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El enemigo invisible

Published on: jueves, 7 de mayo de 2020 // ,


En uno de sus tuits, Trump amenazó con quitar los permisos de trabajo a los extranjeros, usando como justificación el “enemigo invisible”. Es la misma excusa que están empleando sus socios de la OTAN para eliminar las libertades individuales, con la excusa del “bien común”: de repente, usar los instrumentos de control social de China es algo aceptable y aceptado, y se aplica sin dilación, incluso cuando carece de sentido.

Es una excusa perfecta, eso del “enemigo invisible”: ¿cómo puede uno hacer frente a algo que no es capaz de percibir con sus sentidos? Como no es posible, nos obliga a delegar nuestra capacidad de decidir sobre nuestra vida a otras personas supuestamente mejor preparadas para ello. Y entonces pasan cosas inexplicables: las estadísticas oficiales de repente no son válidas, los medios que antes se consideraban innecesarios ahora son obligatorios, y los números de muertos crecen inexplicablemente a pesar de que ya no están colapsados los hospitales, algo reconocible en los despidos del personal sanitario que estuvo al pie del cañón cuando hacía más falta (en Valladolid y Madrid, sin ir más lejos).

Al mismo tiempo, los ricos se enriquecen aún más en esta época, a pesar de la crisis económica. Eso de tirarse por la ventana ya no es costumbre y, en su lugar, compran Porsches y Ferraris, cuyas ventas, sorpresa, sorpresa, han aumentado durante el confinamiento.

En realidad, debajo de esta maniobra de distracción cada vez más transparente lo que hay es una nueva fase de la redistribución de la riqueza: los ricos más ricos, los pobres más pobres; socializar las pérdidas mediante rescates del gran capital, y privatizar los beneficios, imponiendo a la clase trabajadora cada vez más recortes mientras los responsables de esta crisis permanente se ven de rositas, una y otra vez. Y todo tapado con la lucha contra el “enemigo invisible”.

Pero en realidad el enemigo invisible no es el virus, como nos dicen, sino la Matrix en la que estamos sumergidos, el capitalismo, en la cual siempre perdemos los mismos. Blanco y en botella: es la Guerra de clases. Así lo ha puesto de manifiesto un estudio reciente en un barrio de San Francisco: tras analizar a 4.160 residentes buscando el Coronavirus, el resultado fue que el 90% de los infectados eran trabajadores de los servicios básicos, es decir, quienes aseguran que la sociedad no se desplome en el caos: la Clase trabajadora. Va siendo hora ya de que dejemos de pensar en el enemigo invisible que nos venden y nos concentremos en combatir al enemigo real: el Capital.

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