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Noticias Amor y Rabia

La democratización directa de 1793, por Daniel Guérin

Published on: lunes, 20 de agosto de 2018 // , , ,
Ante todo, la Revolución Francesa fue la primera manifestación histórica, coherente y a gran escala, de un nuevo tipo de democracia. La Gran Revolución no fue únicamente, como creyeron muchos historiadores republicanos, la cuna de la democracia parlamentaria: al ser al mismo tiempo que una revolución burguesa, un embrión de revolución proletaria, llevaba en sí el germen de una nueva forma de poder revolucionario, cuyos rasgos se acentuarían en el curso de las revoluciones de fines del siglo XIX y en las del siglo actual. Salta a la vista la línea de filiación que va de la Comuna de 1793 a la de 1871, y de ésta a los soviets de 1905 y 1917.

Quisiera limitarme aquí a precisar sumariamente algunos de los rasgos generales de la «democracia directa» de 1793.

Bajar a las secciones, a las sociedades populares del año II, es como recibir un baño vivificador de democracia. La depuración periódica de la sociedad, por sí misma, con la posibilidad, abierta a todos, de subir a la tribuna para ofrecerse al control de los demás, la preocupación por asegurar la expresión más perfecta posible de la voluntad popular, por impedir su sofocamiento a manos de los charlatanes y los ociosos, por dar a los hombres de trabajo la posibilidad de abandonar sus herramientas sin sacrificio pecuniario para que así participaran plenamente en la vida pública, por asegurar el control permanente de los mandantes sobre los mandatarios, por colocar a hombres y mujeres en absoluto pie de igualdad en las deliberaciones, tales son algunos de los rasgos que caracterizan a una democracia realmente propulsada de abajo arriba.

El Consejo General de la Comuna de 1793 —al menos hasta la decapitación de sus magistrados por el poder central burgués— ofrece también un buen ejemplo de democracia directa. Los miembros del Consejo son delegados de sus secciones respectivas, están en contacto permanente con ellas y se hallan bajo el control de quienes les dan el mandato; además se mantienen siempre al tanto de la voluntad de la base porque a las sesiones del Consejo concurren delegaciones populares. En la Comuna no se conoce el artificio burgués de la «separación de poderes» entre el ejecutivo y el legislativo. Los miembros del Consejo son a la vez administradores v legisladores. Aquellos modestos descamisados no se convirtieron en políticos profesionales, siguieron siendo hombres de su oficio, ejerciéndolo en la medida en que se lo permitían sus funciones en la Casa Comunal, o dispuestos a ejercerlo nuevamente cuando terminara su mandato.

Pero el más admirable de todos estos rasgos es, sin duda, la madurez de una democracia directa practicada por primera vez en un país relativamente atrasado, recién salido de la noche del feudalismo y el absolutismo, sumido aún en el analfabetismo y el hábito secular de la sumisión. No hubo asomos de «anarquía» ni desorden en esta gestión popular, inédita e improvisada. Para convencerse de ello, basta con hojear los diarios de trabajo de las sociedades populares, las actas de las sesiones del Consejo General de la Comuna. En ellos vemos a las masas, como si tuvieran conciencia de sus tendencias naturales a la indisciplina, animadas de un ansia constante de disciplinarse. Ellas mismas ordenan sus deliberaciones y llaman al orden a los que se muestran tentados a turbarlo. Aunque en 1793 su experiencia de la vida pública es muy reciente, aunque la mayoría de los descamisados, guiados es cierto por pequeñoburgueses cultos, no saben leer ni escribir, dan ya pruebas de una aptitud para el autogobierno que todavía hoy los burgueses, ansiosos de conservar el monopolio de la cosa pública, se obstinan en negar contra toda evidencia, y que ciertos teóricos revolucionarios, imbuidos de su superioridad intelectual, tienden a subestimar con frecuencia.

La Revolución desjacobinizada (1956)

Ironías de la historia (2): La estrategia de crisis del capital japonés

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La Esfera Mayor de Co-prosperidad de Asia del Este (Greater East Asia Co-Prosperity Sphere)

De forma parecida a la concepción del Espacio Vital (Lebensraum) de los nazis “La Esfera…” japonesa no constituye un plan de expansión elaborado hasta el último detalle, sino que se refiere a metas estratégicas cuyos contenidos concretos se fueron formulando a lo largo de la expansión misma. Tradicionalmente, la élite del poder japonés había seguido una ruta de expansión en dirección noroeste que tenía como núcleo Manchuria. Pero esta tendencia cambió a mediados de los años 30, para perder su importancia completamente a comienzos de los años 40 con las agresiones en el sureste asiático.

La primera mención oficial de la Esfera Mayor de Co-Prosperidad de Asia del Este se produce en un Consejo de Ministros el 07.08.1936, conocido como el de las Directrices de la política nacional (National Policy Standards). En ella los responsables de Guerra, Marina, Hacienda y Asuntos Exteriores declararon, bajo la dirección del Presidente de Gobierno, el sudeste asiático como zona de interés y desarrollo nacional. Una segunda conferencia ministerial que tuvo lugar el mismo día (acerca de la “Política Diplomática Imperial”) llegó a la conclusión de que esta región representaba “una zona imperial para el comercio mundial e indispensable para el desarrollo industrial y la defensa del Imperio” (6).

Estas reivindicaciones y nivel estatal de la necesidad de incorporar mediante la expansión el Sudeste asiático y algunas otras zonas del Pacífico, para asegurar el desarrollo y la defensa del Imperio, se correspondían con ciertas manifestaciones del espíritu de la época. En el libro de Takanobu Murabu Nanshinron, (A Thesis on Southward Avance – Una Tesis sobre el Avance hacia el Sur) publicado en 1936 se puede leer que “la hegemonía de Europa había pasado” y que el dominio del mundo en el futuro se decidiría entre los EEUU, Rusia y, en el este, Japón. La edad del liberalismo había terminado y los conflictos se resolverían en el futuro entre naciones, bloques y continentes. En esta época el “destino nacional” de Japón, su pacto con la historia, había de estar en la expansión hacia el sur (7).


Carteles japoneses de propaganda Pan-Asiática


En agosto de 1939 el profesor Kamikawa Hikomatsu escribió su artículo Las doctrinas Monroe americanas y japonesas que las relaciones de Japón con el Continente Asiático eran similares a las de los EEUU con el Continente Americano, y que la política japonesa hacia Manchukuo (Manchuria) se podía llamar “Doctrina Monroe” japonesa. Ambas doctrinas se consideraban como parecidas aunque distintas en sus características de desarrollo y de sus campos de operación.

Además insiste Hikomatsu en que “los EEUU se habían convertido en el líder de las naciones del mundo” porque habían sido los primeros “en formular la idea del regionalismo en la política internacional”. Japón, en su opinión, había seguido el ejemplo estadounidense y podía esperar de los EEUU que ellos, “puesto que tenían más experiencia en este tema, deberían, en interés propio, guiar e inspirar a su socio con menos experiencia, Japón”.


Imagen de propaganda japonesa de corte racista/paternalista respecto al resto de habitantes de Asia, aparecida en la publicación Osaka Puck de diciembre de 1942. En la imagen, el sol (que aparece marcado como "Esfera de Co-Prosperidad" cae sobre Indonesia y hace huir a los olonizadores holandeses (abajo a la derecha), y una mano enorme cuasi divina que representa a Japón, mostrando la posición subordinada del resto de Asia. Mientras que la mano japonesa deja entrever un traje y es de color pálido, representando a los "pueblos del sur" que son "liberados" por Japón tiene la piel oscura y está medio desnudo, implicando que está a medio civilizar.


Política y militarmente hablando la Doctrina Monroe japonesa significaba que “en el caso de que las potencias occidentales intervinieran y extendieran su influencia política en esta región, esta política había de ser interpretada como perturbadora de la paz y del orden de Asia del Este, y a la misma, por tanto, se tenía que oponer vigorosamente Japón, como guardián de la paz en esta zona”. Los principios de “no-colonización, no-intervención y no-adquisición territorial (por parte de las potencias occidentales, se entiende, HD) se consideraban como las reivindicaciones básicas de Japón en los términos de la Doctrina Monroe” (8).

A nivel económico la Doctrina Monroe japonesa apuntaba hacia un “Continentalismo del Asia Oriental”. Se partía de la base de que los países del este de Asia, a tenor de sus aspectos geográficos e históricos, formaban ya una comunidad homogénea y habían comenzado ahora el desarrollo de una comunidad económica. “Japón en este momento está experimentando un proceso de industrialización rápida, mientras los otros países de la región se encuentran todavía en una fase de economía agraria. Pero precisamente por eso se complementan manteniendo una relación de ayuda mutua. Por lo tanto. Las necesidades de Japón, a consecuencia de su sistema capitalista, igual que las necesidades de sus vecinos que a su vez son consecuencia de su economía agraria, son mutuamente armoniosos y fáciles de acomodar. Es por tanto un error considerar la Doctrina Monroe japonesa como una doctrina del imperialismo” (9).



Dos caricaturas mostrando (izda.) la Doctrina Monroe de EEUU (que pretende que America Latina pase a convertirse en la Esfera de Influencia de EEUU) y (dcha.) la Doctrina Monroe japonesa, que pretende convertir a toda Asia en su Esfera de Influencia


El concepto de orden político-económico jerárquico en cuyo centro se encentra Japón como beneficiario, implícito en este razonamiento, se resalta también en el siguiente artículo del destacado economista Takahashi Kamekichi. La Esfera de Co-Prosperidad planeada, escribe en el The Japan Times Advicer en noviembre de 1942, requería la superación de muchos problemas de los países del sur que resultaban de la época colonial. La principal tarea consistía en organizar nuevos sistemas económicos y políticos que fomentaran “el desarrollo de una conciencia regional”. A continuación, había que determinar “qué nación debía tomar el papel de líder en la región”. Con respecto a esto se debía acordar que la nación más desarrollada y más poderosa tenía la autoridad de “guiar y asesorar la construcción del tejido de prosperidad común”. Finalmente Takahashi Kamekichi propuso que era necesaria la elaboración de una base adecuada “para determinar el lugar justo y adecuado de cada nación en términos de  sus capacidades intrínsecas, potencial económico, capacidad de defensa e importancia para el mantenimiento y la seguridad de la vida en la región”.

Se sobreentendía que esta concepción regional de Gran Potencia tenía que estar de acuerdo con el nuevo orden mundial que se estaba gestando. Pero independientemente de los conflictos bélicos actuales se podía prever que al final “dominasen armonías regionales en las distintas partes del universo”. El Mundo Blanco tendría probablemente una “zona de prosperidad común en Europa y otra en el hemisferio occidental”. La Esfera Mayor de Co-prosperidad del Este Asiático se iba a imponer también y “la combinación de estas distintas esferas de prosperidad llevará al surgimiento de un nuevo orden internacional” (10). Se trata, sin lugar a dudas, de una previsión estratégica sorprendente de Kamekichi.


El Imperio japonés en 1936


El futuro desarrollo de la Esfera Mayor de Co-Prosperidad de Asia del este se aceleró fundamentalmente por tres factores: los éxitos militares de los nazis, el estancamiento de la guerra de expansión japonesa en la China continental y la política cada vez más clara de los EEUU de no aceptar a Japón como socio menor en el papel de potencia hegemónica regional en el Pacífico. El 1 de agosto de 1940 el término se usó por primera vez públicamente y de forma oficial en una conferencia de prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores japonés, para definirlo el 6 de septiembre en una conferencia ministerial como “ ‘bloque imperial’ (Espacio vital) para la construcción de un nuevo orden en Asia Oriental… con Japón, Manchukuo y China como núcleo y comprendiendo las islas anteriormente administradas por Alemania, la Indochina francesa junto con los islotes franceses en el pacífico, Tailandia, la Malasia británica, el Borneo británico, las Indias orientales holandesas, Birmania, Australia, Nueva Zelanda, la India y otros territorios” (11). Las Filipinas se excluyeron en un primer momento para evitar un conflicto con EEUU, pero se incluyeron en la Esfera a finales de 1941 (12).

En el acuerdo tripartito de Berlín del 27 de septiembre de 1940 (ampliado  el 11 de diciembre de 1941 a una alianza militar), Japón y la Alemania nazi acordaron el respeto mutuo de sus planes hegemónicos para la superación de la crisis. Por un lado se prometieron ayuda mutua y cooperación para el establecimiento y mantenimiento de un “orden nuevo” en la Asia Mayor Oriental y en Europa, estableciendo además en el artículo uno del tratado que “Japón reconoce y respeta el liderazgo de Alemania (e Italia) en la construcción de un nuevo orden en Europa” mientras Alemania e Italia se comprometieron en el segundo artículo a “reconocer y respetar el liderazgo de Japón en un nuevo orden para Asia Mayor Oriental” (13).


La Esfera Mayor de Co-Prosperidad de Asia del Este en su máxima extensión


Con el ataque a Pearl Harbour (al que volveremos más abajo) el 7 de diciembre de 1941 la tradicional política de expansión japonesa sufrió una modificación cualitativa: si hasta ese momento había apuntado a la construcción de un nuevo orden en el Asia Oriental, enfatizando el anticomunismo y la cooperación con Manchukuo y China, la “Mayor Esfera de Co-prosperidad del Este asiático” entró ahora en su fase de realización como meta estratégica de la guerra y del desarrollo (14).

Ya en noviembre de 1941 se habían formulado los “Principios de la política económica hacia el sur”. En ellos se decía: “Haciendo hincapié en la satisfacción de la demanda de recursos esenciales y la contribución al esfuerzo inmediato de la guerra, tenemos planes para el establecimiento de un sistema autárquico en la 'Esfera Mayor de Co-prosperidad del Este Asiático' para completar de esta manera rápidamente el fortalecimiento económico del imperio” (Policy Guideline I, no 1). De acuerdo con su importancia para el abastecimiento del imperio japonés con materias primas se dividieron las regiones australes en dos grupos (Policy Guideline I, no 2). El grupo “A” incluía las Indias Orientales holandesas, la Malasia británica, Borneo y las Filipinas, el grupo “B” la Indochina francesa y Tailandia (Policy Guideline I, no 3).


Participantes en la Conferencia de la Gran Asia del este (Noviembre 1943): Ba Maw (Birmania), Zhang Jinghui (Manchuria), Wang Jingwei (República China), Hideki Tojo (Japón), Wan Waithayakon (Tailandia), José P. Laurel (Filipinas), Subhas Chandra Bose (India).


De especial importancia era el control de recursos estratégicos como el caucho, el estaño y, sobre todo, las reservas de petróleo, como más tarde las minas de carbón, bajo administración militar. Para prevenir las tendencias inflacionistas en los territorios ocupados –y con ellas los sentimientos y desórdenes antijaponeses- se practicó una política monetaria restrictiva. Así se quería evitar la repetición de las experiencias habidas en la China continental con el uso excesivo de los “certificados de pago militares”. Los sueldos se fijaron lo más bajo posible para mantener los precios estables y posibilitar de esta manera una explotación óptima de la mano de obra local. “Las durezas económicas impuestas a la forma de vivir de las poblaciones locales”, que eran resultado de la explotación de muchos recursos vitales y de la adquisición de víveres por las tropas japonesas, “tenían que ser soportadas”. El comercio exterior y las transferencias de divisas al exterior se sometieron a control.


El acuerdo de reparto de Eurasia entre Japón y Alemania


El papel fundamental de la “periferia” del sudeste asiático, dentro del “espacio vital” japonés, consistía en proveer al núcleo, es decir a Japón, Manchukuo, Corea y el norte de China, de las materias primas necesarias, y poner a disposición del ejército japonés, durante la fase de la guerra, los productos básicos (por ejemplo los alimentos). Una industrialización a niveles generales no estaba prevista para esta zona. Las poblaciones de las distintas naciones se debían llevar de manera “que se transmitiera una sensación de confianza en las Fuerzas Imperiales y evitando alentar de forma prematura movimientos de independencia… El estatus definitivo de las áreas ocupadas y su futura disponibilidad serían determinadas en cada caso por las autoridades centrales” del imperio japonés (15).



NOTAS

(6) Toru Yano, The Great East Asia Co-Prosperity Sphere: Setting the Stage for the Cold War in Southeast Asia, The centre of Southeast Asia Studies, Kyoto University, Kyoto, 1975, p. 3.

(7) Idem, p. 6.

(8) Joyce C. Lebra (Ed.), Japan’s Great East Asia Co-Prosperity Sphere in World War II, Oxford University Press, Tokyo, London, New York 1975, p. 25 y ss.

(9) En 1943, el profesor Hikomatsu añadió a este argumento la observación de que “el concepto de una Mayor Asia Oriental que estamos reivindicando y llevando a la práctica es diferente, superior y más progresista si uno la comprara con el Continentalismo y el Concepto de Macroespacio (Großraum-ism) que ha sido reivindicado y propuesto por los Europeos y Americanos”. Joyce C. Lebra, op. Cit., p. 25.

(10) Idem, p. 49 y ss.

(11) Toru Yano, op. Cit., p. 12.

(12) Es decir, cuando Japón se encontraba ya en guerra con EEUU.

(13) Nazi Conspiracy and Agression, Office of the United States, Chief Counsel for Prosecution of Axis Criminality (La Conspiración y Agresión nazi, Oficina de los EEUU, El jefe del Consejo de Persecución de los Crímenes Cometidos por el Eje), US Government Printing Office, Washington, D.C. 1946, Vol. I, p. 838 y ss. La función más importante del pacto de las tres potencias consistía en evitar la entrada de los EEUU en la guerra, con el fin de poder instalar el Nuevo Orden en Europa y el Sudeste asiático. Las élites del poder de EEUU vieron el pacto en el contexto de la invasión japonesa de Manchuria (1931), de la conquista italiana de Etiopía (1935) y de la expansión de Hitler en Centroeuropa (a partir de 1938), es decir, como elemento criminal de preparación de una guerra de agresión contra los EEUU “para alcanzar el dominio del mundo” (to achieve World domination). Teniendo en cuenta sus propios planes para alcanzar la hegemonía mundial, el imperialismo norteamericano tenía que considerar la expansión de los otros dos bloques imperialistas, naturalmente, como una “agresión” –y oponerse a ellos de forma adecuada. Un comentario de Cordell Hull, el entonces Ministro de Asuntos Exteriores norteamericano, acerca de la firma del pacto trilateral, demuestra, al igual que los documentos de los Japoneses y de los Alemanes, que las élites de poder de los tres países se estaban repartiendo el mundo, plenamente conscientes de lo que estaban haciendo: “El acuerdo sobre la alianza, del que se nos acaba de informar, no altera sustancialmente, en opinión del gobierno de los EEUU, una situación que lleva existiendo ya desde hace varios años. El hecho de que ahora se anuncie la alianza simplemente aclara para todos unas relaciones que, de hecho, vienen produciéndose desde hace mucho tiempo y sobre las que el Gobierno  ha llamado la atención de forma repetida. El hecho de que este acuerdo se estaba ultimando era conocido desde hace algún tiempo y este hecho ha sido tenido muy en cuenta por el Gobierno de los EEUU a la hora de diseñar la política de este país”. La Conspiración y Agresión Nazi…, p. 839 y ss.

(14) El 22 de diciembre de 1938, el primer Ministro japonés, Konoye Fumimaro, proclamó el Nuevo Orden en Asia Oriental. Japón, China y Manchukuo “estarán unidos por la meta común de establecer un Nuevo orden en Asia oriental y mediante la puesta en práctica de relaciones amistosas de vecinos, la defensa común contra el comunismo, y la cooperación económica”. Dentro de este Nuevo Orden en Asia Oriental no se podía “permitir la influencia del Komintern”. El Gobierno Chino habrá de firmar, por tanto, con Japón “un Pacto anti-Komintern que corresponda al espíritu del ya existente ente Japón, Alemania e Italia” (del 25 de noviembre de 1936, en Berlín -HD).  Tropas japonesas deberán estacionarse, como “medida anticomunista”, en determinados territorios de China. Joyce C. Lebra, op. cit., p 69.

(15) Joyce C. Lebra, op. Cit., p. 114 y ss. Y Toru Yano, op. Cit., p. 19 y ss.

Valladolid, el Duque de Lerma, y el mayor desfalco en la historia de España, por César Cervera

Published on: domingo, 19 de agosto de 2018 // , ,
El noble castellano convenció a Felipe III para trasladar la corte a Valladolid, donde previamente había comprado propiedades y terrenos. La especulación urbanística le convirtió en el hombre más rico del país

«Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se viste de colorado», rezaba una copla que corrió por Madrid cuando el Duque de Lerma, el todopoderoso valido de Felipe III, se refugió en el clero para protegerse de quienes le acusaban de desviar dinero de las arcas reales. El traslado de la corte de Madrid a Valladolid en 1601 es el símbolo de hasta donde llegaron las corruptelas de Francisco de Sandoval y Rojas, y supuso un auténtico pelotazo inmobiliario en favor de sus bolsillos, los más abultados del reino.


No es sencillo distinguir si las prácticas de este noble castellano fueron distintas, quizás sí en la falta de sutileza y discreción, a las ejercidas por otros cargos públicos en el Siglo de Oro. De hecho, en la actualidad ha surgido una corriente historiográfica que sitúa al valido de Felipe III como la víctima de un complot diseñado por su propio hijo, el Duque de Uceda, y por su sucesor el Conde-Duque de Olivares para sustituirle en el poder y exagerar sus delitos.

El cabeza de la familia Sandoval, que es conocida en la historia por ser los custodios de Juana «la Loca» en Tordesillas, fue acusado publicamente de orquestar una de las mayores redes de corrupción en la historia de España, cimentada en un sistema de clientelismo y de venta de cargos públicos. Su mano derecha, Rodrigo Calderón de Aranda, fue condenado por delitos de corrupción y ajusticiado en la Plaza Mayor de Madrid. Al Duque de Lerma le salvó su repentina vocación religiosa y el favor del Rey, que nunca dejó de apoyarle.

Lo que nadie puede cuestionar es la enfermiza influencia que ejerció el Duque de Lerma sobre Felipe III. Cuando el Príncipe Felipe –descrito por su padre Felipe II como «alguien poco interesado en los asuntos de estado»– subió al trono, quiso acompañarse de hombres de su confianza que le permitieran abstraerse de toda responsabilidad. En 1599, el Rey otorgó al castellano el título de duque de Lerma con Grandeza de España.

Era la culminación de un ascenso al poder que inició Francisco de Sandoval y Rojas, perteneciente a una familia noble con más deudas que rentas, cuando todavía era un niño. Educado en la corte como compañero de juegos del Príncipe Carlos, a la muerte del infante el joven Francisco pasó a ocupar el cargo de gentilhombre del Príncipe Felipe III –el otro hijo de Felipe II que llegó a la edad adulta– con el que hizo buena amistad.

Pelotazo inmobiliario en pleno Siglo de Oro

Una vez en la cúspide, fue situando en todos los cargos del reino a familiares y a nobles afines a su causa. Según el retrato que hacen sus contemporáneos, el Duque de Lerma era un hombre arrogante y avaricioso que siempre estaba buscando la manera de lucrarse, ya fuera directamente con mordidas en las arcas reales o con la venta de cargos y favores públicos.

Nada que no se hubiera hecho antes en la corte madrileña. Dos bandos irreconciliables se pasaron el reinado de Felipe II disputándose cada gota de poder que derramaba el Rey. Los halcones contra las palomas, la familia Alba contra los Mendoza. Una lucha equilibrada por hacerse con los privilegios reales, que el Duque de Lerma rompió a su favor para quedarse con todos los trozos.


Un libro extremadamente recomendable sobre el tema de la corrupción sistémica en el estado Español es "Estado débil y ladrones poderosos en la España del siglo XVIII", de Santos Madrazo


Pero si algo tienen de distintas las maniobras del valido de Felipe III, es el descaro con el que actuaba y su gran capacidad para manejar al Monarca a su antojo. En el año 1601, el Duque de Lerma, nacido en Tordesillas, convenció al Rey para que trasladara la corte de Madrid a Valladolid. Previamente, el noble castellano y su red clientelar habían adquirido terrenos y palacios en Valladolid para después venderlos a la Corona. No conforme con unos beneficios que le convirtieron en el hombre más rico del Imperio español, Francisco de Sandoval y Rojas volvió a persuadir a Felipe III para restaurar la corte a Madrid solo seis años después. En la actual capital de España, a cuyo Concejo le tocó pagar un elevado coste por el traslado, el duque repitió la operación urbanística y compró numerosos palacios y viviendas, que en ese momento estaban a precios muy bajos.

El testimonio todavía vivo de su enorme patrimonio, creado casi desde cero, es el palacio que se construyó en Madrid, actualmente empleado como Capitanía General del Ejército. Un edificio construido a la moda italiana, que en dimensiones superaban al Alcazar Real.

Una caída orquestada por la Reina

Entre 1599 y 1618, todas las decisiones acometidas por el Imperio español contaron con el sello del Duque de Lerma. Un periodo que en política exterior estuvo protagonizado por los tratados de paz y las treguas que España firmó con Inglaterra, Holanda y Francia; y que a nivel nacional es recordado por la expulsión de los Moriscos de 1609. La decisión populista causó un importante perjuicio económico del que la Península tardó décadas en recuperarse. El deterioro económico del Imperio cada vez era más visible para los enemigos de España. Cabe recordar que, dos años antes de esta medida, en 1607, se había producido una nueva suspensión de pagos por parte de la Hacienda Real al no ser capaz de hacer frente a la devolución de la deuda.

El deterioro económico encendió las primeras chispas para prender su caída. La Reina Margarita, esposa de Felipe III, reunió bajo su figura a todos los nobles que habían sido dañados por los abusos de poder de Lerma y preparó un proceso contra él. Hubo una investigación de las finanzas que descubrió el entramado de corrupción e irregularidades, aunque la Reina no llegó a vivir para verlo. Entre los acusados por delitos de corrupción se encontraba el hombre de confianza del valido, Rodrigo Calderón de Aranda, que fue ejecutado en la Plaza Mayor de Madrid en 1621.

A modo de estratagema, en parte permitida por Felipe III, Francisco de Sandoval y Rojas solicitó de Roma el capelo cardenalicio para protegerse de cualquier proceso judicial, puesto que el clero gozaba de inmunidad eclesiástica. En 1618, el Rey recomendó al Duque de Lerma retirarse de la vida pública. Y desde su retiro en Valladolid, donde murió en el año 1625, el hombre más rico del Imperio español observó impotente como los mismos que habían conspirado para lograr su caída en desgracia, entre ellos el Duque de Uceda y el Conde-Duque de Olivares, ahora se disputaban su sillón.

Precisamente Olivares, aprovechando la llegada de Felipe IV al trono, ordenó embargar todas las rentas y bienes del Cadenal-Duque y le restringió el desplazamiento únicamente por sus posesiones de Valladolid y Burgos. Con su salud cada vez peor, el viejo cardenal se quejó al Papa en una carta: «Yo estoy destruido en reputación, en salud y en hacienda, sin que nadie haga caso de mi dignidad y sacerdocio».

Ni siquiera los historiadores que defienden que fue víctima de una campaña para exagerar sus delitos han sabido identificar la procedencia de su mastodóntica fortuna, que se cifra en el equivalente a lo que hubiera costado levantar otros cinco palacios de El Escorial.



Enlace al artículo original (ABC, 09/04/2015).


La Cataluña franquista, por José M. Faraldo

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Resulta extraño escuchar constantemente la acusación que muchos nacional-catalanistas hacen contra el resto de españoles de ser "franquistas" o de que territorios como Castilla poseen "permanencias del franquismo". Si hay un territorio español que se benefició del franquismo, ese es Cataluña. Y si hay un territorio -junto al País Vasco- donde el nacionalismo franquista dejó hábitos, formas de actuar y de comprender la realidad que se transmitieron e integraron de inmediato con el nacional-catalanismo, es por supuesto, toda la Cataluña interior.

Cataluña ganó la guerra civil junto a Franco: las élites, los grandes burgueses huyeron a Burgos y se pasaron al enemigo o se escondieron para evitar que los republicanos los aniquilaran; volvieron a salir todos ellos con las tropas franquistas, recuperaron sus negocios y se vengaron con saña de la persecución. Luego se hicieron aún más ricos, protegidos por unas leyes que sometían y amedrantaban a los obreros y alentaban la especulación de las grandes fortunas catalanas. Pero eso no fue todo. Los tenderos, comerciantes y pequeños empresarios, de los que tan poblada estaba la Cataluña de entonces, los payeses de alguna tierra, se alegraron también de que Franco expulsara a quienes les habían confiscado las fábricas o las tierras, las habían nacionalizado o socializado. Como muestran los estudios de historia económica, jamás la pequeña industria y el pequeño negocio en Cataluña prosperó más de lo que lo hizo en los años centrales del franquismo, protegido por unas leyes franquistas hechas a su medida.

Toda la Cataluña interior, la Cataluña carlista, los padres y abuelos de los Llach, Junqueras y Puigdemont, ganaron la guerra con Franco. Porque los carlistas fueron los que de verdad ganaron, no los falangistas, que eran pocos y sin apoyos. La Cataluña carlista ganó la guerra con Franco.

La represión en Madrid, la ciudad roja y jornalera, tan odiada por Franco y la derecha, fue mayor, mucho mayor que en Barcelona. Hubo un puñado de catalanistas supuestamente de izquierdas que pudieron huir por la frontera, mientras en Madrid los republicanos se quedaban para construir una resistencia que acabó en el paredón. En general, Franco no mató catalanistas (Companys no es más que un caso, triste y simbólico, pero un caso). Porque los catalanistas o bien eran ricos y le habían apoyado, o se habían escapado a Francia (y algunos volvieron, muchos a ocupar sus puestos o mejores). Como en el País Vasco, la burguesía catalanista que se había significado en la República recibió, como mucho, multas. A quien Franco mató fue a los anarquistas, los mismos a los que las juventudes de Ezquerra Republicana de Catalunya -un partido que se acercó mucho al fascismo durante el periodo de entreguerras- habían perseguido e insultado por ser "murcianos".


Si fueron los inmigrantes castellanos, murcianos, andaluces y extremeños quienes, junto con los obreros y obreras catalanes fundamentaran la potencia económica de Cataluña, resulta extraordinariamente doloroso el escuchar una y otra vez el agravio de la disparidad de las balanzas fiscales. Al cabo, quienes emigran de una tierra suelen ser siempre los más jóvenes, los más fuertes y capaces y con ello descabezan la capacidad social de progreso en el lugar del que se van. El éxito económico de Cataluña está construido en parte importante con la condena al retroceso en otros territorios.

Es más: los planes de desarrollo franquistas, en especial el llamado "plan de estabilización" de 1959, que fueron letales para Castilla, los redactaron y pensaron sobre todo catalanes. Alguno de ellos, como Joan Sardà Dexeus, economista de la órbita de ERC, que durante la guerra había trabajado con Companys y al que, lejos de encarcelar, el franquismo le llamó para preparar una liberalización que arrancaría las pocas defensas que tenían los obreros: porque eso venía bien para llenar Cataluña de la mano de obra barata, emigrantes, que la industria catalana precisaba.

Y todavía más: los planificadores catalanes franquistas conspiraron con toda consciencia para reducir Castilla a una tierra predominantemente agrícola: todos los planes del franquismo invertían en desarrollo industrial en Cataluña y el País Vasco (el 25% total de las inversiones del Instituto Nacional de Industria franquista fueron a parar a la provincia de Barcelona por apenas unas décimas para todo el conjunto de Castilla, incluyendo a Madrid). Pero esos mismos planes sólo preveían regadíos y ordenación agraria para Castilla, sumiendo para siempre a un territorio mayor que muchos países europeos en la dependencia económica y el subdesarrollo industrial. De este modo, la industria catalana (y la vasca) recibían mano de obra barata y dócil y se evitaban competencia futura.

De aquellos polvos, estos lodos. El nacionalismo franquista se convirtió en catalanista cuando llegó la transición: centenares de alcaldes franquistas, de procuradores en cortes, de elegidos por el tercio de familias se pasaron de la noche a la mañana a CiU y a ERC. El nacionalismo es nacionalismo, no varía más que el nombre. El fascismo soterrado de buena parte del nacional-catalanismo actual se explica muy bien así, por su continuidad con el fascismo franquista.

Si tenemos que reconstruir puentes -y soy firme partidario de ello-, es necesario que las buenas gentes de Cataluña entiendan el papel jugado por su tierra en el infradesarrollo económico y social de Castilla. Si la balanza fiscal es desfavorable a los territorios ricos (lo cual incluye a Madrid, claro), la balanza demográfica y económica lo es para con Castilla y su Extremadura. Los catalanes pueden quejarse de escasas inversiones en carreteras, de tener que pagar peajes. Pero han de tener en cuenta que a nosotros su desarrollo nos ha costado no sólo una desventaja económica, sino la desaparición física, biológica. Y el genocidio cultural de pueblos y más pueblos castellanos y extremeños en los que la cultura propia ha desaparecido para alimentar los extrarradios barceloneses con emigrantes y sus hijos y nietos, que ahora hablan catalán, votan a la CUP y no tienen ni idea de lo que es un mayo, una rondeña o el juego del guá.

Las zonas del Franco CFA: Neocolonialismo y dependencia, por Mariamawit Tadesse

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La geopolítica francesa en África está interesada en los recursos naturales. Inicialmente, la zona del franco se estableció como un sistema monetario colonial al emitir moneda en las colonias porque Francia quería evitar el transporte de dinero en efectivo. Después de que estos países obtuvieron su independencia, el sistema monetario continuó funcionando y pasó a incluir a otros dos países que no eran antiguas colonias francesas. En la actualidad, las zonas del Franco CFA se componen de 14 países. El hecho de que incluso hoy la moneda de estas regiones esté vinculada al euro (anteriormente al Franco francés) y que las reservas estén depositadas en Francia muestra el sutil neocolonialismo que Francia ha estado buscando sin cesar. Es una unión monetaria donde Francia es el centro y tiene derecho a veto. Esto es apoyado por élites gobernantes africanas que dependen del apoyo económico, político, técnico y, en ocasiones, militar proporcionado por Francia. No es de extrañar por tanto que estas antiguas colonias no estén desarrollando todo su potencial, ya que han cambiado el desarrollo mediante la soberanía por la dependencia de Francia. Este artículo investiga la configuración de las zonas del franco CFA, sus vínculos con el neocolonialismo francés y su capacidad para fomentar la dependencia en las antiguas colonias de África occidental y central.


El imperio francés (1919-1939)


Las zonas del Franco CFA

La primera zona del franco se estableció en 1939 como una región monetaria con el Franco francés como su moneda principal. En 1945, se crearon el Franc des Colonies Francaises d’Afrique (Franco CFA) y el Franc des Colonies Francaises du Pacifique (Franco CFP). Después de la independencia, Marruecos, Túnez, Argelia y Guinea abandonaron el Franco CFA. La Unión Económica y Monetaria del África Central (CEMAC) y la Comunidad Económica y Monetaria del África Occidental (UEMAO) son conocidas como las dos zonas del Franco CFA. La UEMAO tiene ocho miembros: Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea-Bissau (una ex colonia portuguesa que se unió en 1997), Malí, Níger, Senegal y Togo. Su moneda común es el "Franc de la Communaute Financiere de l”Afrique" (Franco CFA), que es emitido por el Banco Central de los Estados de África Occidental (BCEAO) con sede en Dakar, Senegal. La CEMAC tiene seis miembros: Camerún, la República Centroafricana, Chad, la República del Congo, Guinea Ecuatorial (una ex colonia española que se unió en 1985) y Gabón. Su moneda común es "Franc de la Cooperation Financiere Africaine", que es emitido por el Banco de los Estados del África Central (BEAC) con sede en Yaundé, Camerún. Vale la pena mencionar que el BCEAO y el BEAC tuvieron su sede en París hasta finales de los años setenta.




Desde 1948, los dos Francos CFA se vincularon mediante una tasa de cambio de 50 Francos CFA por franco francés. En 1994, los Francos CFA atravesaron una devaluación, de un 50% para ser exactos. En la actualidad, el acuerdo de Francia con las dos uniones o zonas de Franco CFA es una tasa fika de intercambio con el euro, una garantía de convertibilidad del Tesoro francés y, por último, un conjunto de requisitos legales, institucionales y políticos. La zona del Franco CFA vincula tres monedas: las dos uniones o zonas del Franco CFA y el euro. El franco CFA tiene una tasa de cambio fijada en 655.957 por euro. La WAEMU y la CEMAC tienen cada una sus propios bancos centrales que son independientes entre sí. Los francos CFA se pueden convertir en euros, pero no se pueden convertir directamente entre sí. El dinero se envía a Francia como una operación en la cuenta de operaciones del Tesoro francés llevada a cabo por los dos bancos centrales. Además, "al menos el 20 por ciento de las obligaciones visibles de cada banco central deben estar cubiertas por reservas de divisas, al menos el 50 por ciento de las reservas de divisas deben estar disponibles en la cuenta de operaciones y se aplicarán sanciones por tasas de interés en caso de un descubierto. Francia también está representada en el consejo directivo de ambas instituciones". En "Colonial Hangover: the Case of the CFA", Pierre Canac y Rogelio Garcia-Contreras explican que

"El funcionamiento de las Cuentas de Operaciones es fundamental para mantener la convertibilidad de los francos CFA a la tasa de cambio oficial, al tiempo que permite a los bancos centrales regionales mantener cierta autonomía monetaria. Las Cuentas de Operaciones se acreditan con las reservas de divisas del BCEAO y el BEAC, pero pueden ser negativas cuando la balanza de pagos de los miembros de la zona CFA es desfavorable. Cuando este es el caso, el tesoro francés presta reservas en moneda extranjera a los dos bancos centrales. Esta relación especial con el Tesoro francés permite a los dos bancos centrales africanos mantener la fijeza del tipo de cambio al tiempo que les permite tener un control limitado sobre su política monetaria. La cantidad de préstamos permitidos es ilimitada, aunque está sujeta a varias restricciones para limitar el tamaño de la deuda. Primero, los bancos centrales reciben intereses sobre su crédito en la Cuenta de Operaciones, mientras que deben pagar una tasa de interés que crece de manera progresiva en función de las deudas que tengan en la cuenta. En segundo lugar, es posible que haya que renunciar a reservas de monedas extranjeras distintas de los francos franceses o euros, una práctica llamada "ratissage", o es posible que haya que pedir prestado al FMI otras reservas. En tercer lugar, el tesoro francés designa a los miembros de los consejos de administración del BCEAO y del BEAC para influir en sus respectivas políticas monetarias y garantizar su coherencia con la paridad fija. La autonomía de ambos bancos centrales africanos es frenada por las autoridades francesas, lo que prolonga la relación colonial entre Francia y sus antiguas colonias."


La estructura neocolonial del Franco CFA


Aparentemente, los representantes de Francia ocupan puestos importantes en la Presidencia, Ministerio de Defensa, Banco Central, Tesorería, Contabilidad y Departamentos de Presupuesto y Ministerio de Finanzas, lo que les permite supervisar e influir en las decisiones sobre la  política a seguir. Un académico francés observó que los ministerios de los estados africanos francófonos hacen alrededor de 2000 visitas a París en un año de media. Adom muestra como el dinero que se guarda en el tesoro francés genera unos intereses muy bajos (o ningún interés) para las naciones de la zona del Franco. En 2007, el ex presidente senegalés, Abdoulaye Wade, declaró que los fondos podrían utilizarse para impulsar la inversión, el crecimiento económico y aliviar la pobreza en los países miembros en lugar de estar en Francia.


El poder de Francia en el seno de la UE, similar al de Alemania, se debe al control que ejerce sobre amplios territorios de África mediante el Franco CFA, que forman parte de la Zona Euro.


Después de la devaluación de 1994, los dos Francos CFA se vincularon a la nueva tasa de 100 Francos CFA por Franco francés. El motivo que se supone que causó la devaluación fue la pérdida de competitividad, ya que el Franco francés se apreció frente a la moneda de los principales socios comerciales. La competitividad de esas zonas eran relativas al mercado francés, y no respecto a los mercados mundiales. En la década de 1980, hubo una caída en el precio de las materias primas y una depreciación del dólar. Como resultado, el crecimiento y las exportaciones de esos países se vieron impactados. Los gobiernos de estas zonas tenían que hacer frente a déficits presupuestarios, que financiaron mediante préstamos del exterior hasta que el FMI se negó a prestarles más dinero en 1993. En cuanto al comercio entre las uniones monetarias, es bajo debido a un arancel externo. Los flujos de capital entre estas uniones están muy restringidos. La esperanza de que una unión monetaria aumentaría el comercio entre las zonas del Franco CFA nunca se materializó.


Neocolonialismo y Francia

Kwame Nkrumah declaró, "... el imperialismo ... dice estar ‘dando’ la independencia a sus antiguos súbditos, a lo que le sigue la ‘ayuda’ para su desarrollo. Sin embargo, al amparo de esta palabrería, inventa innumerables formas para alcanzar los objetivos anteriormente logrados por el colonialismo puro y duro. Es la suma de esos intentos modernos de perpetuar el colonialismo, mientras que al mismo tiempo se habla de ‘libertad’, lo que se ha dado a conocer como neocolonialismo".


La zona del Franco CFA (izquierda) y la presencia de los bancos franceses en África (derecha).


En "Reforma contable gubernamental en una ex colonia africana francesa: la economía política del neocolonialismo", PJC Lassou y T. Hopper afirman que, "el colonialismo no cesa con la declaración de independencia política o la arriando la última bandera europea. La descolonización solo es una fachada formal si las antiguas colonias no pueden adquirir la base socioeconómica y las instituciones políticas para administrarse como países soberanos e independientes. La manifestación moderna de los rasgos coloniales e imperialistas se denomina comúnmente neocolonialismo, que a veces se vincula con la 'dependencia'. El neocolonialismo ocurre cuando la antigua potencia colonial todavía controla las instituciones políticas y económicas de las antiguas colonias".

Francia está llevando a cabo una política neocolonial al disfrazar este arreglo como una unión monetaria. Estas naciones renunciaron a su derecho soberano en beneficio de Francia. El neocolonialismo es un obstáculo para el desarrollo de las naciones africanas. La intervención de Francia se llevó a cabo a través de medios económicos, políticos y militares. Los  ”Acuerdos de cooperación” fueron firmados por líderes africanos que llegaron al poder durante la independencia con ayuda de Francia. Por otro lado, los "Accord speciaux de defense" (acuerdos especiales de defensa) le dieron a Francia el poder de intervenir militarmente para defender a los líderes africanos que protegían los intereses de Francia. Por último, los acuerdos económicos exigen que las antiguas colonias exporten sus materias primas, como petróleo, uranio, fosfato, cacao, café, caucho, algodón, etc. a Francia, mientras importan bienes industriales y servicios primarios de Francia. Es más, estas naciones reducen o prohíben sus propias exportaciones de materias primas cuando lo requieren los intereses militares franceses.


Las zonas del Franco CFA concentran la mayoría del despliegue militar francés en África. 


Lassou y Hopper subrayan que la contabilidad es una parte descuidada de las políticas de desarrollo, especialmente en el África francófona. Coinciden en que "las reformas basadas en el mercado cuando se aplican en el Sur en general y en África en particular... promueven el neocolonialismo, permitiendo a las antiguas potencias coloniales retener el control sobre las instituciones políticas y económicas de las antiguas colonias en beneficio del comercio y las corporaciones multinacionales mientras los países exportan materias primas baratas a los países ‘del norte’ e importan bienes y servicios de alto valor agregado a cambio".

Según el Indice de Desarrollo Humano, de 187 países, los últimos tres y siete de los peores diez países provienen del África francófona. La puesta en practica del neocolonialismo por Francia es extremadamente sutil y paternalista. El ex presidente francés, Jacques Chirac, dijo: "Olvidamos una cosa: y es que una gran parte del dinero que está en nuestra billetera [es decir, de Francia] proviene precisamente de la explotación de África [principalmente el África francófona] durante siglos". En 2008, continuó diciendo, "sin África, Francia bajaría al rango de una potencia del (tercer) mundo".


Francia juega un papel fundamental en asegurar un papel al francés en el mundo globalizado


Teoría de la dependencia y el África francófona

África, Asia y América Latina han intentado alcanzar un desarrollo sostenible desde que obtuvieron la independencia. Sin embargo, pocos fueron los países que lograron realmente desarrollar sus economías. En la década de los 50, Raúl Prebisch y otros economistas presentaron la teoría de la dependencia, que explica por qué "el crecimiento económico en los países industrializados avanzados no produce necesariamente el crecimiento de los países más pobres". Prebisch sugirió que los países pobres (las naciones periféricas) exportaran materias primas a los países desarrollados (las naciones del centro) y productos terminados importados. Además, existe una relación dinámica entre los estados dominantes y dependientes. Andre Gunder Frank afirmó que el sistema mundial capitalista estaba dividido en dos esferas concéntricas: centro y periferia . Los países del centro avanzado necesitan materias primas baratas de la periferia subdesarrollada, así como un mercado para enviar sus productos.


La teoría de la dependencia


Han pasado décadas desde que los países africanos obtuvieron su independencia. Sin embargo, esta independencia fue reemplazada por una relación de dependencia y dominación conocida como post colonialismo. Una relación de dependencia-dominio ocurre "cuando un país puede participar de manera definitiva o determinante en el proceso de toma de decisiones de otro país, mientras que el segundo país no puede tener la misma participación en la toma de decisiones del primer país". Además, las políticas exteriores e internas de los países africanos independientes siguen siendo influenciadas por potencias externas, especialmente los antiguos colonizadores. En lo que respecta a las antiguas colonias francesas, la relación postcolonial se basa en el papel dominante de Francia.

El colonialismo francés fue un colonialismo de estado. Fue un colonialismo de control directo en el que los jefes nativos ayudaron a los administradores franceses, lo que dio lugar al surgimiento de élites locales que fueron educadas en el sistema francés. Las antiguas colonias fueron adoctrinadas con la cultura, el idioma y la ley francesa. En el momento de la independencia, las colonias subsaharianas se descolonizaron de forma no violenta mientras que las antiguas colonias británicas obtuvieron su independencia a través de la guerra, una forma violenta que liberó sus relaciones con Gran Bretaña. Debido a que se obtuvo la libertad de Francia de manera no violenta, fue algo natural que las élites locales tomasen el poder y continuasen con sus fuertes lazos con Francia.




A través de la zona del Franco CFA, Francia puede controlar el suministro de dinero, las regulaciones monetarias y financieras, las actividades bancarias, la asignación de créditos y las políticas presupuestarias y económicas de esos países. Además, genera corrupción y el desvío ilegal de las ayudas públicas entre Francia y sus antiguas colonias. Por ejemplo, la ayuda pública condicionada francesa ha obligado a estos estados africanos a gastar el dinero de la "ayuda" en equipos, bienes o contratos franceses con empresas francesas, especialmente empresas de construcción y obras públicas.

S. K. B. Asante señala que los enfoques de cara a una integración regional no eliminan el neocolonialismo y la dependencia a las que el continente africano hace frente. Afirma que "ninguno de los esquemas regionales tiene disposiciones adecuadas para atacar el tema global de la reducción de la dependencia, y los esfuerzos realizados a lograr este objetivo no tuvieron un impacto significativo... el problema de la dependencia plantea dificultades para que los países africanos intenten una estrategia de integración regional. La dependencia sirve como obstáculo para el re-desarrollo ya que no solo limita los efectos beneficiosos de la integración en la economía nacional y regional".


Las inversiones francesas en África se concentran en los mercados cautivos del Franco CFA


Rendimiento económico de las zonas del Franco CFA

Francia es el principal socio comercial de las zonas del Franco CFA. Las zonas del Franco CFA, a diferencia de otras naciones africanas, han evitado altas inflaciones debido a Francia. Entre 1989 y 1999 las dos zonas tenían el 33% de las importaciones y el 40% de la Inversión Directa en el Extranjero de Francia. Estas regiones son altamente dependientes de Francia. A pesar de sus vínculos con Francia, estas zonas del Franco CFA siguen siendo extremadamente pobres. Las dos regiones tenían una población de 132 millones en 2008, donde el 70% se encuentran en la UEMAO y el 30% en CAEMC. Su PIB total es igual al 4% del PIB francés. Estas regiones son "productores y exportadores de materias primas, incluyendo petróleo, minerales, madera y productos agrícolas, y productos agrícolas, son muy sensibles a las fluctuaciones de los precios mundiales y a las políticas comerciales de sus socios comerciales, principalmente la UE y los EE UU. Sus sectores industriales están bastante subdesarrollados". Las naciones que no producen petróleo dentro de las zonas del Franco CFA tienen un PIB per cápita muy bajo.




Según Assande Des 'Adom, incluso después de la devaluación de la moneda, las zonas del Franco CFA aún sufren desajustes monetarios. Adom señala que "los acuerdos monetarios actuales entre las antiguas colonias y Francia se diseñaron basándose esencialmente en el interés económico de esta última. Un destacado economista de Côte d'Ivoire va aún más lejos, explicando cómo los países miembros de la zona del Franco financian indirectamente a la economía francesa a través de estos peculiares acuerdos monetarios".


La mayoría de las recientes intervenciones militares francesas en África se concentran en los territoros de las antiguas colonias que forman parte de la zona del Franco CFA


La zona del Franco CFA hace frente al desafío de la globalización, el precio volátil del petróleo y los precios de las materias primas, además de los problemas de seguridad regionales. Se puede decir que las "prácticas de dependencia y neocoloniales que definen la relación entre Francia y las antiguas posesiones coloniales en África es la incapacidad de los países CFA para acumular reservas monetarias". En el mundo de hoy, el control de un país se lleva a cabo a través de vías económicas y monetarias. Nkrumah avisó:

"El estado neocolonial puede verse obligado desde a tomar los productos manufacturados de la potencia imperialista hasta a excluir los productos de la competencia de otros lugares. El control de la política del gobierno en el estado neocolonial puede garantizarse mediante el pago del costo de funcionamiento del Estado, mediante el colocar a funcionarios en posiciones donde pueden dictar las políticas, y mediante el control monetario sobre las divisas a través de la imposición de un sistema bancario controlado por la potencia imperialista."



Uno de los mayores peligros para el futuro del Franco CFA es la creciente presencia de EEUU en el continente africano


Conclusión, las zonas del Franco CFA continúan estando dominadas por la voluntad política, el interés económico y la estrategia geopolítica que persigue la república francesa. Parece que algunos líderes de las élites no se alejan de la influencia de Francia . El presidente Omar Bongo de Gabón dijo: "Francia sin Gabón es como un automóvil sin gasolina, Gabón sin Francia es como un automóvil sin conductor". La cita anterior puede aplicarse a casi todas las naciones de la zona del Franco. La creación de las uniones monetarias beneficia a Francia más que a sus miembros. El colonialismo francés impide el desarrollo de estas naciones y las hace dependientes.



Enlace al artículo original (en inglés).


“Mejor puta que trabajar 40 horas a la semana en una fabrica”, por Morgane Merteuil

Published on: sábado, 18 de agosto de 2018 // , , , ,
(Miguel Mora, El País 05.09.2012)


Esta es la foto y la presentación en Twitter de Morgane Merteuil, la secretaria general del sindicato de trabajadores del sexo, STRASS. Merteuil presume de ser puta, quiere seguir siéndolo y pide a las feministas abolicionistas que le dejen serlo: “Prefiero ser puta que trabajar una fábrica”, afirma M. M. cuando le preguntan por su oficio.

Quentin Girard, el preriodista de Libération que adelantó la noticia, cuenta que con la llegada del socialismo al poder, las feministas francesas han emprendido una ofensiva para abolir del todo la prostitución, y el sindicato STRASS se opone duramente. En su libro Liberad el feminismo, publicado esta semana, Morgane denuncia la campaña de acoso de las asociaciones feministas y antiprostitución en primera persona. El librito empieza así: “En mi trabajo de azafata de barra americana, entendí muy pronto que si quería ganar más de 20 euros por noche debía ponerme a tailler des pipes (hacer felaciones). Al pensarlo, no vi el menor inconveniente, prefiriendo eso para pagar mis estudios a tantos otros trabajos penosos”.

A los 25 años, Merteuil ha puesto entre paréntesis sus estudios, y trabaja como escort girl a domicilio en París mientras milita activamente en el sindicato. Su cruzada para despenalizar el ejercicio del oficio más viejo del mundo le opone a asociaciones como Ni putas ni sumisas, a las que acusa de “imponer una imagen mainstream y burguesa de la mujer. No son ni emancipadoras ni creadoras de nuevas cosas, salvo para las que buscan un trampolín caliente hacia el Gobierno”, afirma.

Merteuil dispara directamente contra Najat Vallaud-Belkacem, ministra de los Derechos de las Mujeres y portavoz del Gabinete, por su radical posición abolicionista, y acusa al feminismo institucional de “estigmatizar a las mujeres que llevan velo con su pensamiento poscolonial que cree que los que son distintos están atrasados”.


Siguiendo los escritos de Virginie Despentes y de la suiza Grisélidis Réal, Merteuil rechaza la idea de “una sociedad binaria, que opone a hombres y mujeres, porque las relaciones de dominación son más complejas y se sobreponen varias opresiones”. Sobre el hecho de ser prostituta, defiende la libre elección entre putas y clientes: “Sí, los hombres pueden ser tiernos y precavidos. Sí, las mujeres pueden amar el sexo. Y sí, prostituirse puede ser una forma de reapropiarse del propio cuerpo y la sexualidad”, escribe.

El panfleto, según analiza Girard en Libération, “oculta o trata de forma rápida los aspectos negativos de la prostitución y el velo, aunque trata de combatir el oprobio moral y se sitúa contra el proxenetismo, la esclavitud, el tráfico de seres humanos y la explotación infantil”.

La declaración final parece pecar de cierta ingenuidad no exenta de pasión: “Somos prosexo, proporno, proputas y por la libertad de llevar el velo, o al menos por la toma de conciencia de que no existe solo una prostitución sino varias, que no existe solo un velo sino muchos. Solo así podremos calificar el feminismo como una lucha por la dignidad de las mujeres, entendida como una lucha para que cada mujer pueda ser considerada digna, sean cuales sean sus elecciones”.

¿Es posible salvar el capitalismo turco?, por SoL

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El presidente Erdogan dijo: "Ellos tienen su dinero, nosotros tenemos a nuestro Dios". El Ministro de Hacienda y Finanzas anunció un "nuevo modelo económico". Mientras que Turquía está experimentando la "crisis del capitalismo", todos los que dicen que "el problema es el gobierno turco del AKP, no el capitalismo" ayudan en gran manera a ampliar las graves consecuencias de la crisis en el país.

Mientras que la tasa de cambio del dólar se calló hasta 7 liras turcas, la depreciación en la lira desde el comienzo de 2018 ha sido más del 65 por ciento. La depreciación de la semana pasada alcanzó el 22 por ciento. Este aumento extraordinario en la tasa de cambio muestra lo rápido que se han empobrecido los pobres y cómo la infraestructura económica e industrial del país hace frente al riesgo de ser destruida.

En el contexto del capitalismo, la crisis implica un "renacimiento" del capital, aunque algunos miembros de la clase capitalista se queden "fuera de juego". Para la clase trabajadora, sin embargo, implica un empobrecimiento absoluto y una explotación más fuerte. Toda crisis que no conduzca a la caída del capitalismo y la destrucción del orden capitalista es un proceso perdido por la clase trabajadora y ganado por los capitalistas.

Aquellos que ven el aumento del tipo de cambio y dicen "la deuda de las empresas aumentó tanto" recuerdan constantemente a los trabajadores que tendrán que hacer frente a una rápida disminución salarial mientras ignoran las ganancias que el capital ya ha ahorrado y sacó de la empresa, y que ya se han recuperado. Pero, lo que es más importante, también se puede imponer a través de las soluciones, como en las experiencias de Argentina y Grecia, en las que todo el potencial productivo es destruido por el control del capital internacional.

Puede hacerse con o sin el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los lazos de Turquía con el capital internacional, las relaciones con la UE, el nivel de dependencia de la economía pueden hacer posible que mecanismos más sutiles asuman el papel que el FMI asumió en el pasado. Pero la esencia no cambia; un "mecanismo" puede imponers a la clase trabajadora mediante el cual se imponga el programa de "austeridad", y los recursos del país sean saqueados más directamente y transferidos al capital.

Culpar al AKP sólo es justificar el capitalismo

Turquía está experimentando el colapso de la "liberalización excesiva", el "cielo sin reglas" creado a favor de la capital. Sí, uno de los principales responsables es el gobierno del AKP, que se encuentra en la posición de ser el intérprete o ejecutor de todo el proceso e incluso hacer movimientos importantes para profundizar la situación con sus inventos intermedios.

Sin embargo, el capital internacional y nacional en su conjunto, especialmente los grupos capitalistas más grandes, deberían colocarse en la parte superior de la lista. Estamos a punto de entrar en un gran desastre y aquellos que no dejan de gritar "otro capitalismo es posible" y aún tratan de reducir la responsabilidad al gobierno del AKP merecen ser odiados tanto como se odia al AKP.

Aquellos que no piensan, o no quieren, pensar más allá de levantar edificios mientras miran el Túnel de Eurasia, el Puente de Osmangazi, las carreteras que se alargan por doquier como burlas de la pobreza en el país son los que más apoyan a la clase capitalista actual.

Es un apoyo incluso mayor que el del propio AKP. Solo ven a los empresarios de construcción locales en lugar de los monopolios internacionales de tecnología de salud mientras miran a los hospitales de la ciudad que cuestan millones de dólares; insisten en mirar al capitalista pro-AKP Cengiz, y al mismo tiempo ignoran al grupo Koç (Koç Holding es el mayor conglomerado industrial de Turquía, AyR).

Han tratado imponer insistentemente esta forma de ver las cosas a la sociedad; conocen la verdad, pero se han dedicado a reducir los problemas al gobierno del AKP.

Hay un discurso simplista de cómo entró en crisis la economía turca. La BBC, Bloomberg, el Financial Times están describiendo la "anormalidad" del capitalismo turco usando narrativas similares y los economistas "profesionales" lo apoyan diciendo que había mucha liquidez en el mundo en la década a principio desiglo.

El AKP se ha beneficiado de esta cantidad de dinero. Amplió la clase media al expandir los créditos. El consumo no estaba respaldado por la producción. El dinero se invirtió en la construcción; no se asignaron recursos a inversiones productivas.

Es difícil encontrar dinero hoy, y también es el final del crecimiento basado en el crédito. Era posible preferir un "crecimiento basado en la producción", pero se prefirió una "rentabilidad económica". No hay capitalismo en esta visión de lo ocurrido. No hay clases. La dependencia del país del sistema imperialista-capitalista no se menciona. Al final, dicen que "si bien era posible tener un capitalismo productivo y bueno, prefirieron tener un sistema capitalista basado en la renta económica". Estos análisis intentan proteger el orden capitalista existente, incluido el gobierno del AKP, y distorsionar los hechos sin cuestionar el mercado, el capitalismo y las relaciones de clase.

La solución resulta ser muy simple cuando la historia se simplifica de esta manera. Se puede formar otro gobierno o el gobierno existente puede comenzar a comportarse correctamente. Pueden decir sencillamente que "todos estamos en el mismo barco" con tecnócratas que son más "competentes", "bien educados" y "fieles a los centros imperialistas". Pueden persuadir a los trabajadores a hacer sacrificios y ahorrar para hacer "inversiones más productivas". La actitud antiobrera de este enfoque es evidente.

¿El estado sólo tiene tasas de interés como herramienta de intervención?

Esta historia no habla de la "liberalización" en sectores fundamentales como la energía, la educación y la salud, así como la privatización de fábricas, y cómo el Programa del FMI asumió el poder en 2002 reduciendo el papel del estado en la economía con privatizaciones y desregulaciones.
Tampoco nos dice que el régimen de tasa flotante implica para Turquía y países capitalistas desarrollados de manera similar que tienen que dejar de producir lo que no es lo suficientemente competitivo en los mercados.

Turquía deja de producir varios bienes intermedios que constituían la base de la producción industrial turca después de los movimientos de "liberalización" del sistema capitalista imperialista en los años 1990 y 2000. Turquía se ha convertido en un país importador no solo de bienes de consumo, sino también de bienes intermedios.

Un ejemplo simple: durante la crsis de 2001, Petkim todavía estaba bajo control público y era capaz de satisfacer la mitad de las necesidades de Turquía en productos químicos intermedios. Hoy, estamos hablando de una de las fuentes más importantes del aumento en la tasa de cambio. Petkim fue uno de los mecanismos importantes que hizo que el efecto del aumento del tipo de cambio se sintiera menos que hoy. En el caso de un aumento repentino de la tasa de cambio, podría aplicarse el precio fijado en la lira turca.

Una parte fue un subsidio estatal. Pero una parte de esto fue posible usando el petróleo sin refinar para negociar, no con fines de lucro, sino en beneficio del país. Sería obvio para algunos economistas si pudieran calcular la carga de la economía turca porque la cadena Tüpraş-Petkim tuvo un aumento de capacidad inadecuado y ambas instituciones se transfirieron totalmente al capital privado con fines de lucro en lugar de repetir los hechos ya conocidos como la dependencia de Turquía de las externalidades fondos, cómo la estructura de la deuda cambió con el paso del tiempo y cómo la política de la tipos de interés de la Reserva Federal de EEUU (Fed) afecta los tipos de cambio en Turquía.

No preguntan al gobierno del AKP por qué se sentó en la mesa con Tüpraş (el mayor importador de petróleo crudo) y otros grupos que dominan el mercado de combustibles, y negociaron sobre la tasa de cambio y el aumento de los precios.

Todo el mundo sabe que el gobierno del AKP es tan "favorable al mercado" que no puede hacerlo. En cambio, hablan sobre la "intervención" del Banco Central y qué formas puede tomar la intervención. Sin embargo, es posible tomar una serie de medidas para limitar los efectos del aumento del tipo de cambio, ninguno de los cuales se incluye en la agenda.

Es posible arreglar la tasa. Es posible priorizar y organizar los mayores artículos de importación. Pero está claro que la "intervención en el capital" o el "control de los movimientos de capital" molestará a los círculos capitalistas. Quienes quieren una intervención lo hacen para defender "los intereses del capital".

El tema principal del debate actual sobre las "habilidades" es crear soluciones que dañen lo menos posible los intereses del capital internacional o de los grandes grupos capitalistas. Si el gobierno del AKP es lo suficientemente hábil para ello, es una cosa. Pero una cosa muy diferente y más importante es si la forma del capitalismo turco y la congestión en el sistema capitalista imperialista permitirían cualquier "movimiento hábil". Lo que está muy claro es que:

El presidente confía en el "sentido común" del capital internacional en cuyas manos está el país; él no confía en su Dios. Lo que se discute hoy es si el capitalismo turco se recuperará o no.

Aquellos que dicen que el crecimiento económico se basó en dinero “caliente” (es decir, inversiones cortoplacistas en busca del máximo rendimiento, AyR) y no en la producción, y aquellos que difunden esta mentira presentándose como anti-AKP están todos tratando de proteger el sistema capitalista.

Desde 2002, bajo las preferencias irracionales de la clase capitalista, los trabajadores están expuestos cada año a una explotación cada vez mayor. Basta con ver las ganancias de los grandes grupos capitalistas uno por uno.

"El capitalismo puede salvarse" para estar preparado para una nueva y mayor crisis si no preguntamos a dónde fueron estas ganancias, si la riqueza no es expropiada, si la tasa de cambio no es fija, si el sistema bancario no se pone bajo control del estado y si la economía no está organizada en defensa de los intereses de los trabajadores.




Artículo publicado por SoL, un periódico de izquierdas turco

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