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Noticias Amor y Rabia

La «ley del más fuerte» no es una ley natural

Published on: domingo, 9 de diciembre de 2018 // ,
     Tal día como hoy, pero de 1842, nacía el padre del anarcocomunismo: Piotr A. Kropotkin. Como ser humano que era, no era perfecto y cometió errores (el mayor fue el apoyo que dió a la Entente durante la Gran Guerra de 1914-1918 empujando al sacrificio a miles, millones de trabajadores). Al margen de esto, también le podemos considerar como una de las mentes más lúcidas de la historia de la humanidad. En su homenaje ponemos este breve texto suyo:


Y puesto que el hombre es parte de la naturaleza, y puesto que la vida de su «espíritu», tanto personal como social, no es más que un fenómeno de la naturaleza, como lo es el crecimiento de una flor o la evolución de la vida social entre hormigas y abejas, no hay motivo alguno para que cambiemos bruscamente nuestro método de investigación por pasar de la flor al hombre, o de la colonia de castores a una población humana.

El método inductivo ha probado además sus méritos hasta el punto de que el siglo XIX, que lo ha aplicado, ha hecho avanzar la ciencia más en cien años de lo que avanzó en los dos mil años anteriores. Y cuando en la segunda mitad del siglo empezó a aplicarse este método a la investigación de las sociedades humanas, no se llegó a ningún punto en que se juzgase necesario abandonarlo y adoptar de nuevo la escolástica medieval. Además, cuando los naturalistas filisteos, basando aparentemente sus argumentaciones en el «darwinismo», empezaron a enseñar: «Aplasta a quien sea más débil que tú, ésa es la ley de la naturaleza», nos fue fácil demostrar primero que ésa no era la conclusión de Darwin, y mostrar por el mismo método científico que tales científicos habían emprendido un camino errado; que no existe tal ley: que la vida de los animales nos enseña algo por completo distinto, y que esas conclusiones eran absolutamente anticientíficas. Tan anticientíficas como, por ejemplo, la afirmación de que la desigualdad de riqueza es ley natural, o que el capitalismo es la forma de vida social más ventajosa que pueda concebirse para el progreso de la especie. Precisamente este método científico-natural aplicado a los hechos económicos nos permite demostrar que las supuestas «leyes» de la sociología burguesa, incluida su economía política, no son en absoluto leyes, sino simples hipótesis, o meras afirmaciones que no han sido jamás verificadas.

P. KROPOTKIN
Ciencia moderna y anarquismo
(1913)

Fuente: http://losdeabajoalaizquierda.blogspot.com/2014/03/la-ley-del-mas-fuerte-no-es-una-ley.html

La ideología del peronismo

Published on: domingo, 18 de noviembre de 2018 // ,
    [En su última visita a la Argentina Pablo Iglesias reivindicaba ¡las raíces peronistas de Podemos! El peronismo es algo confuso, tiene tanto elementos izquierdistas como derechistas, pero el militar que dio nombre a tal movimiento político siempre mantuvo simpatías con el fascismo (y el franquismo) y profesaba un ferviente anticomunismo. El filósofo anarquista Cappelletti ya nos hablaba de este engendro político-populista...]

Pablo Iglesias junto a la expresidenta argentina
Cristina Fernández de Kirchner en su visita al país.

Por Ángel J. Cappelleti

El fenómeno del peronismo desconcierta al observador europeo y latinoamericano. El movimiento aparece como algo contradictorio y confuso, tanto en su desarrollo histórico como en su composición social. Cuando se trata de definir su ideología, la contradictoriedad y la confusión suelen alcanzar niveles apocalípticos, al menos en el periodismo y en el hombre de la calle. Se ha llegado a sostener que ideológicamente el peronismo no es nada, puesto que lo es todo o casi todo. Esta tesis, que no deja teoría del fin de las ideologías, se basa sin embargo principalmente en el equívoco generado por los siguientes hechos:

1. El movimiento peronista, cuyo policlasismo nadie niega, acogió en su seno individuos y grupos provenientes de los más dispares rumbos ideológicos (radicales, conservadores, demócratas-cristianos, nacionalistas de diversos matices, socialistas, comunistas, trotskistas, sindicalistas, anarquistas, etc.). Cada uno de ellos vio —o quiso ver— en Perón algo de sus propios orígenes, cada uno pretendió imprimir al peronismo, consciente o inconscientemente, el sello de su anterior modo de concebir la realidad social y política.

2. El propio Perón adoptó una actitud mimética y camaleónica —que formaba parte no sólo de su arsenal táctico y estratégico sino también de su propia ideología— gracias a la cual aparecía sucesiva y, a veces, simultáneamente representando posiciones o matices de pensamientos muy diferentes. A pesar de esto, un esfuerzo por detectar históricamente la esencia de la ideología peronista no tardará en revelarnos la existencia de un proyecto originario de Perón, que hicieron suyo sus colaboradores inmediatos y que, por debajo de otros múltiples proyectos y programas, surgidos como respuestas a las variables exigencias del devenir socio-económico y político, se mantiene constante.


Perón en su última visita a la España de Franco, 1973.

Por más importante que haya sido la voluntad de poder del propio Perón y las características de su personalidad en el surgimiento del peronismo, no puede negarse la existencia de ese proyecto original, que supone una verdadera definición ideológica. Si el peronismo se comprendiera simplemente a partir de un diagnóstico caracterológico de Juan Domingo Perón, quedarían sin dudas muchas cosas inexplicables y se plantearían más problemas de los que podrían así resolverse.

Tampoco basta con decir que «el peronismo es una respuesta política a las condiciones sociales y económicas imperantes en la Argentina de 1943», o que «fue una necesidad histórica cuya misión se cumplió al facilitar el acceso del proletariado a la escena política, como etapa preparatoria de una revolución profunda» (Carlos S. Fayt, La naturaleza del peronismo, Buenos Aires, 1967, pág. 16).

Se trata precisamente de averiguar qué clase de respuesta política fue, porque obviamente esas condiciones sociales y económicas podrían haberse enfrentado de otra manera (como, por ejemplo, a través de la socialdemocracia o del sindicalismo revolucionario, que tenían ya más de medio siglo de luchas en el escenario nacional).

Decir que su misión fue facilitar el acceso del proletariado a dicho escenario, como etapa previa a la revolución, es una contra-verdad casi perfecta, ya que el análisis del proyecto originario de Perón nos indica claramente, como veremos, que su misión fue facilitar el acceso del proletariado al escenario político nacional para que sirviera de comparsa brillante a los verdaderos héroes del drama: el Estado y las clases dominantes.

Juan Domingo Perón, como capitán, había formado parte del grupo de oficiales, mayoritariamente conservadores o filo-fascistas, que bajo el mando del general Uriburu planearon y ejecutaron el golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930, contra el presidente constitucional Yrigoyen. A principios de 1939 viajó a Italia, en misión de estudios, supuestamente militares, pero en realidad como observador político. Allí permaneció hasta fines del año siguiente.

A su educación militar, a su extracción social oligárquica (descendiente de estancieros), a sus previas simpatías por el autoritarismo y el conservadourismo, el triunfante fascismo italiano le dio una definición precisa. Perón fue gran admirador de Mussolini. Más de una vez declaró: «Me propongo imitar a Mussolini en todo, menos en sus errores». Su básico anticomunismo de militar terrateniente encontró en la doctrina fascista el único antídoto frente a la marea roja y el único preservativo contra la revolución. Sólo un Estado fuerte y totalitario, que estructure la sociedad jerárquicamente y se sitúe como árbitro supremo de todas las diferencias entre trabajadores y patronos, entre obreros y capitalistas, será capaz hoy —piensa Perón en 1940— de conservar los valores tradicionales, eternos y sacrosantos, de la propiedad privada, la familia patriarcal, el ejército guardián del orden y la moralidad, etc.
 
Celebración del 1º de Mayo en Buenos Aires, 1955.

«Ideológicamente condicionado a no ver otra disyuntiva que la de "Roma o Moscú" —fascismo o comunismo—, según el conocido lema mussoliniano, Perón consideraba inevitable que la caída de Roma sólo abriría caminos a la expansión soviética» (P. Giussani, Montoneros. La soberbia armada, Buenos Aires, 1984, pág. 169).

Por otra parte, Perón es un realista y un agudo observador del devenir político-militar. Al retornar a la Argentina sospecha ya que el Eje perderá la guerra y que el fascismo será mundialmente derrotado. Los dos o tres años siguientes confirman, hasta disipar toda duda, esta sospecha.

El fascismo clásico —el de Mussolini— no podrá ser implantado, pues, en ninguna parte, ni siquiera en la Argentina. Y, sin embargo, sin fascismo no hay solución alguna. Se trata, entonces, de disfrazarlo en la medida de lo posible y en la medida de lo necesario. El genio político de Perón consiste principalmente en esto: en haber hecho aceptable y, más aún, en haber logrado que una gran parte del pueblo argentino (y, particularmente, la clase obrera) abrazara con entusiasmo y fervor una ideología desprestigiada por la derrota, universalmente repudiada, deshonrada y vilipendiada por la historia.

Del fascismo conservó la ideología peronista o «justicialista» la idea del Estado, fuente de toda razón y justicia; la idea de la sociedad organizada corporativamente, esto es, por estamentos; el nacionalismo retórico; el anticapitalismo de oropel; la noción de las fuerzas armadas como corazón de la patria; la utilización de la Iglesia como freno de las rebeldías, y de la religión como opio del pueblo; la doctrina de la tercera posición, que no era otra cosa sino la pretensión de Hitler y Mussolini de tener una oposición opuesta igualmente al capitalismo y al comunismo, y en fin, también la propuesta de un socialismo-nacional que no era sino nacional-socialismo. El disfraz, confeccionado por el propio Perón, era sin embargo, genialmente sencillo. Consistía en sustituir la cachiporra y el aceite de ricino de los escuadristas del fascio por el pan dulce y la botella de sidra de los muchachos de la unidad básica; en cambiar el terror por la sonrisa bonachona, el «domicilio coatto» por las colonias de vacaciones, la exaltación del Imperio por la ley de jubilaciones. La comunidad organizada de la cual Perón hablaba no era sino la sociedad corporativa que Mussolini había ideado, el verticalismo justicialista se llamaba igual que el fascista, pero, valido de su astucia criolla, de sus mañas de militar campechano y querido de la tropa, de su familiaridad con actrices de medio pelo, el General supo hacerlos potables y aun apetecibles para la mayoría de los trabajadores argentinos. El peronismo se convirtió en un fascismo benevolente, populista, más corruptor que violento, pero, sin duda, no por eso menos repudiable.

Caracas, 1984.

Ensayos libertarios
Ed. Madre Tierra (1994)

Buenos Aires, Primero de Mayo de 1974.

INFOGRAFICO: La desaparición de la clase media

Published on: lunes, 5 de noviembre de 2018 // ,


El nacionalismo divide la sociedad en dos bandos paranoicos

Published on: viernes, 5 de octubre de 2018 // , ,
La cuestión que cabría preguntarse no es por qué un sector local de la clase dominante decide resolver sus diferencias con el Estado por la vía de la movilización callejera, sino por qué una porción considerable de gente con intereses contrapuestos, principalmente jóvenes, actúa como decorado escenográfico y fuerza de choque de la casta que ha patrimonializado Cataluña, clasista, católica, corrupta y autoritaria como la que más.


Perplejidades intempestivas  (Por Tomás Ibáñez)

Cuando acontecen en Catalunya cambios tan drásticos como los que se han producido desde las multitudinarias manifestaciones del 15 de mayo de 2011 resulta difícil no experimentar cierta perplejidad.

¿Que ha podido ocurrir para que algunos de los sectores más combativos de la sociedad catalana hayan pasado de “rodear el Parlament” en el verano del 2011 a querer defender las Instituciones de Catalunya en septiembre del 2017?

¿Que ha podido ocurrir para que esos sectores hayan pasado de plantar cara a los mossos d’escuadra en la plaza Catalunya, y de recriminarles salvajadas, como las que padecieron Esther Quintana o Andrés Benítez, a aplaudir ahora su presencia en las calles y a temer que no tengan plena autonomía policial?

¿Que ha podido ocurrir para que parte de esos sectores hayan pasado de denunciar el Govern por sus políticas antisociales a votar hace poco sus presupuestos? ¿Pero, también, que ha podido ocurrir para que ciertos sectores del anarcosindicalismo hayan pasado de afirmar que las libertades nunca se han conseguido votando a defender ahora que se dé esa posibilidad a la ciudadanía?

La lista de preguntas se podría ampliar enormemente y se podrían aportar múltiples respuestas a las pocas que aquí se han formulado. En efecto, se pueden aducir factores tales como el agotamiento del ciclo del 78, la crisis económica con sus correspondientes recortes y precarizaciones, la instalación de la derecha en el gobierno español con sus políticas autoritarias y sus recortes de libertades, la escandalosa corrupción del partido mayoritario etc. etc.

Sin embargo me parece que sería ingenuo excluir de esas respuestas la que pasa por tomar en cuenta, también, el extraordinario auge del sentimiento nacionalista. Un auge que, sin duda alguna, han contribuido a potenciar los factores a los que acabo de aludir pero que también ha recibido muy importantes dosis de combustible desde las propias estructuras del gobierno catalán y desde su control de las televisiones públicas catalanas. Varios años de persistente excitación de la fibra nacionalista no podían no tener importantes efectos sobre las subjetividades, tanto más cuanto que las estrategias para ampliar la base del independentismo nacionalista catalán han sido, y siguen siendo, de una extraordinaria inteligencia. La potencia de un relato construido a partir del derecho a decidir, en base a la imagen de las urnas y a la exigencia de la libertad de votar, era extraordinaria y conseguía disimular perfectamente el hecho de que era todo un aparato de gobierno el que se volcaba en promover ese relato.

Hoy, la estelada (roja o azul) es sin la menor duda el símbolo cargado de emotividad bajo el cual se movilizan las masas, y es precisamente ese aspecto el que no deberían menospreciar los que sin ser nacionalistas ven en las movilizaciones pro referéndum una oportunidad que los libertarios no deberían desaprovechar para intentar abrir espacios con potencialidades, sino revolucionarias, por lo menos portadoras de una fuerte agitación social, y se lanzan por lo tanto en la batalla que enfrenta los gobiernos de España y de Catalunya.

No deberían menospreciarlo porque cuando un movimiento de lucha incluye un importante componente nacionalista, y este es, sin duda alguna, el caso en el presente conflicto, las posibilidades de un cambio de carácter emancipatorio son estrictamente nulas.

Me gustaría compartir el optimismo de los compañeros que quieren intentar abrir grietas en la situación actual para posibilitar salidas emancipatorias, sin embargo no puedo cerrar los ojos ante la evidencia de que las insurrecciones populares y los movimientos por los derechos sociales nunca son transversales, siempre encuentran a las clases dominantes formando piña en un lado de las barricadas. Mientras que en los procesos de autodeterminación, y el actual movimiento es claramente de ese tipo, siempre interviene un fuerte componente interclasista.

Esos procesos siempre hermanan a los explotados y a los explotadores en pos de un objetivo que nunca es el de superar las desigualdades sociales. El resultado, corroborado por la historia, es que los procesos de autodeterminación de las naciones siempre acaban reproduciendo la sociedad de clases, volviendo a subyugar las clases populares después de que estás hayan sido la principal carne de cañón en esas contiendas.

Eso no significa que no haya que luchar contra los nacionalismos dominantes y procurar destruirlos, pero hay que hacerlo denunciando constantemente los nacionalismos ascendentes, en lugar de confluir con ellos bajo el pretexto de que esa lucha conjunta puede proporcionarnos posibilidades de desbordar sus planteamientos y de arrinconar a quienes solo persiguen la creación de un nuevo Estado nacional que puedan controlar. Que nadie lo dude, esos compañeros de viaje serán los primeros en reprimirnos en cuanto no nos necesiten, y ya deberíamos estar escarmentados de sacarles las castañas del fuego.

Tomás Ibañez

Barcelona, 26 de septiembre de 2017



Carta a Tomás Ibañez, por Miquel Amorós

Compañero Tomás

Tus “perplejidades intempestivas” son el mayor exponente leído por mí del sentido común y del seny revolucionario que debieran reinar no sólo entre los libertarios, sino entre todos aquellos que quieren abolir esta sociedad en lugar de administrarla. No obstante, no me extraña que un mogollón de gente que se dice anarquista se haya apuntado a la movida nacionalista y proclame con bríos el derecho a decidir el material del que estarán hechas sus cadenas: ¡hay de Ricardo Mella y “la ley del número”!. Tampoco escasearon los que en su día se subieron al carro de Podemos o al del plataformismo y cambiaron los harapos de la lucha de clases por la ropa nueva de la ciudadanía. Es propio del anarquísmo filisteo ante la menor encrucijada histórica el optar por hacerle el juego al Poder establecido. La guerra civil española es el ejemplo más palmario de ello. Confusión, atracción irresistible del jaleo, desclasamiento, táctica del mal menor, el enemigo de mi enemigo, lo que sea. El resultado final es ese: una masa de paletos esclavos de cualquier causa ajena y un montón de egos enfermizos estilo Colau o Iglesias que pagarían por venderse. En fin, negras tormentas agitan los aires y nubes oscuras nos impiden ver. Intentemos disiparlas.

La cuestión que cabría preguntarse no es por qué un sector local de la clase dominante decide resolver sus diferencias con el Estado por la vía de la movilización callejera, sino por qué una porción considerable de gente con intereses contrapuestos, principalmente jóvenes, actúa como decorado escenográfico y fuerza de choque de la casta que ha patrimonializado Cataluña, clasista, católica, corrupta y autoritaria como la que más. El juego del patriotismo catalán no es difícil de desentrañar y quienes lo promueven y aprovechan nunca han pretendido ocultarlo. El “Procès” ha sido una arriesgada operación de clase. La consolidación de una casta local asociada al desarrollo económico exigía un salto cualitativo en materia autonómica que la estrategia del “peix al cove” (“pájaro que vuela…”) no podía lograr. La negativa de la plutocracia central a “dialogar”, o sea, a transferir competencias, principalmente financieras, bloqueaba el ascenso de dicha casta y mermaba peligrosamente su influencia y capacidad política de cara a unos empresarios, industriales y banqueros dispuestos a dejarse liderar por soberanistas con tal de triplicar sus beneficios. La decisión por la cúspide de ir al “choque de trenes” significó una ruptura radical de la política pactista del catalanismo político. No iba en serio, es decir, nunca tuvo como finalidad la declaración unilateral de independencia, puesto que sólo pretendía forzar una negociación desde posiciones más ventajosas. Sin embargo, como tenía que aparentar que sí, necesitó de un aparato de agitación bien engrasado con el fin de inocular una mística patriotera que pusiera a hervir de forma controlada el caldo identitario. Y la movilización se hizo realidad. Fue todo un espectáculo. La demagogia independentista, armada con el marketing de la identidad, supo prolongarse en un ciudadanismo democrático con el que pudo sacar a la calle a masas demasiado domesticadas para hacerlo por propia voluntad. Con gran habilidad tocó la fibra oscura de las emociones reprimidas y los sentimientos gregarios que anidan en los siervos del consumo, es decir, supo remover en provecho suyo el poso de la alienación. El objetivo, según mi punto de vista, ha sido alcanzado, y la casta dirigente estatal está mucho más dispuesta a modificar la constitución del posfranquismo para mejor encaje de la casta catalanista, aunque para ello ésta tendrá que sacrificar algunas figuras por el camino, quizás al mismo Puigdemont. Poderosos representantes del gran capital (por ejemplo, Felipe González) así parecen indicarlo.

El nacionalismo está manejado por timadores, pero en sí mismo no es un timo. Es el reflejo sentimental de una situación frustrante para una mayoría de subjetividades pulverizadas. No actúa de forma racional, puesto que no es fruto de la razón; es más una psicosis que un pálpito de liberación. La explicación de la eclosión emocional patriótica en la sociedad catalana habrá que irla a buscar en la psicología de masas y para ello nos serán más útiles Reich, Canetti o incluso Nietzsche, que teóricos como Marx, Reclus o Pannekoek. La convicción y el entusiasmo de la multitud no provienen de fríos razonamientos lógicos o de rigurosos análisis socio-históricos; más bien tiene que ver con las descargas emocionales sin riesgo, la sensación de poder que producen los amontonamientos, el fetichismo de la bandera u otros símbolos, la catalanidad virtual de las redes sociales, etc., características de una masa desarraigada, atomizada y desclasada, y, por lo tanto, sin valores, objetivos e ideales propios, predispuesta a comulgar con las ruedas de molino que se repartan. La vida cotidiana colonizada por el poder de la mercancía y del Estado es una vida repleta de conflictos latentes e interiorizados, dotados de un exceso de energía que los hace emerger en forma de neurosis individuales o colectivas. El nacionalismo, de cualquier signo, ofrece un excelente mecanismo de canalización de esos impulsos que, si se hicieran conscientes, constituirían un temible factor de revuelta.

El nacionalismo divide la sociedad en dos bandos paranoicos enfrentados artificialmente por sus obsesiones. Los intereses materiales, morales, culturales, etc., no cuentan. Nada que ver con la justicia, la libertad, la igualdad y la emancipación universales. El pueblo catalán es algo tan abstracto como el pueblo español, un ente que sirve de coartada para una soberanía de casta con su policía notablemente represora. Un pueblo únicamente se define contra todo poder que no emane de él o que se separe de él. Por consiguiente, un pueblo con Estado no es un pueblo. Convendrás conmigo en que la historia la hace la gente común mediante asambleas y organismos nacidos de ellas, pero tal como están las cosas, la historia es de quien la manipula mejor. Lo que dicha gente hace es proporcionar el marco popular de una mala función de teatro donde se ventila un prosaico reparto de poder. Cualquiera puede hacer sus cálculos y navegar en consideración dentro o fuera de las aguas nacionalistas, de una turbulencia más bien calma, pero nunca deberá perder de vista el meollo de la cuestión.

Fraternalmente, Miquel Amorós

Alacant, 27-09-2017


"La gente tiene cada vez menos aguante": Entrevista a Terry Gilliam

Published on: jueves, 4 de octubre de 2018 // ,
A finales de la década de 1960, Terry Gilliam, junto con John Cleese entre otros, fundó la compañía de comedia Monty Python, que hizo que un nuevo tipo de humor fuera popular con sus parodias: carentes de tacto de manera consciente, provocativo, absurdo o completamente sin sentido. En "La vida de Brian" o " Los caballeros de la mesa cuadrada", Gilliam y sus colegas alargan su humor hasta la longitud de películas. Después de la disolución del grupo, Gilliam se orientó hacia otros géneros como cineasta. En 1985 filmó la distopía "Brasil", en 2009 la película fantástica " El imaginario del Doctor Parnassus". El 27 de septiembre se estrenará en los cines alemanes su última película, “El hombre que mató a Don Quijote”. El proyecto ha tenido ocupado a Gilliam durante casi 20 años debido a problemas financieros. En junio, Gilliam perdió una demanda contra la productora. Pero para Gilliam mucho más molesto que todo esto es la corrección política desenfrenada, la doblez del debate del #MeToo y los contratos que quieren acallarlo mediante una cláusula moral.


ZEIT ONLINE: Sr. Gilliam, ha estado en el negocio de la comedia durante más de 40 años, ahora su nueva película, El hombre que mató a Don Quijote, llega a Alemania. Cines ¿Cómo cree que ha cambiado con el tiempo la profesión de comediante?

Terry Gilliam: Cuando comencé a usar la sátira en la década de los 60, la gente quería experimentar la aventura y conocer a personas muy diferentes a ellos. Hoy, la gente se ha aburguesado y es más cuidadosa. Es un mundo del yo-yo-yo. Las personas tienen cada vez menos aguante. Eso limita la comedia. Si haces una broma, puede ser que alguien se ofenda, aunque esa no fuese la intención. ¿hay acaso que dejar por ello de hacer bromas? ¡No lo creo! La comedia es una parte importante de la vida, una de las más saludables.

Recientemente, una directora de programas de comedia de la BBC anunció que hoy día no formaría un grupo de comedia compuesto por "seis tipos blancos de Oxford o Cambridge", como eran antaño usted y sus colegas de Monty Python. Eso le enfadó mucho.

Cuando me preguntaron al respecto en una conferencia de prensa, dije que estaba cansado de que me culparan de todos los errores del mundo por ser un hombre blanco, que ahora soy una lesbiana negra camino de un cambio de sexo y que quiero llamarme Loretta. Fue una broma, pero también podría ser verdad. Un festival de cine en América del Norte aparentemente decidió debido a ello no mostrar mi película. Es evidente que mi llamada a una mayor diversidad había ofendido a alguien. Es una pena que la película no se incluyera en el programa  basándose simplemente en lo que tenía que ofrecer.

¿Habló con los organizadores?

No, ¿por qué debería hacerlo? Mi agente habló con ellos. Si  pudiera imaginarme cómo mis declaraciones pudieron haber lastimado a alguien, las retiraría. Pero no puedo imaginarmelo. Lo decía en broma. Pero vivimos en una época en que la palabra en sí ya es un crimen, y no lo que se quiere decir con ellas. Eso ha dado lugar a que las personas no se comuniquen adecuadamente. Usan eufemismos o evitan decir ciertas cosas. Creo que eso es muy triste. Los enfrentamientos son importantes para entenderse.

Puedo entender su punto de vista como artista. Pero los populistas de derecha usan los mismos argumentos que usted: que la corrección política (Political Correctness) va demasiado lejos, que están siendo censurados, que hay que poder decir ciertas cosas. ¿Eso no le da que pensar?

Gilliam: Solo porque la derecha dice eso, no significa que no pueda decirlo yo. Pienso así, y no tengo nada de derechista. Entre tanto, me pregunto si al exagerar con la corrección política no estamos haciéndoles el juego. Hay una gran diferencia entre el humor y el odio. Si la gente no puede distinguir entre ambos, entramos en un terreno peligroso. La mejor comedia se basa en la honestidad y la verdad, la corrección política a menudo no lo hace. Me gustaría ver más provocadores de izquierdas y de los centristas. Ya hay suficientes derechistas.

¿Ha experimentado por ello algún tipo de limitación en su trabajo?

Una vez me ofrecieron un contrato que contenía una "cláusula moral" muy amplia: debía obligarme a no decir nada ni a hacer nada que pudiera ofender a nadie. No tenía nada que ver con cuestiones creativas; era solo que la compañía de producción quería asegurarse por contrato de que yo me mantendría "políticamente correcto".

¿Firmó usted el contrato?

¡Naturalmente que no! Al menos no la versión que se me mostró a mí y a mi personal. Básicamente, decía: si trabajas con nosotros, estás de acuerdo en limitar tu libertad de expresión a las cosas que están de acuerdo con el mainstream y que no puedan ser consideradas polémicas u ofensivas. Si dice cosas controvertidas que pueden ofender la sensibilidad de los demás, podemos despedirlo. Se trataba de una empresa muy exitosa, que produce programas de televisión muy exitosos, pero que se ha dejado intimidar por la opinión pública sobre qué puntos de vista son aceptables en el mundo de hoy. Supongo que hay personas que quieren trabajar allí y han firmado este tipo de contratos. Eso me asusta.

¿Cómo se comporta, cuando le ofenden los demás?

Me paso ofendido todo el tiempo. Por cómo se comporta la gente, por lo que dicen... Pero, ¿qué puedo hacer? O pongo en marcha una organización para luchar contra eso, o hago una película o escribo algo divertido. A veces digo algo que nadie más dice para abrir un debate. Nuestra sociedad está demasiado impregnada por el pensamiento grupal: todos quieren rodearse de personas que piensan como ellos.

¿Considera que solo se puede romper la polarización social diciendo algo provocativo de vez en cuando?

Eso es lo que pienso. Por supuesto serás atacado si te atreves a hacer cosas arriesgadas. Pero así es como es. Durante el debate de #MeToo , dije que algunas mujeres se beneficiaron de ir con Harvey Weinstein a su habitación del hotel. No hice eso para insultar a sus víctimas, sino porque era cierto. Muchas consideraron desagradables mis declaraciones. Al mismo tiempo, en Facebook, recibí muchos comentarios positivos de mujeres que también consideran que #MeToo ha ido demasiado lejos y es demasiado vengativo con respecto a pequeñas ofensas. Una actriz escribió en un correo electrónico que ve las cosas como yo. Ella misma había estado en una habitación de hotel con Weinstein pero, a diferencia de otras, había largado de allí. Le dije: ¡Tienes que decir eso en voz alta! Yo como hombre no puedo hacer eso. Pero tenía miedo de ser atacada también.




Publicado originalmente en Die Zeit (25.09.2018).

1945-1946: La revuelta de los GIs, por Patric le Trehondat

Published on: martes, 2 de octubre de 2018 // , ,
El movimiento de soldados "Bring us Home!" en la postguerra, un episodio poco conocido tras la Segunda Guerra Mundial. A partir de informaciones dispersas, hemos querido recomponer algunos momentos de esta onda de choque, conscientes de que esta historia queda por escribir.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, 15 millones de hombres y mujeres enroladas en las filas del ejército americano se encontraban alejados a miles de kilómetros de sus casas. Acabado el conflicto, esperaban con impaciencia una desmovilización que no se acababa de producir. Sin embargo el mando militar americano decidió transferir a las tropas desde el teatro europeo al Pacífico, anulando así las esperanzas de repatriación. Inmediatamente, el malestar y la protesta sorda se hace sentir entre los GIs. Estará en el origen del movimiento Bring us Home! (¡Devolvednos a casa!)

REGRESAR

El movimiento de protesta afecta en primer lugar a quienes están a punto de salir hacia Europa o hacia el Pacífico.  El 21 de agosto de 1945, la casa Blanca reconoce haber recibido un telegrama de protesta por 580 soldados de la 19 División estacionada en Shelby (Missisipi). En esa misma unidad, el general Twalde debió explicar bajo los silbidos de la tropa las razones de la partida de la unidad hacia el Japón. Según el periodista que asistía a la ceremonia, su discurso –una simple formalidad que debía durar diez minutos- acaba penosamente tras cuarenta minutos, en medio de la exasperación de los soldados. Pero a fines de 1945, los acontecimientos adquieren otro carácter: la revuelta se extiende a las tropas situadas fuera de los Estados Unidos.

Durante la protesta en Manila los soldados se reunen para mandar peticiones y protestas a la prensa de EEUU


Los GIs se manifiestan en Manila por el Bulevar Quezon y pasan por delante del cuartel general del US Army en las Filipinas


El día de Navidad de 1945, 4.000 soldados desfilan por las calles de Manila gritando: “¡Queremos barcos!”. La manifestación fue provocada por la anulación de una salida de tropas hacia Estados Unidos. La declaración del coronel J. C. Campbell a los soldados cabreados no hace sino echar leña al fuego: “Habéis olvidado que no trabajáis para la General Motors: estáis todavía en el ejército”. Esta declaración tiene una especial resonancia simbólica, puesto que es esos momentos 225.000 obreros de dicha empresa estaban en huelga.


 
La postguerra estuvo marcada por el estallido de la mayor oleada de huelgas de la historia de EEUU, que alcanzó a todos los sectores económicos, incluido Hollywood o el azucar hawayano. IZQUIERDA: Piquete delante de la sede del estudio de Paramount. DERECHA: Enfrentamientos entre huelguistas y policías delante de la sede de Warner Brothers.


De hecho, por una rara coincidencia, uno de los poderosos movimientos de huelga conocidos en Estados Unidos desde la apertura del conflicto militar se desarrolla en el momento en el que el ejército americano conoce también un poderoso movimiento de contestación. Cinco millones de trabajadores están en huelga, con piquetes ante las puertas de las fábricas, en enero de 1946, el corazón de la industria americana está prácticamente paralizado.


Reparto de alimentos en New York en apoyo de los huelguistas de General Motors. La huelga de UW y CIO duró 113 días en 1945/46. Se exigía un aumento de sueldo del 30%, y finalmente se logró un aumento del 17,5%. Fue la mayor huelga en la historia de la UAW, debido a la participación de 320.000 trabajadores en 96 fábricas.


El sindicato UAW llevó a cabo en 1945 una huelga que duró 99 días en la Ford Motor Company, recibió apoyo en otros países y acabó con la victoria sindical (IMAGENES).


Esta situación permitió una unidad entre el movimiento obrero y el movimiento de los GIs (Los GIs son, en lenguaje corriente, los miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos). Con lucidez, el periódico de New York, PM, constata en su edición del 13 de enero de 1946: “Cunde una fiebre de huelga entre los GIs. Casi todos los soldados expresan resentimiento y cólera. Cólera legítima, en su opinión, contra sus patrones. No se trata de sueldos. Es un elemento menor del fenómeno. No soportan sus condiciones de trabajo, la duración de su servicio: no aman a sus patronos”.


Huelguistas delante de la sede central de Chevrolet


El 26 de diciembre de 1945, al día siguiente de la manifestación de Manila, las autoridades militares declaran que 15.000 hombres serán próximamente enviados hacia sus bases de origen. Sin embargo, el 14 de enero, Stars and Stripes, el periódico más leído en el ejército, anuncia que el nivel de desmovilización se reducirá de 800.000 a 500.000 hombres al més, debido a las dificultades para encontrar reemplazos. Finalmente se reconoce oficialmente que debido a la falta de medios de transporte, los hombres que debían ser desmovilizados los tres meses siguientes no lo serán. La exasperación llega al colmo. En una carta al Congreso fechada el 23 de enero de 1946, un soldado expresa su hartura: “Al principio eran problemas de barcos, ahora son los reemplazos… Vamos a dejarnos utilizar como rehenes para la puesta en pie de una conspiración?”.


Stars and Stripes, el periódico más leido en el seno del ejército de EEUU, informa el 8 de enero de 1946 de las protestas de soldados en Manila (Filipinas).


UNA MANCHA DE ACEITE

El 6 de enero de 1946 se manifiestan una vez más miles de soldados en Manila. Tienen lugar enfrentamientos violentos con la policía militar. El 7 de enero, 2.500 soldados marchan hacia el cuartel general. En sus banderolas se puede leer: “¡Servicio si, servidumbre jamás!”, “Basta de promesas, de doble lenguaje, de dobles mentiras”. En sus panfletos, imputan la lentitud de su vuelta al país a la voluntad del gobierno de forzar así la puesta en pie del servicio militar obligatorio. Añaden: “El Ministerio quiere que el ejército sostenga el imperialismo”.

 
GIs durante la gran manifestación de Manila el 7 de enero de 1946

Según varios testimonios, durante la noche que siguió a la manifestación, de 15.000 a 20.000 soldados se reunieron en torno al parlamento filipino para organizar un mitin gigante. Denunciaron allí la política de agresión de Estados Unidos contra China e Indonesia, y reivindicaron el derecho de los filipinos a poder resolver sus propios problemas. Una nota de UPI describía la atmósfera en la capital como tensa.


 
Stars and Stripes informa el 14 de enero de 1946 de las protestas de GIs en París (izquierda) y de conflictos laborales en EEUU (derecha)


Ese mismo día, en Camp Boston, en Francia, 2.000 soldados celebran un mitin con las mismas reivindicaciones de derecho a regresar. En Saipán, 3.500 hombres de la escuadra de la 20 División comienzan una huelga de hambre. En Guam, 18.000 soldados organizan dos mítines masivos con los mismos objetivos. En Yokohama, 500 GIs deciden organizar una manifestación.


 
Soldados reunidos en Manila durante las protestas para exigir su vuelta a EEUU


En Francia, en Reims, 1.500 piden explicaciones por la lentitud de la desmovilización. En parís, se pueden ver carteles que dicen: “No dejemos solos a nuestros colegas de Manila. Manifestación en el Arco del triunfo a las 8:30”. El 8 de enero de 1946, 1.000 soldados aparecen en la cita y se manifiestan bajando por los Campos Elíseos hacia la embajada de los Estados Unidos.

En Gran Bretaña, un telegrama firmado por 1.800 oficiales y soldados en filas reclama explicaciones por el retraso en sus repatriaciones. Esperan, dicen, que “su confianza en la democracia no se vea defraudada”. En Frankfurt se manifiestan 5.000 soldados. Cuarenta de ellos son detenidos. En Calcuta, son también 5.000 los soldados que se manifiestan. Y son más de 10.000 en Hickman Field (Honolulu), mientras en Seúl varios miles de GIs firman un texto que declara: “No comprendemos por qué el Ministerio mantiene en tiempo de paz e ejército de ultramar”. En Batang (Filipinas), 4.000 soldados recolectan fondos para pagar una página de publicidad en periódicos americanos a fin de obtener la dimisión del secretario de guerra Patterson. En Hawai, un periódico de soldados denuncia a Patterson como el enemigo público número uno.

 
Manifestación de GIs en Hawai

La fuerza del movimiento es tal que incluso es utilizado el correo militar para aumentar la presión sobre el gobierno. En el correo expedido por los soldados a sus parientes, se escribe una consigna: “Si no hay barcos, no hay votos”, apoyada por una invitación al destinatario: “escribe a tu diputado para traernos a casa”. Las familias de soldados organizan también presiones. El senador Thomas se declara fatigado por tenerles encima día y noche. Según dice, llegan prácticamente 100.000 cartas cada día para reclamar la vuelta de los boys.

Reportaje de la época sobre el movimiento global de protesta de los GIs


LA CARTA MAGNA

El 13 de febrero de 1946, una declaración de 500 soldados estacionados en París es caracterizada por la agencia UPI como “un programa revolucionario de reforma militar”. Esta declaración o Carta Magna, como la bautizaron los GIs, reclama: la abolición de los menús de oficiales; raciones iguales para todos sobre la base de “el primero que llega es el primero que come”; la apertura de los clubs de oficiales y todas las instalaciones de ocio a los oficiales y la tropa; la reforma de los tribunales militares, que deben incluir a soldados rasos.

La declaración pide igualmente la dimisión del secretario de Guerra. Se elige un comité para defender esta carta ante una representación del Senado que debe llegar a Europa en quince días. Este comité se transformará en Comité de Liberación de los GIs.


La prensa obrera de la época informa sobre la Carta Magna de los GIs (izquierda) y de la huelga de los trabajadores del acero en EEUU (derecha)


El gobierno americano parece en un primer momento paralizado por la amplitud del movimiento. Se siente particularmente desarmado cuando algunos delegados de soldados comienzan a utilizar los medios de transporte militar (incluso los aviones) para reunirse. Cae entonces sobre los periódicos una censura más estricta: el 11 de enero de 1946, el Daily Pacifian de Manila anuncia a sus lectores que “habiéndose impuesto nuevas restricciones a la libertad de expresión, la redacción no será ya capaz de aportar todas las informaciones deseadas y la verdad completa a sus lectores GIs”. Cinco días más tarde, cuando la agencia UPI anuncia que un barco ha abandonado la ciudad vacío en sus dos terceras partes, el comité de soldados de Manila decide inmediatamente nuevas iniciativas para los días siguientes.

El general Eisenhower prohíbe cualquier manifestación de soldados. El general Mc Narney, comandante de las tropas en Europa, da una orden similar, precisando que “cualquier reunión de soldados puede ser perjudicial para el prestigio de las fuerzas de ocupación”. En Honolulu, el teniente general Richardson amenaza con los tribunales militares a cualquier soldado u oficial que actúe a favor de una rápida desmovilización y arresta a cuatro soldados dirigentes del movimiento. Por haber firmado una petición contra la censura impuesta a su periódico, dos soldados miembros de la redacción de Stars and Stripes son trasladados a Okinawa, que es considerado por los soldados como la Siberia del ejército americano.


 
Las protestas de los GIs en 1945/46 serán recordadas décadas después por los soldados americanos que se negaron a participar en la Guerra de en Vietnam.


LOS SINDICATOS APOYAN

Los dirigentes del comité de Manila son trasladados también a Okinawa. Uno de ellos, el sargento Emil Mazey, es el antiguo secretario de una sección sindical de la UAW (sindicato del automóvil). Ya en 1943, se había destacado en un congreso sindical por haber combatido la legislación anti-huelga y haber propuesto también la construcción de un partido obrero, independientemente del partido demócrata. En aquel momento es uno de los dirigentes de la izquierda sindical. El ejemplo de Mazey es significativo de la composición del ejército americano de entonces. Debido al alistamiento obligatorio (durante la guerra), todas las clases sociales están allí representadas. Y, por supuesto, no faltan en las unidades obreros sindicalistas capaces de organizar y llevar a cabo una lucha. La experiencia de Mazey y de sus camaradas no es ajeno al hecho de que el comité de Manila estuviera constituido por 156 delegados que representaban a 139.000 soldados y encontró una fuerza indudable debido a su representatividad.

El movimiento está muy estructurado: el comité elige un presidente, que designa a su vez un comité de nueve miembros de los que dos son oficiales. Ese grupo dirigente está compuesto, significativamente, además del sindicalista Mazey, por un negro de Carolina del Norte, un blanco de Alabama, un judío, un italoamericano y representantes de las diversas regiones de los estados Unidos.

El hecho de que los boys no fueran trabajadores de la General Motors, según las palabras del coronel Campbell, vuelve a la memoria de los soldados cuando la represión se abate sobre Mazey y sus compañeros. Inmediatamente toman contacto con el sindicato del automóvil para pedirle su apoyo. Su demanda es hecha pública y el presidente del UAW hace la siguiente declaración: “Tengo la mayor simpatía por el sentimiento ultrajado de los GIs. El Ministerio ha anunciado una desmovilización: debe ser respetada, al menos en los países no hostiles en los que están estacionadas nuestras tropas. ¿Qué necesidad tenemos de ocupar Filipinas con nuestros Marines y nuestros soldados? Plantear la pregunta muestra ya lo ridículo de esta ocupación”.



ARRIBA: Emil Mazey, que aprovechó su experiencia sindical para organizar las protestas de GIs en Manila. Posteriormente sería un importante funcionario de la UAW (Mazey está a la izquierda de la foto)


Kennedy visitando un congreso de la UAW (1962). A la derecha, Emil Mazey.


El 5 de enero, el sindicato CIO (Congress of Industrial Organisations) de Los Ángeles convoca una manifestación ante el consulado de China para apoyar las reivindicaciones de los GIs. Varios consejos de sindicatos votan declaraciones como la de Akron, que proclama: “El comité de Manila ha pedido el apoyo del movimiento obrero para acelerar el regreso a sus hogares y sus familias. El consejo de los sindicatos de Akron apoya la protesta de los soldados contra la lentitud de la desmovilización y da su apoyo a los millones de trabajadores en uniforme que desean la paz, la vuelta al hogar y la vida normal (…). El consejo se declara en completo acuerdo con los soldados que protestan contra su utilización para proteger la riqueza y la propiedad de sociedades antiobreras como la Standard Oil y la general Motors”.

Ante la amplitud del movimiento, el gobierno americano va a acelerar la desmovilización. A finales de 1946, las tropas estadounidenses fuera de Estados Unidos sólo  cuentan ya con un millón y medio de hombres. Según Fred Halstead, “la fuerza de la revuelta, su amplitud, y el apoyo masivo que recibió en Estados Unidos llevó a la maquinaria militar a una cuasi desintegración”.


 
La respuesta de Truman para hacer frente a la oleada de huelgas fue, primero, hacer uso de esquiroles...

 
... y tras el fracaso de los esquiroles, se legisló una nueva ley (Hartley-Taft Labor Bill) mediante la cual se prohibieron de facto las huelgas, mientras en paralelo se ponía en marcha la histeria anticomunista del Macartismo, repitiendo el Red Scare que se usó para aplastar a la izquierda en EEUU tras la Primera Guerra mundial.




ANEXO: La batalla de Atenas

 
Una de las consecuencias de la postguerra fue la vuelta a EEUU de veteranos con experiencia de combate. La integración de soldados ha sido siempre un asunto dificil, pero en la ciudad de Athens (Tennessee) dio lugar a un conflicto al negarse los ex-GIs a seguir soportando la mafia política que había controlado la vida de la localidad gracias a la violencia policial, que había costado la vida a dos soldados. En la década de 1930 una familia adinerada de Demócratas corruptos, los Cantrell, había tomado el control del aparato policial de su condado.  Paul Cantrell había sido elegido Sheriff en 1936, 1938 y 1940. Entonces, en 1942 y 1944 el fue elegido para el senado del estado, junto a él, su subjefe, Pat Mansfield. El Departamento de Justicia había recibido quejas de ciudadanos sobre fraude en la votación en tres elecciones distintas, pero nada se hizo. Los subjefes de la policía eran rutinariamente sobornados, intimidados otras veces, manipulando urnas y golpeando a quienes abrían la boca. Se multaba, se arrestaba y extorsionaba a los individuos para obtener dinero para fines políticos y personales. Pero entonces, en 1946, los héroes de la Segunda Guerra Mundial volvieron a casa. Y no habían combatido el fascismo en Europa para verlo llegar a sus hogares. ARRIBA: Local de los GIs, que presentaron su candidatura en las elecciones locales para derrocar a la mafia política local.


3.000 habitantes del condado, un 10% de la población, eran ex-GIs en 1946. Uno de ellos, Ralph Duggan, que había servido en la Marina en el Pacífico durante la guerra y se convirtió después en abogado, le dijo al periodista  Theodore H. White (Harper's Magazine) que había "pensado mucho más sobre el condado de McMinn que en los japoneses. Si la democracia era lo suficientemente buena para los japoneses y los alemanes, ¡también lo era para el condado de McMinn!". Los ex-GIs se organizaron creando la GI Non-Partisan League, exigiendo la cartilla militar de ex-combatiendte a los asistentes a sus actos. Finalmente decidieron presentar una candidatura propia para el puesto de sheriff, siendo su candidato Henry Knox, un soldado que había luchado en el norte de Africa contra el ejército de Rommel. El día de la elección, el sherif logró traer a la ciudad 200 ayudantes armados, para llevar a cabo el pucherazo, como era habitual. Su confianza en poder imponerse mediante la violencia fue un error: los ex-GIs eran veteranos de uno de los peores conflictos del siglo XX, y no tenían miedo a las armas del sherif y sus esbirros. ARRIBA: Restos de un enfrentamiento entre ex-GIs y los hombres del sheriff. 


A pesar de haber aumentado el número de sus ayudantes armados de 16 a 200, el sherif y sus esbirros fueron incapaces de imponerse a los ex-GIs. Del enfrentamiento con las manos desnudas (IZQUIERDA) no tardó en pasarse a un enfrentamiento a tiro limpio por la ciudad (DERECHA). La policía había confiscado las urnas y las llevó a la cárcel local para el recuento "oficial". Esto era una violación a las leyes de Tennesee de aquel entonces, que establecía que los votos debían ser contados a la vista del electorado. Los veteranos se armaron y llegaron a la cárcel local. 

 
Cuando los veteranos llegaron a la cárcel, 55 oficiales de policía se atrincheraron en un intento por tratar de resistir una fuerza que se estima desde varios cientos hasta cifras tan altas como 2.000 ex combatientes. Una vez en el lugar demandaron que se devolvieran las urnas pero se les dijo que no. Entonces abrieron fuego contra la cárcel, iniciando una batalla que duró varias horas según algunos relatos. Ya para el final dinamitaron la entrada de la cárcel (ARRIBA) y así lograron una tan ansiada brecha para entrar al edificio. Los oficiales de policía acuartelados, algunos de ellos heridos, se rindieron al ver lo serio de las intenciones de los veteranos y lo firme de su resolución a obtener las urnas de vuelta. Finalmente las urnas fueron recuperadas, y se comprobó que los ganadores habían sido cinco candidatos ex combatientes independientes. Entre las reformas que siguieron a esa elección, se cambió el método con el que los oficiales de la policía eran pagados. En el fervor del momento de la victoria, casas de apuestas bajo el patrocinio de Cantrell fueron vandalizadas y sus operaciones demolidas. Los oficiales de la policía de la administración anterior renunciaron y fueron reemplazados. Los veteranos nunca fueron perseguidos judicialmente por su resistencia armada.  Pero aunque los GIs acabaron con la violencia del sherif, no pudieron eliminar la mafia política, y parte de ellos se integraron en ella. En 1947 colapsó el gobierno local de los GIs. Algunos de ellos, decepcionados,  declararon: "Abolimos una maquinaria solo para reemplazarla con otra más poderosa que estaba formándose".


Placa conmemorativa de la batalla de Atenas, Tennessee. La placa dice: "La batalla de Atenas fue una revuelta armada que obtuvo la atención nacional. Con el fin de terminar con el control del aparato político atrincherado, veteranos de la Segunda Guerra Mundial usaron la fuerza para asegurar que el día de las elecciones locales de 1946 todos los votos fueran "contados como realmente fueron emitidos". Luego de que autoridades locales se encerraran en la cárcel con las urnas, los veteranos sospechando fraude juntaron armas y municiones e intercambiaron fuego desde la colina hasta la cárcel, cada una al otro lado de la calle. Las asediadas autoridades se rindieron. En una reunión en los tribunales locales un gobierno interino se formó, seguido de una elección anunciada por los veteranos". 





El texto sobre la revuelta de los GIs fue publicado originalmente en el número de verano de la revista francesa Utopie critique, y traducido de forma algo resumida por la revista Hika (Nr. 59, 1995ko uztaila/abuztua). El relato de la Batalla de Atenas ha sido tomado en parte de la Wikipedia, y de un texto publicado en Taringa (18.02.2015).

No, la ONU no informó que China tiene 'campos de internamiento masivos' para musulmanes uigures

Published on: jueves, 27 de septiembre de 2018 // ,
Los medios de comunicación, de Reuters a The Intercept, afirmaron falsamente que la ONU había condenado a China por mantener a un millón de uigures en campos de internamiento. Esta afirmación demanda se basa en acusaciones efectuadas por dos miembros independientes de la comisión, equipos financiados por EEUU y un sombrío grupo de oposición.

Por Ben Norton y Ajit Singh

Numerosos medios de comunicación importantes, desde Reuters hasta The Intercept, han afirmado que la ONU tiene informes de que el gobierno chino tiene hasta 1 millón de musulmanes uigures en "campos de internamiento". Pero un examen detallado de estas noticias y de las pruebas en las que se basan, o la falta de pruebas, demuestra que esta extraordinaria afirmación simplemente no es cierta.

Un portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) confirmó en una declaración a Grayzone que la denuncia de los "campos" chinos no fue hecha por la ONU, sino por un miembro de un comité independiente que no habla en nombre de la ONU. Ese miembro ha resultado ser el único estadounidense en el comité, y uno además que carece de formación y tampoco ha investigado sobre China.

Además, esta acusación se basa en los informes de fuentes con escasas fuentes de información de un grupo de oposición chino que recibe fondos de gobiernos extranjeros y está estrechamente vinculado a los activistas pro-EEUU en el exilio. Ha habido numerosos informes denunciando que se discrimina a los musulmanes uigures en China. Sin embargo, la información sobre los campos en los que estarían internados un millón de presos se originó casi exclusivamente en medios de comunicación de EEUU y organizaciones financiadas por el gobierno estadounidense.

Una mentira descarada difundida por Reuters y de la que se han hecho eco los principales medios de comunicación

El 10 de agosto, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU llevó a cabo su examen periódico del cumplimiento por parte de China de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial. La revisión, que se lleva a cabo de manera periódica para todos los 179 firmantes de la Convención, ha dado lugar a una reacción enfurecida por parte de los medios de comunicación de masas occidental, una respuesta tan idéntica como engañosa.



El día de la revisión, Reuters publicó un informe con un titular explosivo: “U.N. says it has credible reports that China holds million Uighurs in secret camps” ("La ONU dice tener informes creíbles de que China tiene a millones de uigures en campos secretos").


La denuncia fue febrilmente reproducida por medios como The New York Times y The Washington Post para denunciar a China y pedir una acción internacional. Incluso Mehdi Hasan en The Intercept publicaba a todo pulmón el titular: "La ONU dice que un millón de uigures musulmanes han sido detenidos por China. ¿Dónde está la indignación global?". A los lectores se les dió la impresión de que la ONU había llevado a cabo la investigación y acusaba a China de manera formal y colectiva. En realidad, la ONU no había hecho tal cosa.

El titular del informe de Reuters atribuye su explosiva denuncia a la ONU, pero a continuación el texto se lo atribuía al Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación Racial. Y el sitio web oficial de este comité deja claro que es "un cuerpo formado por expertos independientes", y no por funcionarios de la ONU.


Extracto del comunicado oficial del ACNUDH con la intervención de Gay McDougall


Además, un vistazo al comunicado de prensa oficial de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) sobre el informe del comité demuestra que la única mención de supuestos "campos" de reeducación en China fue hecha por su único miembro estadounidense, Gay McDougall (McDougall también es un cuadro dirigente de la Open Society Foundations de George Soros, ya que forma parte del Comité Directivo de la Open Society Justice Initiative, AyR). Un miembro mauritano, Yemhelhe Mint Mohamed, se hizo eco luego de esta acusación.

Durante la revisión periódica de China del comité, McDougall comentó que estaba "profundamente preocupada" por "informes creíbles" sobre detenciones masivas de millones de personas miembros de la minoría musulmana uigur en "campos de internamiento". La Associated Press (AP) informó que "McDougall no especificó una fuente para esa información en sus comentarios en la audiencia" (Hay que tener en cuenta que el titular del AP es mucho más débil que el de Reuters: "Un panel de la ONU preocupado por la detención de uigures en China”).

El video de la sesión confirma que McDougall no proporcionó ninguna fuente para sostener su extraordinaria acusación.


Según la página web de la Open Society Foundation de George Soros, Gay McDougall forma parte de la diractiva de una de sus organizaciones


Es decir, un miembro estadounidense de un equipo de la ONU hace una provocativa acusación asegurando que en China ha internado en campos a 1 millón de musulmanes, pero no fue capaz de proporcionar una sola fuente. Y Reuters y los medios de comunicación de masas occidentales lo difundieron de todos modos, atribuyendo las acusaciones infundadas a la ONU en su conjunto.
En un correo electrónico al Grayzone Project, la portavoz del ACNUDH, Julia Gronnevet, confirmó que el CERD no representa a la ONU. "Tiene usted razón al afirmar que el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial es un organismo independiente", escribió Gronnevet. "Los comentarios citados se hicieron durante las sesiones públicas del Comité cuando los miembros estaban revisando los estados participantes".

Por lo tanto, el ACNUDH reconoció implícitamente que los comentarios de McDougall, único miembro estadounidense de un comité independiente, no representaba a la ONU en su conjunto. El informe de Reuters es simplemente falso.

"Informes creíbles" de un grupo opositor financiado por EEUU sin la menor transparencia

Además de esta irresponsable difusión de información falsa, Reuters y otros medios de comunicación occidentales de masas han intentado rellenar los huecos dejados por McDougall, haciendo referencia a informes hechos por el llamado "grupo de activistas" Network of Chinese Human Rights Defenders (CHRD, Red de Defensores de Derechos Humanos de China). Convenientemente se deja de lado que esta organización tiene su sede en Washington, DC.

CHRD, que recibe cientos de miles de dólares de financiación de gobiernos no identificados, actúa constantemente contra el gobierno chino y ha pasado años llevando a cabo campañas a favor de personales de la oposición de extrema derecha.

CHRD no es transparente en absoluto sobre su financiación o su personal. Sus informes anuales (2016, 2018) contienen declaraciones diciendo “Este informe ha sido producido gracias al apoyo financiero de donantes generosos". Pero los donantes nunca son nombrados.

Los formularios IRS 990 que son de acceso público revisados por Grayzone muestran que la organización se financia fundamentalmente mediante subvenciones gubernamentales. De hecho, en 2015, prácticamente todos los ingresos de la organización provinieron de subvenciones gubernamentales.




El formulario 990 para 2015 de CHRD destapa que 819,553 dólares de un tozal de 820.023 para ese año (99.94% del total) provino de subvenciones gubernamentales. Unos míseros 395 dólares provenían de inversiones, y otros 75 de otras fuentes. Según su formulario 990 para 2016, el CHRD recibió 859.091 dólares en subvenciones gubernamentales ese año.




Qué gobierno pagó esas subvenciones no está claro. Grayzone no recibió respuesta a varias peticiones de entrevistas enviadas por correo electrónico a la CHRD.

Sin embargo, parece probable que CHRD esté siendo financiado por el National Endowment for Democracy (NED), respaldado por el gobierno de EEUU.

Una búsqueda en el banco de datos de subvenciones de la NED  muestra que en 2014 y 2015 se entregaron fondos por un total de aproximadamente medio millón de dólares para “apoyar el trabajo de los defensores de los derechos humanos chinos”.  No está claro si esto es una referencia específica a la organización, pero la descripción que acompaña información sobre la subvenciones en la base de datos de la NED coincide con las de la CHRD.




La CHRD ha empleado sus generosa financiación para dar subvenciones a activistas de la oposición dentro de China, financiando docenas y docenas de proyectos a lo largo del país.

En sus formularios de impuestos, la CHRD indica que la dirección de su oficina en Washington, DC es la de Human Rights Watch. HRW (que ha recibido 100 millones de dólares de Soros, AyR) ha sido criticado desde hace mucho por su “puerta giratoria” con el gobierno de Estados Unidos y su interés desproporcionado en los enemigos designados de Washington como China, Venezuela , Siria y Rusia. (“La expresión puerta giratoria designa de forma coloquial el hecho de que un alto cargo público se marche a trabajar a una empresa privada, obteniendo beneficio de su anterior ocupación pública y produciendo conflictos de interés entre la esfera pública y la privada, en beneficio propio y en perjuicio del interés público” (Wikiledia, “Puerta giratoria (política)”, AyR).

Human Rights Watch no respondió a un email de Grayzone sobre su relación con CHRD.
Los formularios 990 de CHRD revelan que la junta directiva de la organización es una especie de “Quién es Quién” de activistas antigubernamentales chinos en el exilio.

El presidente del grupo es el activista residente en EEUU Su Xiaokang, que aseguró que el público chino supuestamente "quiere que EEUU protega a los activistas, y está decepcionado cuando Washington fracasa en hacerlo". Su colega, el disidente residente en EEUU Teng Biao es un director de CHRD que ha alardeado sarcásticamente de que el partido comunista chino le calificó de "reaccionario".

El secretario de CHRD es el académico estadounidense Perry Link, quien ha logrado hacerse una reputación (1, 2, 3, 4) al hacer pública una "Lista negra" de académicos del gobierno chino. Link Testificó para el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de los EEUU en 2014 que el gobierno chino es una amenaza para la libertad académica en EEUU.

En su testimonio ante el Congreso, el secretario del CHRD, Link, insistió en que el gobierno de EEUU debe tomar medidas enérgicas contra la organización del Confucius Institute del gobierno chino y, en su lugar, hacer sus propios programas pro-estadounidenses en idioma chino. Link describe los programas en idioma chino como armas contra el Partido Comunista Chino, argumentando que "muy posiblemente podrían dañar más para retrasar el avance del PCCh que el bombardero [B-2 Spirit Bomber]".

Estas son algunas de las figuras pro gobierno de EEUU y contrarios a gobierno chino que lideran la CHRD.

Por otro lado, hay muy poca información disponible sobre la CHRD. Aparentemente es una creación de su director internacional, Renee Xia, una activista de la oposición que ha pedido públicamente al gobierno de EEUU que imponga sanciones a los funcionarios chinos en virtud de la Ley Magnitsky.

Apoyos del "defensor de la no violencia" que ama las guerras de Estados Unidos

El fundador de la CHRD, Xia, era un firme defensor de la disidente china encarcelada Liu Xiaobo, una neoconservadora de extrema derecha, e hizo campaña para su liberación.

Una versión archivada del sitio web del grupo muestra que, ya en 2010, la CHRD defendía a gritos a Liu, mientras comparaba al gobierno chino con la Alemania nazi.

Mientras que Liu Xiaobo se convertía en una causa célebre de la intelligensia liberal occidental, era un firme defensor del colonialismo, un fan de las campañas militares más sangrientas de EEUU, y un libertariano incondicional (los libertarianos son defensores del libre mercado en su forma más extrema, favorables de reducir el estado a su mínima expresión, eliminando por completo su intervención en la sociedad y la economía, AyR).

Como los escritores Barry Sautman y Yan Hairong informaron en The Guardian en 2010, Liu dirigió numerosas organizaciones derechistas financiadas por el gobierno de EEUU que abogaban por una campaña masiva de privatizaciones en China y la occidentalización del país. También expresó puntos de vista abiertamente racistas contra los chinos. "Elegir la occidentalización es elegir ser humano", insistió Liu, que dice lamentar que la cultura tradicional china haya hecho a su población "débil, sin carácter y arruinada".

Mientras que la CHRD describe a Liu como un "defensor de la no violencia", él ha alabado al presidente George W. Bush y apoyó firmemente la invasión ilegal de Iraq dirigida por EEUU, así como la guerra en Afganistán. El "defensor de la no violencia" Liu es incluso un fan de las guerras de Estados Unidos en Corea y Vietnam, que costaron la vida a millones de civiles.

El informe más reciente de la CHRD sobre China -el que es citado por Reuters y otras agencias de noticias para dar credibilidad a las acusaciones de los campos de reeducación de uigures- destaca aún más los lazos de la organización con EEUU y que su imparcialidad está comprometida.

La mayoría de las fuentes de la historia de los "campos" de uigures están vinculadas al gobierno de EEUU

La fuente más citada en el informe de la CHRD, con más de una quinta parte de las 101 referencias, es Radio Free Asia (RFA), una agencia de noticias creada por el gobierno de EEUU junto a Voice of America, Radio Free Europe / Radio Liberty, Radio y Televisión Martí, y Middle East Broadcasting Networks. Radio Free Asia es operado por la Broadcasting Board of Governors (BBG), una agencia federal del gobierno de los Estados Unidos bajo la supervisión de el Departamento de Estado que describe su trabajo como "vital para los intereses nacionales de los EEUU". El estándar primario de radiodifusión de BBG "coincide con los objetivos generales de política exterior de EEUU".

La casi total dependencia de fuentes vinculadas a Washington es característica para los informes occidentales sobre los musulmanes uigures en China y sobre el país en general, que es difamado regularmente con titulares y acusaciones sensacionalistas. Además de la CHRD y RFA, es algo común en esos informes el citar al Congreso Mundial Uighur (World Uighur Congress), una organización financiada por el NED. En un acto reciente de la NED, el editor de Grayzone Max Blumenthal entrevistó al presidente del Congreso Mundial Uighur, Omer Kanat, en la cual afirmó ser el principal responsable de difundir las acusaciones sobre campos de internamiento en China a los medios de comunicación occidentales.


Rebiya Kadeer, líder del Congreso Mundial Uighur, en un acto en la sede de la NED. En 2009 el Boletín Armas contra las Guerras publicó un análisis muy documentado de las actividades de esta millonaria contra China al servicio de EEUU


Otra fuente favorita del Congreso de EEUU y los medios de comunicación mainstream para obtener información sobre China es la Jamestown Foundation, un Think Tank de expertos neoconservadores fundado durante el apogeo de la Guerra Fría por William J. Casey, director de la CIA. Ex miembros de la junta directiva dela Fundación Jamestown incluyen a Dick Cheney y Zbigniew Brzezinski.

Este último incidente en el que Reuters ha difundido falsas informaciones es parte de una tendencia cada vez más hostil entre los medios de comunicación occidentales, consistente en cubrir las informaciones sobre China con la mentalidad típica de la Guerra fría, y que coincide con la embestida de China para provocar un conflicto con Pekín. En una serie de declaraciones sobre su política, la administración Trump ha identificado repetidamente la “amenaza” que representa el “ascenso económico y militar” de China, y el secretario de Defensa James Mattis declaró que “no es el terrorismo, sino la competición entre las grandes potencias, lo que es el foco primario actual de la seguridad nacional de EEUU".


Una manifestación del Congreso Mundial Uighur con Rebiya Kadeer a la cabeza repitiendo las acusaciones sin fundamento contra China 


Cada vez más preocupados por su pérdida de hegemonía global, EEUU busca impedir el ascenso de un centro alternativo de poder internacional. Un componente del imperialismo estadounidense desde hace mucho tiempo es el uso de "grupos de la sociedad civil" y "think tanks" aparentemente imparciales para promover narrativas en los medios de comunicación que apoyan los objetivos de la política exterior de EEUU. A menudo bajo la apariencia de "preocupación humanitaria", esas historias buscan provocar la indignación pública y usarla como arma para permitir el avance de las ambiciones imperiales.

Este programa, cuya validez se ha probado con el paso del tiempo, está en el centro de la intensificación de la campaña de propaganda contra China, y como demostró la última tanda de historias falsas, los medios de comunicación de masas están ansiosos por apoyarlo.



Publicado originalmente por el Grayzone Project (23.08.2018).

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