen elementos que pueden degenerar en violencia contra apátridas o minorías étnicas. El odio que una parte minoritaria del processisme (el proceso soberanista actual, AyR) tiene hacia contra los españoles, los disidentes a su proyecto o los castellanohablantes, como lo expresado en el Manifiesto Koiné (entre muchísimos otros textos y declaraciones demonizando la clase obrera "charnega") empieza a ser preocupante. Como también lo es cierto anticatalanismo furibundo que se ve en ciertos medios españolistas. Si este odio es llevado a un extremo se cae en el fascismo. Y es evidente que dentro de movimientos tan amplios y transversales como el processisme y el españolismo lo hay. Negar o minimizar su existencia sólo permite que estos crezcan y se reproduzcan.

4.- El nacionalismo catalán durante mucho tiempo ha alimentado la doble ecuación "Cataluña = Democracia + Izquierda" y "España = Fascismo + Derecha". Aparte de ser un infame insulto denigrante para todos los millones de españoles demócratas (algunos de los cuales dieron su vida luchando contra el fascismo y aún están sepultados en cunetas), este falso silogismo ha permitido crear una impunidad absoluta hacia la ultraderecha processista. La extrema derecha independentista pasa completamente desapercibida simplemente por hablar en catalán y ser de clase media culta, aunque sus ideas sean tengan la misma esencia que las de un skin head tatuado de PxC. Querer que Cataluña sea un estado independiente no es ninguna garantía de ser respetuoso con los derechos de las minorías. Afirmar que la soberanía nacional recae exclusivamente en el Congreso es tan respetable como defender que ésta pertenece al Parlamento. Pretender ser la encarnación del concepto de democracia en exclusiva expulsa, de facto, a cualquier disidente o discrepante fuera del ámbito democrático e imposibilita cualquier diálogo o acuerdo entre los dos bandos.



Acto de la ANC donde se insiste descaradamente en la apropiación del concepto de democracia


5.- Las diferencias entre la ultraderecha catalana y española son muchas en la forma y pocas en el fondo. La ultraderecha españolista sigue el modelo del fascismo clásico: nostalgia por el franquismo, conservadurismo religioso, machismo y homofobia evidente, cabezas rapadas, racismo e islamofobia; tienen una base de clase obrera no calificada de origen en la emigración del resto de la península. Son muy pocos, no están nada movilizados y apenas pueden hacer un acto con 1.000 personas el 12O. Tras perder la mayoría de concejales de PxC o la alcaldía de Badalona, ​​prácticamente no tienen voz en las instituciones. Potencialmente, la ultraderecha españolista es mucho más peligrosa que la catalana, pero al ser tan pocos y tan fáciles de reconocer por su apariencia, el peligro disminuye.

La ultraderecha catalana, en cambio, es mucho más sutil y disimulada, ya que estéticamente no encaja nada con el estereotipo clásico del "facha". Sus miembros son de clase media culta y odian exclusivamente a los españoles y los catalanes no nacionalistas. Sólo son homófobos o machistas cuando atacan a un gay o una mujer no independentistas, como yo mismo pude comprobar. Apoyan la llegada de inmigrantes, siempre y cuando no sean del resto de España, ya que entonces serían "colonos franquistas". Son una minoría llamativa, pero cuantitativamente muchísimos más que los españolistas. Están muy bien organizados en las redes, así como infiltrados dentro del processisme, participando en actos con millones de personas en los que pasan totalmente desapercibidos. También están dentro del partido que actualmente gobierna la Generalitat el cual, a pesar de no ser fascista, tolera e incentiva su presencia. Supongo que esperan recoger los frutos electorales de su odio. 
¡Una jugada peligrosa y suicida que puede ser letal para nuestra convivencia!

Un ejemplo clarísimo de ello es Mark Serra, militante del PDECat. Insinuó en un repugnante tweet que había que expulsar a "los españoles" para hacer sitio a los refugiados. Posteriormente él explica que no es fascista ya que se gay, le gustan los animales, a tenido una relación sentimental con un negro y ha adoptado un niño de Ucrania. Todo ello en el mismo texto donde señala a periodistas desafectos con el Gobierno y atiza un odio extremo y visceral contra españoles y la izquierda no nacionalista catalana, a la que llega a comparar con la ocupación nazi de Francia.




Texto de Mark Serra, explicando que él no es fascista, al tiempo que atiza el odio violento contra la izquierda federalista y los españoles.


6.- En el fondo lo que sucede es que el processisme, por un lado, y la intransigencia del Gobierno del PP por el otro, han dividido a la sociedad en dos bloques identitarios que se niegan a aceptar al otro como interlocutor democrático. Se han roto todos los puentes de diálogo entre catalanes y se niega la simple posibilidad de que la otra mitad de Cataluña tenga una parte de razón. Cuando se detecta un comentario de alguien que disiente de los postulados más radicales y extremistas se le tacha de traidor y se le acosa y difama sin tregua. Pero 
¿qué debate puede haber si en vez de rebatir argumentos nos dedicamos a destruir personalmente al interlocutor?

En mi ciudad la sede de Ciudadanos ha sido atacada violentamente hasta 7 veces y su portavoz ha sido agredido violentamente en un acto público. Las sedes de CDC y ERC también han recibido ataques y pintadas recientemente. La semilla del odio está sembrada y cada día se est regando con gasolina. A mí, la verdad, esto me empieza a dar miedo. Si hay un "choque de trenes" no será un conflicto entre el Estado Español y la Generalitat, será una guerra entre catalanes. 
¡A mí, que no me esperen! La alternativa a un conflicto violento es, o bien seguir mareando la perdiz sin hacer nada, como hasta ahora, o bien construir un proyecto que sea inclusivo donde se sienta representada toda la población y no una mitad contra la otra. ¿Cuando nos daremos cuenta de que la solución al Proceso no vendrá de los sectores extremistas, sino a partir del pacto, el diálogo, el reconocimiento al otro y la capacidad de hacer renuncias y concesiones para llegar a un amplio consenso moderado?

7.- Y como apunte final, alertar sobre las amistades peligrosas. 
¿Si tan demócrata es el Proceso... como es que los únicos apoyos internacionales que consigue el Gobierno son ultras de la Liga Norte, el Tea Party o la ultraderecha finlandesa¿No se dan cuenta que estas siniestros compañías en vez de sumar restan? ¡Los únicos líderes internacionales de izquierdas que se han manifestado favorables al Referéndum (como la portavoz de los Verdes Europeos Ska Keller, por ejemplo) han venido a través de partidos de la oposición no nacionalistas como ICV o IU los que tanto critican!

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