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Noticias Amor y Rabia

INFOGRAFICO: Mentiras que matan

Published on: miércoles, 19 de septiembre de 2018 // ,

La próxima desaceleración podría rivalizar con la Gran Depresión y borrar 10 billones $ de activos domésticos en EEUU

Published on: lunes, 17 de septiembre de 2018 // ,
Las principales economías del mundo están patinando sobre un hielo peligrosamente delgado y carecen de las herramientas fiscales, monetarias y de emergencia para luchar contra la próxima recesión, escribe Ambrose Evans-Pritchard en un artículo para The Daily Telegraph.

 

Un montón de destacados veteranos de la crisis económica de 2008/9 temen un desplome aún más dificil de hacer frente que la recesión de Lehman, cuando la actual expansión, cada vez más débil, se desplome. Las implicaciones para la democracia liberal son aleccionadoras.

"No tenemos la capacidad de dar un giro a la economía", dice Martin Feldstein, presidente del US National Bureau of Economic Research (Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos).

"Cuando llegue la próxima recesión, será más profunda y durará más tiempo que en el pasado. No tenemos ninguna estrategia para hacerla frente", declaró a The Daily Telegraph.

 

El profesor Feldstein, ex presidente del White House Council of Economic Advisors (Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca) describió un sombrío escenario más parecido a las depresiones de los años 1870 o 1930 que a cualquier otra experiencia de la era posterior a la guerra.

Advirtió que una década de tasas de interés súper bajas y estímulos monetarios por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha llevado a las acciones de Wall Street a niveles estratosféricos en los que se sangra por la nariz, que ya no guardan ninguna relación con los fundamentos históricos. Las cotizaciones bursátiles caerán inevitablemente en picado.

 

El profesor Feldstein dijo que el próximo mercado bajista -muy probablemente desencadenado por un pico en los rendimientos del Tesoro a 10 años- corre el riesgo de desencadenar la destrucción de 10 billones de dólares en los activos de los hogares estadounidenses. "Efectos riqueza" en cascada costaránde 300.000 a 400.000 millones de dólares al año a  la economía minorista, causando que las fuerzas recesivas se mestasen.

"Los déficits fiscales están llegando al billón de dólares, y el tamaño de la deuda es ya dos veces mayor que hace una década, por lo que hay poco espacio para la expansión fiscal", dijo, hablando al margen del foro Ambrosetti sobre asuntos mundiales en el Lago de Como.

 

La eurozona se enfrenta a un destino aún peor cuando el ciclo global se invierta, ya que el Banco Central Europeo aún tiene que acumular reservas de seguridad contra un shock deflacionista. El edificio a medio construir de  la unión monetaria casi garantiza que cualquier respuesta será demasiado escasa, demasiado tardía.

"Los europeos no tienen un respaldo fiscal. No tienen nada. Al menos  en Gran Bretaña tienes tu propio banco central y tesoro, por lo que será más feliz", dijo.

"Mario Draghi estará muy contento cuando se vaya del BCE, porque no está claro cómo van a salir de esto cuando todavía tienen tipos de interés cero. No pueden volver a usar el truco del euro barato", dijo.

 

Es sorprendente que el rendimiento de los bonos del estado siga siendo negativo en los vencimientos de cinco años o más en Austria, Bélgica, Finlandia, Alemania, Irlanda y los Países Bajos (aunque ya no en Francia, curiosamente). Esto es una prueba de que hay un profundo malestar estructural.

El BCE ya se ha comprometido previamente a mantener su tipo de referencia en -0,4 puntos porcentuales hasta finales de 2019. Para entonces, la economía mundial será extremadamente vulnerable, ya que el sugar rush provocado por los recortes de impuestos y los gastos en infraestructura de Donald Trump se habrá desvanecido.

EEUU está entrando en aguas inexploradas y peligrosas. El jurado todavía está discutiendo sobre si puede, in extremis, seguir el ejemplo de Japón (Abenomics, AyR) e impulsar el índice de deuda pública a niveles estratosféricos (245% del PIB).
 

La diferencia es que los japoneses son los mayores ahorradores y acreedores en el extranjero del mundo. Los estadounidenses deben importar capital para financiar sus déficits gemelos (twin deficits).

Los inversores extranjeros poseen la mitad de las acciones de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos. No financiarán déficit crecientes indefinidamente. El profesor Feldstein dijo que los estadounidenses tendrán que hacer frente por sí mismos a una mayor parte de la carga y esto "desplazaría" a los mercados de bonos de EEUU, con efectos en cadena para las acciones.

 

Olivier Blanchard, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), dijo que EEUU tiene suficientes reservas para hacer frente a una recesión "de pacotilla", pero que tendría romper las reglas por completo en caso de una profunda recesión.

Aunque el balance de la Reserva Federal ya es "aterrador", con 4,2 billones de dólares después de las anteriores rondas de QE (expansión cuantitativa), podría aumentar mucho más. "Si lo necesitamos, podríamos duplicarlo y no pasaría nada terrible", dijo en un foro de la Reserva Federal de Boston sobre cómo combatir la próxima recesión.

 

El profesor Blanchard, ahora en el Peterson Institute, dijo que la Reserva Federal podía comprar acciones. El Banco de Japón ya lo hace. Es el mayor poseedor de fondos negociados en bolsa de la Bolsa de Tokio. "Esto podría ser el truco ideal y podría funcionar incluso mejor que comprar bonos a largo plazo", dijo.

La Fed incluso podría imprimir "dinero de helicóptero" (‘helicopter money’) para financiar directamente el déficit fiscal, una idea que los académicos lanzaron después de la última crisis pero que se considera demasiado radical para el sistema político.

 

Esta variante del "dinero del pueblo" inyecta el estímulo directamente en las venas de la economía, en lugar de canalizarlo a través de los mercados de activos, el mecanismo posterior a Lehman que ha beneficiado enormemente a los ricos y ha arraifado la desigualdad del reparto de la riqueza. Pero es difícil revertirlo más tarde cuando llega el momento de eliminar el exceso de liquidez.

Mientras que los EEUU podrían, teoricamente, experimentar con el dinero de helicóptero, el Congreso sería hostil a cualquier tipo de aventurerismo monetario. Sería el último recurso. En la eurozona sería completamente imposible según el derecho de los tratados de la UE y las normas fiscales restrictivas del Pacto de Estabilidad.

 

Blanchard dijo que se necesitaron al menos 850 puntos básicos de recortes de tipos para combatir la recesión posterior a Lehman, - directamente o artificialmente a través de compras de bonos bajo el modelo Wu-Xia- y que esto está claro que ahora no está disponible. Su consejo es retrasar el endurecimiento monetario y calentar la economía estadounidense hasta que esté a salvo del estancamiento deflacionario.

Una nueva crisis pondría al descubierto otro gran problema. El Capitolio ha atado las manos del Tesoro de los Estados Unidos y de la Reserva Federal, lo que plantea serias dudas sobre si las autoridades podrían repetir legalmente las medidas de crisis que rescataron el sistema financiero en 2008.

 

El trío de bomberos de entonces - Ben Bernanke, Hank Paulson y Tim Geithner - escribió un artículo conjunto en el New York Times la semana pasada lamentando que el Congreso había despojado a los cuerpos de vigilancia de "herramientas poderosas".

Las reglas más estrictas limitan la capacidad de la Fed para detener la liquidación de la venta "en estampida" (fire sale liquidation). La Ley Dodd-Frank impide que se rescaten empresas individuales con problemas (deben ser al menos cinco, y deben ser solventes) o que se otorguen préstamos a entidades no bancarias. La Fed no puede emitir garantías generales sobre deuda bancaria y fondos del mercado monetario. Sólo puede prestar a "entidades de depósito aseguradas".

Lo que salvó al capitalismo en 2008 fue la rapidez de la Fed y el Tesoro de Estados Unidos para apuntalar los mercados de papeles comerciales y los mercados de valores respaldados por activos, y para detener un "pánico bancario" en la industria del mercado monetario.  Se necesitaron 1,5 billones de dólares en préstamos de emergencia para detener el círculo vicioso. "Esas competenciast fueron fundamentales para detener el pánico de 2008", dijeron.

 

A menudo se olvida que la Reserva Federal también salvó el sistema financiero europeo cuando los mercados mundiales de financiación en dólares colapsaron los días posteriores a la quiebra de Lehman y AIG. Se hizo casi imposible refinanciar créditos en dólares a tres meses  El BCE y sus pares no podían crear los dólares que se necesitan desesperadamente para apuntalar los mercados interbancarios de Europa.

La Fed respondió con líneas de intercambio de liquidez en dólares estadounidenses a sus pares del banco central, eliminando todos los límites durante el salvaje fin de semana del 14 de octubre de 2008. El total de los intercambios (swaps) se elevó a 580.000 millones de dólares.

El problema hoy es que la Fed ya no tiene la autoridad para hacerlo  Necesita la aprobación del Secretario del Tesoro de EEUU y, por lo tanto, de la Casa Blanca de Trump.

 

La pregunta preocupante es si Trump se negaría a "rescatar" a Europa en una crisis -considerando que era su problema- o podría tratar de utilizar este enorme poder como palanca para alcanzar objetivos políticos o de política comercial.

En resumen, ue ya no está claro que haya un prestamista de último recurso que esté totalmente a la altura del sistema financiero mundial dolarizado y sea capaz de actuar instantáneamente en una crisis.

  

Gordon Brown advirtió la semana pasada que la falta de solidaridad global amenaza con crear una situación venenosa cuando llegue la próxima tormenta. Casi todos los supervivientes de la última crisis están de acuerdo con él.



Artículo publicado originalmente por la FOCUS Information Agency (17.09.2018).

INFOGRAFICO: Sindicatos asistentes al V Congreso de la CNT (1979)

Published on: domingo, 16 de septiembre de 2018 // ,

Prohibir la prostitución aumenta los abusos sufridos por las trabajadoras sexuales

Published on: sábado, 15 de septiembre de 2018 // , , ,
Amnistía Internacional denuncia en cuatro informes la desprotección y discriminación que sufren las prostitutas en el mundo, mayores donde la prostitución está prohibida

"Las leyes sobre el trabajo sexual deben estar centradas en la protección contra la explotación y los abusos, no en intentar sancionar a sus trabajadores", defiende la ONG. "Si un cliente se porta mal contigo y llamas a la policía, lo pierdes todo tú", dice una prostituta noruega.

Mona y sus tres hijos pasan día y noche sobre una alcantarilla en un suburbio de Port Moresby, en Papúa Nueva Guinea. "A veces un cliente nos compra una habitación para que podamos dormir. Es vergonzoso, pero no tenemos ninguna esperanza de encontrar una vivienda". La gente les rehuye e insulta, cuando no les agreden. La discriminan por ejercer la prostitución. "Si pedimos agua a los vecinos nos ahuyentan y nos llaman 'pamuk' (puta), gritándonos que nos marchemos". Como Mona, miles de trabajadoras y trabajadores sexuales sufren violencia y otros abusos contra los derechos humanos en todo el mundo, en su mayoría derivados de su prohibición, según relatan cuatro informes de Amnistía Internacional.

Los documentos que ha publicado la ONG denuncian, a través de la investigación en lugares de distintos continentes –Noruega, Argentina, Papúa Nueva Guinea y Hong Kong–, que el precio que pagan muchos trabajadores sexuales pasa por la desprotección, la discriminación, la violencia, la extorsión e incluso las violaciones.


"Queremos que los gobiernos garanticen la protección de estas personas, para que nadie se vea obligado a entrar en el trabajo sexual por falta de oportunidades. Que se aseguren de que ninguna persona es coaccionada para vender servicios sexuales o no puede dejar el trabajo sexual si decide hacerlo", explica Tawada Mutasah, director general del Programa de Derecho Internacional y Política de Amnistía Internacional.

El pasado mes de agosto la organización anunció su postura a favor de la despenalización de la prostitución, no sin antes desatar polémica al respecto. Quienes están en contra de la legalidad del ofrecimiento de servicios sexuales defienden que "es el sometimiento de la mujer" y que la despenalización daría "cobertura legal a las mafias" y, por tanto, "aumentaría la explotación sexual".

Desde Amnistía defienden que, por el contrario, "la prohibición hace a menudo que las personas que se dedican al trabajo sexual estén menos seguras y que se abuse de ellas con impunidad, pues es frecuente que tengan demasiado miedo a que las sancionen al presentar una denuncia ante la policía", explican, e insisten: "Las leyes sobre el trabajo sexual deben estar centradas en la protección contra la explotación y los abusos, no en intentar prohibirlo por completo y sancionar a quienes se dedican a él".

En Noruega: solas y sin casa

A Eunice la desahuciaron sin previo aviso. "Me dieron unos minutos para salir de mi apartamento, y no tuve ni tiempo para recoger todas mis cosas. Dormí en la estación de tren". En Noruega, donde ella ejerce la prostitución, no es ilegal vender servicios sexuales, pero sí comprarlos, "promocionar la prostitución" o alquilar establecimientos para que se ejerza en ellos.

"Si los caseros no proceden al desalojo, la policía puede interponer una querella criminal contra ellos, así que se les anima a que se tomen la justicia por su mano y las echen", explica el representante de una organización noruega de defensa de los derechos de las trabajadoras y trabajadores sexuales.

La legislación noruega también obliga a estas personas a que trabajen solas, dado que agruparse podría ser considerado "promoción de la prostitución". "Si las reglas fueran distintas y la policía quisiera ayudar, yo trabajaría con otras personas y tendría más seguridad. Actualmente trabajo sola, es la única manera de no hacer algo ilegal", explica a Amnistía Internacional una prostituta de Oslo.


Aseguran que se sienten desprotegidas: "Si un cliente se porta mal contigo, al final tienes que solucionarlo tú misma. Sólo llamas a la policía en caso de peligro de muerte. Si llamas a la policía lo pierdes todo", dice otra trabajadora sexual en el Informe dedicado al país Nórdico.

Agentes-clientes para obtener "pruebas"

Ofrecer servicios sexuales en Hong Kong no es ilegal siempre y cuando se haga en un domicilio particular. Quienes trabajan en la calle se encuentran, sin embargo, en una situación mucho más vulnerable, expuestos a sufrir robos, agresiones físicas y violaciones.

El informe de Amnistía Internacional revela que la policía "no solo les ofrece poca protección, sino que a veces someten a estas personas a acoso deliberado". Según la organización, la policía ejerce a menudo sus atribuciones "de manera indebida" para atrapar y sancionar a estas personas, permitiéndose incluso que los agentes de incógnito reciban en el curso de su trabajo determinados servicios sexuales de personas dedicadas a la prostitución para conseguir pruebas.

Así detuvieron a Anita, una trabajadora sexual trans en Hong Kong. Fruto de esa detención acabó pasando diez meses en la cárcel. Un informe médico previo anunciaba las graves consecuencias que este trato supondría para ella: "Si le asignan un centro para hombres será muy vulnerable por razones obvias, y si se le priva de tratamiento hormonal durante el periodo de reclusión podrá sufrir una gran angustia, que seguirá sufriendo mucho después de la fecha de excarcelación".

El médico describía que estas eran "medidas que constituirían un trato cruel, degradante y humillante", pero no lo tuvieron en cuenta. Anita pasó más de 300 días en una cárcel de hombres, donde le cortaron el pelo e interrumpieron su tratamiento hormonal.

Privación del acceso a la salud

En algunos lugares de Buenos Aires también se discrimina especialmente a los trabajadores sexuales trans, según el informe de Amnistía. Allí no es ilegal ejercer la prostitución, pero la organización asegura que se criminaliza a quienes la practican por medio de leyes que sancionan actividades conexas.


Una trabajadora sexual de la ciudad relató a la ONG que cuando acuden al médico por cuestiones de salud generales, como dolores de espalda o de cabeza, suelen ser remitidas automáticamente a un ginecólogo si revelan la naturaleza de su trabajo. Como consecuencia, "muchas chicas no van al médico, se automedican", explica.

Virginia, mujer trans y ex trabajadora sexual, asegura que el acceso a la sanidad no era una opción para ellas: "Siempre que íbamos a un hospital los médicos se burlaban o nos atendían en el último lugar", cuenta.

Preservativos como prueba de la ilegalidad

Los trabajadores sexuales en Papúa Nueva Guinea viven una persecución constante. Vivir de la prostitución y organizar actividades de comercio sexual es ilegal, pero también lo es la homosexualidad, que se utiliza como la principal causa de procesamiento por prostitución.

Allí, el grado de estigmatización, violencia y discriminación que sufren quienes se prostituyen roza el extremo. Según una encuesta de investigación académica citada en el informe de Amnistía, en un periodo de seis meses el 50% de las personas dedicadas al trabajo sexual en la capital del país, Port Moresby, habían sido violadas, bien por clientes o por la policía.

Mona, cuya historia abría este artículo, contó a la ONG que seis agentes tuvieron sexo con ella, uno tras otro. "Estaban armados, así que tuve que hacerlo. No tengo ningún apoyo para denunciarlos ante los tribunales, aquí lo que hago es ilegal", explica.

En su país, la policía ha utilizado los preservativos como prueba contra personas dedicadas a la prostitución, por lo que muchas de ellas se han abstenido de utilizarlos y de buscar información y servicios de salud sexual y reproductiva, por miedo a que se les asocie con el trabajo sexual.




Publicado originalmente en El Diario (26.05.2016).

¡El caos!, por Agustín García Calvo

Published on: viernes, 14 de septiembre de 2018 // , , ,
El Caos cumple, dentro del Orden Social, funciones importantes. La primera consiste en que, fuera del Orden Social, está el Caos. -¿En qué quedamos, maestro?: ¿dentro o fuera? -Bueno, entendámonos: en realidad, la idea del Caos está dentro del Orden, porque es aquí donde se habla del Caos; pero, en esa idea, la realidad del Caos está fuera, porque, si no, a ver cómo se habría constituido este Orden sobre el Caos. ¿Está claro? -Lo que está claro es que es un lío de cuidao. Pero venga, de verdad de la buena: ¿ha habido caos antes de esto? ¿Hay caos por ahí fuera?Fuera de este Orden, por definición, nadie puede asomarse para ver lo que hay: porque si lo que se ve es orden, es que no está fuera; y si no ve orden, no ve nada, porque nuestros ojos no están hechos para ver mas que ideas. ¿Antes de esto?: nadie había para que nos dijera lo que había. Y, sin embargo, los políticos, los Padres de la Patria, los ideólogos, los sabelotodo, tienen que estar a cada paso amenazando con el Caos, y adoctrinando así a su gente, a sus mujeres, a sus niños: «Hay que acatar la Ley, por más que sea dura; o también infringirla, pero pagando la pena que corresponda según ley. Hay que situarse en este mundo, y cumplir, en la medida que uno pueda, con sus obligaciones laborales, y domésticas y ciudadanas; y progresar uno -eso sí- en su situación (es una aspiración legítima), y procurar crear para los suyos las mejores condiciones de desarrollo. Pero tu libertad termina -ya lo sabes- en donde empieza la libertad de tu vecino. Ya sé que estas recomendaciones son poco originales y brillantes, para los anhelos vagos y desordenados que uno siente, según dice, de vivir; pero también se puede vivir dentro de las normas: siempre quedan los fines de semana y las vacaciones y tu jardincito delante de la casa para igualar el césped. Y, además, sobre todo, que si nos pusiéramos todos a no reconocer derechos ni deberes, a despreciar las instituciones y las normas, a vivir cada cual según le viniera en gana, ¿qué iba a ser de nosotros, de toda la Sociedad?: sería el desorden de todos los egoísmos desatados, sería la ley de la Jungla; volveríamos a la Edad Media, a la Edad de Piedra, volveríamos al Caos, del que tanto trabajo y disciplina ha costado salir, y construir esta Sociedad, más o menos buena, más o menos perfecta, pero que te ampara y te sustenta, y que siempre será mejor que volver al Caos.» ¡Uf! Es una maravilla y un consuelo que todavía sigan naciendo niños que no acaban de sentirse convencidos por razones tan sensatas y se quedan rezongando por lo bajo.

-Es natural: ellos no han visto el Caos. -¿Y ustedes sí, señores míos? ¿Se refieren ustedes a la guerra civil española?, ¿a los años del estraperlo?, ¿a los asfixiaderos de judíos en Alemania?, ¿a las matanzas atómicas en el Japón?, ¿a los pudrideros de niños en Indochina?, ¿a los holocaustos de automovilistas todos los fines de semana? No sabíamos que esas cosas estuvieran antes y fuera de este Orden. -Bueno, eso son deficiencias de la máquina, errores en el camino, sacrificios que hay que pagar en aras de lo esencial, que es el mantenimiento (y el progresivo perfeccionamiento) de un Orden Social y de una Autoridad íntegra y justa. -Y eso ¿para qué? -Pues para no caer en la anarquía, en el caos, en el exterminio de los unos por los otros. -Porque usted cree que, si faltase el Orden y la Autoridad... ¿eh? -¡No cabe la menor duda!

«El hombre es lobo para el hombre.» Tal es la fe que funda y justifica el Estado. Sobre ese dictamen una cosa hay cierta: que a los fundadores del Orden, a sus detentadores y a sus defensores, les es absolutamente necesario: necesario creer en él, necesario que se crea en él; si no, están perdidos. Esto es verdad. En cuanto a la verdad del dictamen mismo, eso ya... ¿Quién ha visto a los hombres antes de que fueran hombres, esto es, de que estuvieran socialmente organizados, que tuvieran sus instituciones y autoridades, sus leyes más o menos escritas, y sus hogares y sus dioses? ¿Quién ha visto a los hombres cuando eran lobos? Bastante lobos se ve que son de cuando en cuando ahora, dentro de este Orden. Pero ¿fuera?, ¿antes?

Lo que es las especulaciones de la Ciencia, cuanto más honradasmenos van a decirnos sobre el asunto. Tomemos lo de los monos: seamos primos más o menos lejanos de las especies de simios que por ahí malamente sobreviven. Se deduce que algún aire de familia deberíamos tener con ellos. Bien, y ¿qué hay con los monos? Ni siquiera se distinguen por ser muy feroces para con otros animales (son todos -hay que confesarlo- menos animales de presa que, por ejemplo, los tigres o los tiburones o los hombres), y desde luego en el trato entre ellos mismos, si pecan de algo, es de fraternales y sobones, dados a instituciones tan eróticas y cooperativas como la de espulgarse mutuamente, y no por cierto a la de liquidarse los unos a los otros; como tampoco, por cierto, lo suelen hacer los lobos. ¿Querría decir aquel dictamen «Hombre para hombre como lobo para cordero»?

Cierto que ya, en cuestión de monos, recuerdo haber leído hace años un libro divulgativo de un señor Robert Ardrey, americano, titulado African Genésis, a Personal Investigation into the Animal Origins and Nature of Man, donde descubre que, si bien descendemos del mono, es de una rama especial, que eran precisamente depredadores y sabían manejar la porra, como primer atributo de humanidad. Para que se vea a dónde pueden llegar los esfuerzos de la Ciencia por sostener la idea de que, por Naturaleza, somos más bien malos y no se nos puede dejar sueltos.

Y por parte de los etnógrafos, que podían hacernos ver lo que pasa en sociedades más salvajes y más cercanas, como antaño se decía, al estado natural, dejando ya a Malinowsky y a Cristóbal Colón, con la inolvidable aparición de los mansos indios del Caribe y los felices trobriandros del Pacífico, lo más que podían descubrir más tarde los ojos lúcidos y cándidos de Margaret Mead era, en alguna de sus islas, a unas pocas leguas apenas de distancia, un pueblo feroz, constituido sobre la guerra, la disciplina y la dureza, y otro pueblo muy poco constituido, entregado a la dulzura, la despreocupación y los amoríos. Así, ejemplarmente, la Ciencia nos enseña que no puede enseñarnos nada sobre nuestra Naturaleza, nada que apoye o que contradiga la creencia de que somos por naturaleza egoístas y desenfrenados y que, por tanto, Ley, Justicia, Administración, Vigilancia y Número de Identidad es lo que nos conviene y necesitamos.

Que conste, por otra parte, que la misma falta de razón tenemos para creer que los hombres seamos intrínsecamente buenos, como los chimpancés, y para tener una fe positiva en que, si nos libráramos de toda autoridad y freno, nos portaríamos como mansos, sociables y bien avenidos. No: lo único limpio y razonable es la falta de una fe y de la otra, de optimismo como de pesimismo. Un pesimismo negro y profundo es el fundamento de cualquier fascismo, que, convencido de que los hombres, dejados sueltos, no son capaces de otra cosa que de destrozarse y recaer en las tinieblas de la Jungla, se lanza a salvarlos, movido por un Futuro luminoso, estableciendo el Orden total y perfecto, del que ya no quepa escape ni resquicio. Y el fascismo -ya se sabe- no es más que el espejo grotesco de la vulgaridad, y cualquier socialismo, cualquier -ismo, cualquier fe en la organización y el perfeccionamiento de la organización está sostenido en el mismo dogma implícito del pesimismo sobre la naturaleza de los hombres. Pero a ese pesimismo no puede responderle ningún optimismo, que sería el reverso del mismo dogma, y por tanto igual, sino la falta de optimismo y pesimismo, el no saber que los hombres tengan naturaleza alguna.

Nadie ha visto, ni puede verlo, el esquema entero de la Historia, a la manera que San Agustín y Orosio, y otros más tarde, han creído verlo: haría falta ser el Ojo de la Providencia y estar en el mirador del Juicio Final, empezando por creer que hay tal Ojo y tal Juicio; lo cual no se sabe. Si no lo hubiere, el que lucha contra el Orden Establecido estará sencillamente haciendo por disipar los restos de un engaño y un fantasma sanguinolento; si lo hubiere, el que lucha contra el Orden habrá estado a su manera colaborando a la construcción del Orden. Pero en cualquier caso, el que se meta en ello debe saber que está jugándoselas a un juego de cuyo resultado nada sabe. Y hasta puede ser muy bien que las formas del combate, sin que él se dé cuenta, hayan cambiado, según la conveniencia táctica de los tiempos, hasta parecer volverse del revés: que en otros tiempos la lucha consistiera en defendernos de la Naturaleza hostil y la Barbaria, y en estos tiempos consista en defendernos de la organización vencedora de la naturaleza y la barbarie; y que, parodiando lo que dicen Ellos, los que antaño jugaban a asolar las murallas de las ciudades, sean los mismos que ahora juegan a construir murallas de bloques suburbanos en torno a los restos de las ciudades.

Por lo pronto, rapaz (y a esto es a lo que tienes que atenerte), el único caos que conoces es este en que te encuentras envuelto y consumido cada día: un caos ciertamente conseguido por vía de organización y de organización de la organización: el caos de los semáforos y las señalizaciones; el caos de los horarios y los cambios de horario; el caos de la Economía, de las progresivas escaladas de precios y salarios, de las inflaciones, devaluaciones y sobresaltos del Dinero; el caos de la planificación, de los planes de edificación de bloques, de los planes de estudios cambiantes a velocidad progresivamente acelerada. Y cada nuevo funcionario que, movido por la mejor buena fe -pongamos-, intenta con nuevos planes, nuevos formularios y remodelaciones, acudir a los defectos de la organización y perfeccionarla está de hecho contribuyendo al aumento del caos organizativo. Eso es, rapaz, hoy por hoy, el Caos. No será un mar de olas y turbiones, sino de papeles, cifras, organismos, siglas de Empresas y de Partidos, planes, constituciones; pero es igual: es en ése en el que te estás ahogando.




Publicado originalmente en El País (9.12.1978).

Precursores del anarquismo durante la Revolución Francesa, por Victor García

Published on: jueves, 13 de septiembre de 2018 // , , , ,
Con el gran advenimiento de 1789, surge poderoso e irresistible el sentimiento de llevar a la libertad hacia lo más avanzado posible. Los revolucionarios extremistas que consiguen alcanzar el poder se vuelven centristas por rebasarlos quienes se proyectan más lejos aún. Así que aparecen Les enragés ('Los rabiosos') quienes, en su deseo de ver una revolución sin gobierno revolucionario y manifestándose fervientes partidarios de la acción directa abrazan abiertamente tácticas y finalidades anarquistas.

La toma del poder significará el estancamiento de la fracción que lleve a cabo la empresa. La Gironda, la Montaña, la propia oposición representada por las figuras de proa de Babeuf y Herbert, partirá siempre del principio de que es necesario un gobierno que haga la revolución y la solidifique desde la cúspide. Sólo Marechal, redactor del Manifiesto de los Iguales, tendrá sus dudas sobre la eficacia gubernamental y las hará patentes en el manifiesto: «Disparessez, en fin, revoltantes distintions de riches, de pauvres, de grands et de petits, maitres et de valets, de gouvernats et de gouvernés» [«Desapareced, en fin, sublevantes distinciones de ricos, de pobres, de grandes y de pequeños, de dueños y de lacayos, de gobernantes y de gobernados.»]. El resto de los Iguales no pensará como Marechal, y el propio Babeuf fue el primer sorprendido por este párrafo que clama por la desaparición de los gobernantes y gobernados.

Babeuf

Se puede decir que Sylvain Marechal se sumó a Babeuf por las grandes ansias que tenía de actuar, pero sus alcances sociales no iban paralelos con el comunismo estatal anunciado por los Iguales. La frase introducida en el manifiesto era una corroboración a sus ideas de arcadias sin gobierno exteriorizados en L’Âge d'Or, recueil de contes pasturaux pour le Berger Sylvain (1782) y en Livre échappé au déluge ou Psaumes nouvellement découvers (1784). Más adelante, en 1788, escribe Apologues modernes, à l'usage d'un Dauphin, donde mediante la huelga general los productores proclaman la sociedad libre y los gobernantes y reyes se autodestruyen en una isla desierta:

«Algún día, los trabajadores, llevados al extremo por la crueldad de los ricos, se negarán a continuar sirviéndoles y contestarán a sus amenazas: Somos tres contra uno. Nuestro propósito es restablecer para siempre las cosas sobre sus antiguas bases, sobre el estado de cosas primitivo, es decir, sobre la más perfecta y legítima igualdad. Pongamos la tierra en común entre sus habitantes. Si hay alguien entre nosotros que tenga dos bocas y cuatro brazos, es justo, asignémosle doble ración. Empero, si todos estamos hechos por el mismo patrón, repartamos el pastel en igualdad de condiciones. Y, al mismo tiempo, metamos todos las manos en la masa. Que todos los hombres, de un punto a otro del universo, se den la mano.»

Marechal está más próximo al anarquismo de lo que Babeuf se imagina. Su personalidad intelectual impone el derrotero anarquista al manifiesto en muchos de sus apartados y esto origina que durante el proceso contra los Iguales éstos desaprueben algunos de los enunciados del manifiesto, especialmente el que dice: «Desapareced, en fin, distinciones sublevantes... de gobernantes y gobernados.»

En realidad, todo el manifiesto rezuma una nitidez de expresión perfecta y en el mismo no asoma el menor atisbo de demagogia. «La inteligencia no aumenta la capacidad del estómago» dirá para aquéllos que sean partidarios del a cada uno según su necesidad, y añadirá: «Hay opresión cuando uno se agota trabajando y le falta todo, mientras que otro nada en la abundancia sin hacer nada... Nadie ha podido, sin cometer un crimen, apoderarse exclusivamente de los bienes de la tierra o de la industria... En una verdadera sociedad no debe haber ni ricos ni pobres.»

La obra escrita por Sylvain Maréchal tiene cierta amplitud. Además de los títulos ya señalados más arriba, Maréchal escribió Almanach des Honnetes Gens, en el que suprimió todos los santos. Colaboró asiduamente en el periódico de Proudhomme: Révolutions de Paris. Fue uno de los iniciadores del Calendario Republicano; en 1793 publicó su Correctif à la Révolution, más tarde escribe Dictionnaire des Athées anciens et modernes (1800) y acto seguido —muere en 1803— Pour et contre la Bible.

Sylvain Maréchal

El verdadero puesto de Maréchal estaba junto a les enragés, junto a Jacques Roux, Leclerc d’Oze y Jean Varlet, les enragés que más se distinguieron en la Revolución Francesa. Éstos serían denunciados en la barra de la Convención por la viuda de Marat, quien presenta una moción, redactada por Robespierre con toda seguridad, acusando a Roux y a Leclerc de instigar al pueblo para que éste proscriba toda clase de gobierno (A. Mathiez, 1949).

Ahora bien, el ideal anarquista ha ido adquiriendo, a medida que Proudhon, Bakunin, Kropotkin, Reclus y Malatesta, por no nombrar más que a unos pocos, han aportado sus sugerencias, un bagaje inmenso que ampara todas las actividades de la vida humana; empero, la jácena maestra sobre la que se apoya la multitud de facetas del ideal libertario es la negación del Estado, y les enragés, en este aspecto están pisando terreno anarquista, como lo prueba la denuncia de la viuda de Marat, instrumento del dictador Robespierre.

Jacques Roux, por ironía de la historia, fue un sacerdote, como lo había sido el propio Meslier, aunque ya había declarado y publicado que desde hacía tiempo había deseado «abandonar su estado, casarse, montar una imprenta y fundar un periódico». Con atisbos de crueldad fanática se negó a aceptar el testamento que le tendía Luis XVI al tiempo que le decía: «Yo sólo estoy aquí para levantaros al cadalso». Jean Jaurés y A. Mathiez no regatean citas, el primero en su Historie socialiste: La Convention, y el segundo en La vie chere et le mouvement social sous la Terreur, para poner de manifiesto las veces en que Roux, producto de un período de violencia, exteriorizaba sus iras y sus odios. Su humanidad estaba llena de contrastes, y si por un lado lo vemos cruel frente a Luis Capeto, también veremos que adopta a un huérfano, y que en 1792, cuando Marat tiene que esconderse, es en Roux en quien confía, aunque más tarde lo atacará sin piedad y hasta con la calumnia, obligando a Roux a echarle en cara la hospitalidad que le diera a riesgo de su seguridad física: «Durante seis días he dormido en el suelo, he cocinado y hasta he tenido que vaciar el pote de tus necesidades; he hecho en una palabra, todo lo que pude por ti, todo lo que un buen patriota podría y lo que haría de nuevo para mis perseguidores y mis verdugos».

Jacques Roux

El programa de Jacques Roux toma forma en un 1 de diciembre de 1792, cuando pronunciaba su célebre discurso «Sobre el último de los Luises», sobre «la persecución de los agiotistas, los acaparadores y los traidores», en la sesión del Observatorio. La exposición tiene una primera parte de crítica: «Hay cobardía —dice—, en tolerar a los que se apropian de los productos de la tierra y de la industria, que amontonan en los graneros de la avaricia los víveres de primera necesidad...» y una segunda parte de análisis en la que el anarquismo tiene un punto de apoyo: «El despotismo que se propaga bajo un gobierno de muchos, el despotismo senatorial es tan terrible como el cetro de los reyes, ya que tiende a encadenar al pueblo, sin que él se dé cuenta, ya que se encuentra envilecido, y subyugado por las leyes que él mismo ha dictado. Empero, ciudadanos, vosotros no os habréis sacudido el yugo de los agentes prevaricadores, después de haber franqueado irrevocablemente el intervalo inmenso entre el esclavo y el hombre, no vais a permitir que vuestros mandatarios atenten contra la opinión pública, la única en dictar leyes, mostrándose siempre recta y poderosa».

Otra figura destacada de les enragés es la de Jean Varlet, quien en 1792 alcanzaba a tener veinte años solamente. Es la edad de la generosidad, en la que el ser humano se da completamente. La Revolución hizo presa de él y a ella se volcó todo entero, sin apartarse del pueblo, al que considera un punto de referencia infalible para pisar terreno firme: «Desde hace cuatro años, siempre en la plaza pública entre los grupos del pueblo, en la sans-culotterie, entre los andrajos que estimo, he aprendido que, ingenuamente y sin coacción, los pobres diablos de los zaguanes razonan con más seguridad, más atrevidamente, que los señores, los grandes habladores, los sabios tentadores; si éstos quieren aprender ciencia de la buena que hagan como yo y vengan a escuchar el pueblo».

El pensamiento de Varlet coincide con el de Roux antes de que lleguen a cruzarse en el camino de la revolución. Como Roux, Varlet duda de que un representante pueda dejar en buen lugar el pensamiento y el sentir del representado: «inclusive sobre aquellos que han reunido nuestros sufragios nosotros no podemos evitar la desconfianza» porque raramente se limitan a invocar la voluntad de los sufragistas y degeneran hacia el despotismo, ya que «los palacios de los reyes no son las únicas moradas de los déspotas».

Al igual que Roux, que edita Le publiciste, y Leclerc, quien también aparece con el Ami du peuple, Varlet hace irrupción en la prensa de París con L'Explosión, tan explosivo como su título lo indica. Robespierre ha sido ejecutado, pero la tiranía continúa, y toca a Varlet el denunciarla desde las páginas de su portavoz: «¡Qué monstruosidad social, qué obra maestra del maquiavelismo, en efecto, es este gobierno revolucionario: Para todo ser que razone, Gobierno y Revolución son incompatibles!»

Varlet se anticipa a los temores que los anarquistas exteriorizaron frente a la provisionalidad que Marx, Engels, Lenin y el propio Stalin aseguraban que tendría el Estado comunista: «Sentimos ahora que es necesario frenar, tenerlas por la brida, a las autoridades creadas, sin lo cual éstas se vuelven todas potencias opresoras; no busquemos el contrabalancearlas entre ellas: todo contrapeso que no sea el del pueblo mismo es falso. El soberano debe constantemente presidir el cuerpo social. Bajo ningún modo quiere que se le represente».

L'Ami du Peuple

Junto con Roux y Varlet podemos incluir, en las filas de les enragés a Leclerc, tan joven como Varlet, ya que había nacido en 1771. Llegado de Lyon a la vorágine parisina, Théophile Leclerc representa un apoyo considerable para el pensamiento de les enragés y lo vemos figurar en numerosos actos y comités. Crea su periódico también, L'Ami du Peuple (El Amigo del Pueblo), con lo que quiso dar perdurabilidad al órgano de Marat cuando éste fue asesinado por La Corday. Del número correspondiente al 30 de agosto de 1793 es lo que sigue: «Tres horas pasadas frente a la puerta de un panadero formarían un legislador mucho más competente que cuatro años de residencia en los bancos de la Convención».

En el paralelogramo de las fuerzas, la de les enragés no puede con la de los de la Montaña, ni, terminado el Terror, con la de los Termidorianos. Las jornadas del 31 de mayo [1793] fueron decisivas para ellos. «Los gérmenes de los falsos insurgentes», como dice Varlet, impidió que el Eveche, (lugar donde se efectuó la asamblea del 31 de mayo que decidió llamar al pueblo a la insurrección y en cuya asamblea ejercieron gran influencia les enragés) no se hiciera dueño de la situación en la ciudad.

La Montaña, más oportunista, tomó la iniciativa, y Danton, después de haber conseguido que la Convención votara la detención de los girondinos se vuelve ya contra les enragés y proclama que «Hay que hacer entrar el Eveche en la nada».

El 9 Termidor y su consecuencia, Napoleón, sofocan los sentires revolucionarios en Francia. Los sociólogos franceses que, con posterioridad a la Revolución Francesa, aportan sus contribuciones en el campo de la ciencia social, si en algo se han aproximado a las ideas libertarias, ya hemos tenido ocasión de citarlos en el capítulo anterior.

Hasta Proudhon, pues, ese paso no nos ofrece nada nuevo y hemos de franquear el Canal de la Mancha para dar con el más destacado y el más importante de los precursores anarquistas: William Godwin.



Extraido del libro "Utopías y Anarquismo" (1977).

Anarquistas y trabajo sexual ¿Solidaridad o abolición?, por Aaron Lakoff

Published on: miércoles, 12 de septiembre de 2018 // , , ,
¿Qué es más afín a las ideas anarquistas? ¿Apoyar a las trabajadoras del sexo como un acto de solidaridad o llamar a impedir que los hombres consuman cuerpos de mujeres?

El 20 de diciembre de 2013, muchos anarquistas y feministas radicales en Canadá celebraron una histórica sentencia del Tribunal Supremo del país que por unanimidad revocó tres leyes principales que regulan la prostitución, allanando efectivamente el camino para la despenalización del trabajo sexual. Las leyes prohibían el funcionamiento de una “casa común de prostitutas” (un burdel), las comunicaciones para fines de trabajo sexual y vivir de los ingresos de la prostitución. El gobierno de Canadá ahora tiene un año para reescribir las leyes.

Sin embargo, este día histórico también tocó un nervio sensible dentro del movimiento anarquista en todo el país ya que no hay consenso entre los anarquistas en Canadá sobre una posición con respecto al trabajo sexual. De hecho, algunas feministas anarquistas han lamentado la reciente sentencia del Tribunal Supremo y siguen abogando por la abolición de la industria del trabajo sexual.

Los anarquistas que luchan en solidaridad con las trabajadoras sexuales y los que son abolicionistas a menudo están enfrentados ya que los abolicionistas abogan por eliminar completamente el trabajo sexual, mientras que los otros consideran necesario respaldar a las trabajadoras del sexo como parte de las ideas y práctica feminista y anticapitalista. Si queremos ser coherentes con los valores anarquistas centrales de libertad, autodeterminación y eliminación del capitalismo y el patriarcado, es crucial que nos mantengamos firmes en el apoyo de las luchas de los trabajadores sexuales para mejorar sus condiciones de trabajo y, por extensión, sus vidas.

Soy un anarquista nacido en canada, blanco, que nunca ha trabajado sexualmente, y no estoy en una posición económica que haga que el trabajo sexual sea una de las pocas opciones viables en la vida para pagar el alquiler o poner comida en mi mesa. Sin embargo, tengo varios compañeros y amigos anarquistas cercanos que son trabajadores sexuales, o que defienden los derechos de las personas que ejercen el trabajo sexual, y su trabajo inspira y fundamenta mis propias ideas.

A lo largo de la historia, los anarquistas han tomado diferentes posiciones en torno al trabajo sexual. Tal vez sea más útil centrarse en lo que nos unifica como anarquistas en torno a este debate. Tanto si somos abolicionistas como si somos defensores del sexo, todos compartimos un profundo compromiso para terminar con el capitalismo, el patriarcado y todas las formas de dominación u opresión.




Además, todos compartimos una oposición a las prisiones, las visión liberal de la criminalidad y el sistema de justicia penal en general. Lo que distingue a los abolicionistas radicales o anarquistas de sus contrapartes feministas liberales es que no defienden la criminalización de las trabajadoras sexuales. Por el contrario, como argumenta el colectivo anarco-feminista con sede en Montreal Les Sorcieres, la industria del trabajo sexual debería ser eliminada, y los clientes (o “Johns” como se les conoce comúnmente) deberían ser denunciados. En sus palabras, “en lugar de estigmatizar a las prostitutas, debemos señalar con el dedo a los clientes. Necesitamos desalentar a los hombres de consumir los cuerpos de las mujeres”.

Este enfoque, similar al llamado “modelo nórdico” según el cual son los clientes quienes son criminalizados en lugar de los trabajadores sexuales mismos, ha sido denunciado como altamente problemático por las trabajadoras sexuales. Por un lado, sigue forzando a las trabajadoras sexuales a entrar en situaciones de criminalidad al criminalizar un lado de la interacción. Y sigue obligando a las trabajadoras sexuales a trabajar a escondidas, lo que las conduce a condiciones potencialmente inseguras.

En una línea similar, los anarquistas pro-trabajadores sexuales deben ser más críticos con el sistema de justicia penal, incluida la reciente decisión del Tribunal Supremo de Canadá. Si bien el fallo tendrá un impacto positivo significativo en la vida de muchas trabajadoras sexuales, no deberíamos ser tan ingenuos como para verlo como una victoria absoluta.

Una sentencia positiva aquí podría significar que el Partido Conservador dominado por el gobierno canadiense reescribirá leyes aún más duras dentro de un año.

De hecho, ninguna solución duradera puede venir sin cambio sistémico y revolución.

Sin querer presentar el debate como una polémica división entre las dos partes del movimiento anarquista, es útil destacar ciertas posiciones que definen nuestras perspectivas políticas. De una manera muy general, los anarquistas en el campo pro-trabajador sexual tienden a discutir desde posiciones informadas sobre la teoría de género/queer, anarco-sindicalismo y un marco general contrario a la opresión. Por otro lado, los abolicionistas anarquistas tienden a discutir desde un marco materialista-feminista y algunas veces insurreccionalista.

Uno de los argumentos de los abolicionistas es que el trabajo sexual debería ser abolido simplemente porque toda esclavitud asalariada debería ser abolida. De acuerdo, todos los anarquistas están de acuerdo en que debemos acabar con el trabajo asalariado capitalista. Sin embargo, la práctica anarquista también necesita estar fuertemente impregnada de un sentido de solidaridad hacia quienes están en la primera línea de las luchas de liberación. Por ejemplo, los anarquistas que luchan en solidaridad con los inmigrantes indocumentados o los pueblos indígenas tienen cuidado de no acallar nunca las voces de aquellos directamente afectados por las injusticias sociales. Otro paralelo útil sería observar las luchas laborales en Walmart. Si bien odiamos a Walmart y todo lo que representa, nunca les diríamos a sus trabajadores que se organizan para lograr mejores condiciones laborales: “Lo siento, estás jodido. No te apoyaremos”.




Lamentablemente, el anarquismo abolicionista está trazando una línea entre los trabajadores que merecen nuestro apoyo y los que no. Podemos odiar la industria del sexo y el hecho de que se pague dinero a cambio de actos sexuales, pero eso puede ser coherente con nuestra solidaridad inflexible hacia las trabajadoras sexuales que luchan contra la criminalización, la violencia y por condiciones de trabajo más seguras.

El abolicionismo puede caer en la trampa de ser una especie de gran salvador blanco, en virtud del cual anarquistas que demasiado a menudo no son trabajadores sexuales intentan dictar lo que es mejor para las mujeres trabajadoras. En términos imperialistas, esto equivaldría a la “carga del hombre blanco” (“white man’s burden”, poema de Rudyard Kipling justificando el imperialismo occidental, AyR) para liberar a las naciones más oscuras de sí mismas.

El fanzine Whorelicious describe al “Trabajador Sexual Victimizado Imaginario” de la siguiente manera: “Todos (en particular personas que se ven a sí mismos como aliados de trabajo sexual) quieren encontrar al Trabajador Sexual Victimizado Imaginario. Si no soy yo, deben ser los trabajadores de la calle o los menores de edad o los adictos o los llamados ‘traficados’”. No es así.

Piense en la industria manufacturera o de la hospitalidad: algunos entornos son buenos y respetuosos, otros son de mierda y abusivos. Pero el concepto de víctimas necesitadas de rescate nunca es útil. Hay trabajadores que pueden querer mejores derechos o condiciones en sus propios términos. La idea de que las trabajadoras sexuales son víctimas es exactamente cómo se han justificado algunos de los peores abusos de los derechos de las personas trabajadoras del sexo, usualmente perpetrados por el estado, y por esa razón, hablar de seguridad y peligro tiene un trasfondo político.

De nuevo, esto no quiere decir que debamos ignorar la violencia en la industria del sexo. Todo lo contrario. Hay que hacerle frente, reconociendo que las trabajadoras sexuales son de hecho las primeras en sentirlo y combatirlo. Otra linea argumental que a menudo se escucha de los abolicionistas es: “Apoyo a las trabajadoras del sexo; Las apoyo para que abandonen la industria”.

Una aproximación anarquista al trabajo sexual es aquel que apoya a los trabajadores que quieren salir de la industria, mientras que al mismo tiempo apoya a las personas que desean quedarse y luchar por mejores condiciones. Los dos enfoques no son mutuamente excluyentes. De hecho, debemos reconocer el trabajo sexual en todas sus complejidades.

Necesitamos crear espacios que sean antipatriarcales, sexualmente positivos, que ofrezcan técnicas de reducción de daños (distribución de preservativos y kits de sexo seguro, intercambio de agujas, etc.) y que al mismo tiempo ofrezcan apoyo en casos de violaciones y apoyo positivo para que las personas abandonen ese trabajo si lo desean. El anarquismo debería tratar de abrir posibilidades para las personas marginadas en la lucha contra el estado y las fuerzas opresoras, sin limitar nuestras solidaridades con las personas que luchan por mejores condiciones de trabajo.

Al criticar el trabajo sexual, debemos tener muy claro qué es el trabajo sexual consensuado, qué es violencia y qué es tráfico de blancas. No se puede ignorar la situación de las mujeres que se ven obligadas a ingresar en la industria y atraviesan fronteras en contra de su voluntad. Pero abogar por la abolición de la industria solo abrirá más mercados negros, creando mayores ámbitos en los que los proxenetas y traficantes operen. La despenalización, aunque no es un paso completamente liberador, al menos elimina parte de la demanda de tráfico de blancas y comienza a poner el control de nuevo en manos de las personas que ejercen el trabajo sexual.

Hay caminos en los que podemos vincular las luchas contra el colonialismo, la violencia fronteriza y el patriarcado al afirmar los derechos y la dignidad de las personas que ejercen el trabajo sexual. En una entrevista con Robyn Maynard, la académica / activista Nandita Sharma afirma que “finalmente, el pánico moral contra el trabajo sexual hace que las mujeres migrantes sean más vulnerables en la industria del sexo”. Si buscamos abolir algunos de los aspectos más injustos del trabajo sexual como tráfico y proxenetismo, la solución más pragmática y sensata es escuchar a las mujeres que están en primera línea y apoyar su derecho a la autodeterminación y la autonomía.

En esa misma entrevista, Sharma continúa: “En última instancia, si queremos poner fin a la explotación de las mujeres, tenemos que desafiar al capitalismo, que es la base de toda nuestra explotación. Tanto si trabajamos en la industria del sexo, en un restaurante o en una universidad, estamos siendo explotados por aquellos que se benefician de nuestro trabajo”.

Por último, si bien una reflexión anarquista sobre el trabajo sexual abre las posibilidades para vincular las luchas de las trabajadoras sexuales con otras luchas por la liberación, un enfoque abolicionista anarquista limita nuestras solidaridades.

Según Maggie‘s, una organización de trabajadoras sexuales en Toronto:

“El trabajo sexual es un trabajo real y exigimos condiciones de trabajo justas y seguras para todos nosotros, incluidos aquellos sin estatus. Nos oponemos a la explotación de todos los trabajadores y la legislación que promueve la precariedad del trabajo y crea vulnerabilidad a la explotación. El desconocimiento por parte del Estado de la vida de los pueblos indígenas involucrados en el trabajo sexual y la sobrerrepresentación de los pueblos indígenas en las formas más precarias y vulnerables de trabajo sexual no puede separarse de la explotación económica continua de los pueblos indígenas, la extracción de recursos de las tierras indígenas, la búsqueda continua de ganancias a costa de las comunidades indígenas y la protección del medio ambiente, y el desplazamiento de los pueblos indígenas de su tierra y trabajo. Nuestro llamado a los derechos laborales para todas las trabajadoras sexuales apoya el derecho a la autodeterminación de los pueblos indígenas. Los derechos del trabajador sexual son derechos laborales”.

Los anarquistas nunca deben quedarse satisfechos con la legalización ni la despenalización, y como tal, debemos acercarnos al escepticismo del contexto actual en Canadá. No estamos luchando por jaulas más grandes, cadenas más largas y más regulaciones estatales en la industria del sexo. Estamos luchando por la liberación total, donde las personas determinan sus propias vidas y tienen libertad sobre sus propios cuerpos. Eso no debe olvidarse.

En esencia, el anarquismo es sinónimo de libertad, autodeterminación y autonomía personal y colectiva. No ganamos luchas al decidir qué es lo mejor para las personas oprimidas. Ganamos luchas cuando abrimos nuestros corazones, escuchamos y honramos las voces en primera línea. Es por esta razón que los anarquistas debemos prestar nuestra total solidaridad a las personas que ejercen el trabajo sexual en la lucha contra el capitalismo y el patriarcado.



Artículo publicado originalmente en la revista anarquista canadiense Fifth Estate, número 391 Primavera / Verano 2014.

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