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Noticias Amor y Rabia

Al filo de la navaja

Published on: domingo, 12 de enero de 2014 // , ,

Dos ejemplos de lo cerca que hemos estado de vivir una hecatombe radioactiva -y cÓmo nos lo han ocultado
Durante la llamada Guerra Fría, B-52 estadounidenses cargados con armas atómicas volaban constantemente, para evitar que un ataque de la Unión Soviética impidiese una respuesta, así como para poder llevar a cabo un ataque preventivo sin previo aviso. Mediante estos vuelos (que también llevaba a cabo Inglaterra sobre Europa), la muerte estaba constantemente planeando sobre la cabeza de Occidente. Uno de estos vuelos sobre España fue el responsable del accidente nuclear de Palomares, en 1966.
Según el periodista Eric Schlosser, un especialista en los accidentes con armas nucleares, tan solo en el periodo 1950 y 1968 hubo como mínimo 700 accidentes “significativos“ e incidentes, en los que estuvieron implicadas 1.250 armas nucleares. Según un documento desclasificado descubierto por Schlosser en sus investigaciones para su libro “Command and Control”, en el accidente que tuvo lugar el 23 de enero de 1961 en el que dos bombas de hidrógeno cayeron accidentalmente en Goldsboro (Carolina del Norte), sólo la suerte logró impedir la explosión de una de las dos bombas de hidrógeno, de una potencia 260 veces superior a la de las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Hasta ahora, el gobierno de EEUU había asegurado que en el accidente, por el cual las dos bombas cayeron desde un bombardero B-52 a 2.700 metros de altitud, no hubo riesgo alguno.
Una de las dos bombas de tipo Mk 39 caidas el 22 de enero de 1961 en goldsboro, casi intacta y aún con el paracaidas

El desastre estuvo a punto de ocurrir debido a un accidente técnico que provocó que el B-52 arrojase las bombas de manera incontrolada. Debido a una avería en el avión, las dos bombas de hidrógeno que transportaba fueron soltadas accidentalmente de igual manera que si hubieran sido arrojadas a propósito, y una de ellas inició el proceso de detonación. Casi todos los mecanismos destinados a impedir que esto tuviese lugar fallaron, y tan sólo un interruptor de alto voltaje impidió el desastre, como descubrieron aterrorizados los técnicos que inspeccionaron las bombas tras el accidente. Esto tuvo lugar en Goldsboro, Carolina del Norte, no muy lejos de Washington, donde tres días antes el presidente Kennedy pronunciara su discurso inaugural tras llegar a la presidencia de EEUU.
CHERNOBIL EN TARRAGONA
Tan peligroso como el armamento nuclear son los medios para obtener el plutonio necesario para fabricar bombas atómicas, como pudo comprobarse en la central de Chernobil en 1986... o en el accidente en la central nuclear de Valdellós I en 1989, que ha pasado desapercibido.
Valdellós I era el resultado de los esfuerzos de la dictadura franquista de hacerse con la bomba atómica. En 1955, el Franquismo tenía los conocimientos técnicos necesarios para fabricar la bomba atómica: “La prueba es que una comisión estadounidense (del programa Átomos por la paz de Eisenhower) que nos visitó en ese mismo año escribió, en un informe al Senado norteamericano, que España era el quinto país en cuanto a conocimientos sobre física nuclear”, según un estrecho colaborador de José María Otero Navascués, un ingeniero de la Armada que era el mayor experto franquista de física atómica.
El plutonio era el principal obstáculo: aunque España tiene uno de los pocos yacimientos de uranio de Europa, el Franquismo carecía de los medios para fabricar plutonio, material imprescindible para construir la bomba atómica. A finales de 1963, en pleno enfrentamiento entre Charles de Gaulle y los EEUU, el gobierno francés convocó a José María de Areilza, embajador de España en París, y un ministro francés ofreció vender a España una central de grafitogas, la primera que París estaba dispuesto a instalar fuera de sus fronteras. “Le estoy ofreciendo la fórmula para fabricar plutonio, con todo lo que ello significa”, dijo el ministro. Fruto de esta alianza nuclear entre el Gaullismo y el Franquismo (que incluyó la ilegalización de la FIJL en Francia) fue la construcción de Vandellós I.
1958: Franco y carrero blanco inaguran el Centro Nacional de Energía Nuclear

Desde un punto de vista técnico, el reactor de Vandellós no es el más apropiado para producir energía (...) sin embargo, Vandellós era la central ideal para obtener plutonio militar... un excelente plutonio 239, que puede ser separado en una pequeña planta de reprocesamiento”, explica un especialista que tenía en aquella época un alto cargo en la JEN (Junta de Energía Nuclear), el organismo encargado de gestionar todo lo relacionado con la energía nuclear bajo el Franquismo. Casi lo pagamos caro. En 1989, Vandellós I fué escenario de un accidente nuclear que pudo acabar como Fukushima. Según un testigo: A mí me pilló en el turno de tarde el 19 de Octubre del 89 cuando empezó el fuego de Turbinas en la Central Vandellós I. El suelo del reactor tembló y estuvimos más cerca de lo que cree la gente de un desastre como el de Chernobyl (...) En la de Vandellós II estuve en la puesta en marcha. Esta estuvo hecha un poco a conciencia, pero por ejemplo Vandellós I era algo parecido a lo Homer Simpson. Todo empezó porque los de los de plantilla de la Central (HIFRENSA) trabajaban poco siendo los trabajadores mejor pagados de España. Sueldos de infarto y privilegios (casa y luz gratis por ejemplo). Así que no sólo trabajaban poco, sino que el trabajo se lo hacían empresas de contrata con trabajadores de sueldos precarios y ellos revisaban el trabajo y firmaban. Pero claro, eso de revisar el trabajo y firmar al final también se hizo cansado y además te jodía la partida de dominó, así que sólo firmaban los partes de trabajo. En estas que un cojinete de turbinas que tenía que estar arreglado, no se arregló. No sólo no se arregló sino que el cabrón se partió sin pedir permiso a nadie, el eje central se partió fue rodando a miles de revoluciones dentro de la caja donde está el aceite y empezó a arder.
-¡¡Bien!!. Ya tenemos el fuego. ¿Qué hacemos Homer?.
-¿Fuego?, el fuego se apaga con agua verdad?. Ummmmm déjame pensar. ¡¡Ya sé!!, abrimos las compuertas del mar y apagamos el fuego.
-¡¡Qué brillante idea Homer!!. ¡¡Ahora mismo lo hago!!
¡¡Se abren compuertas y los refrigeradores, unos pedazo de turbosoplantes de CO2 líquido a -78ºC, encargado de la refrigeración del reactor se anegan!! De 4 que hay dos dejan de funcionar y otro medio medio. Bien, el turbosoplante que funcionaba medio medio hizo que el calentón del reactor no fuese a más y no provocara otro Chernobyl. Ahora podéis entender por qué estuvimos más cerca del absoluto desastre en España. Estuve apagando el fuego de turbinas, colaborando con mis antiguos compañeros bomberos de la Central Nuclear Vandellós II sin saber si saldríamos vivos de allí o no. Tragábamos humo negro sin saber la procedencia exacta, aquella mierda podía ser radioactiva o no. Tuvimos suerte. A las tres de la mañana nos dieron leche por si acaso. Ya se sabe que la leche absorbe la radiación...

ANEXO 1
 (TRADUCCIÓN) Goldsboro Revisited o como aprendí a desconfiar de la bomba de hidrógeno o Corrigirndo un informe
En la página 127 de su libro „Kill and Overkill“, el Dr. Ralph Lapp, un destacado físico, escritor y consultor industrial, escribe:
El Informe
En uno de esos incidentes, un bombardero B-52 tuvo que arrojar una bomba de 24 megatones sobre Carolina del Norte. La bomba cayó en un campo sin explotar. El Departamento de Defensa había adoptado complejos mecanismos y reglas estrictas para prevenir que las armas nucleares se activasen o explotasen. En este caso, la cabeza nuclear de 24 megatones estaba equipada con seis mecanismos de seguridad dependientes entre ellos, los cuales habían de ser activados de forma secuencial para que la bomba explotase. Cuando expertos de la Air Force se apresuraron a ir a la granja de Carolina del Norte para examinar la bomba tras el accidente, descubrieron que ¡cinco de los seis mecanismos interconactados habían sido desactivados por la caida! Tan solo un mecanismo de seguridad impidió que la bomba de 24 megatones detonase y difundiera fuego y destrucción sobre un amplia área.
Los hechos (anotaciones al texto anterior)
Fué un accidente, no un incidente. La bomba no fue arrojada. El avión se rompió en vuelo (BORRADO) fueron lanzadas sin darse cuenta. Los mecanismos de protección son sencillos, no suficientemente complejos. (BORRADO) Era una bomba, no una cabeza nuclear. No tenía seis mecanismos de protección. La bomba tenía cuatro mecanismos de protección, uno de los cuales no funciona en el aire. La secuencia no es muy importante. (Expertos de la Air Force) y de la lucha ABC (contra armas químicas y nucleares). Cierto, accidente. Uno (de los mecanismos) se deconectó debido a la caida. Otros dos quedaron inoperativos debido a la ruptura del avión. Esto es cierto - UN (mecanismo)! (BORRADO). Cierto, habrían sido malas noticias a montones.
El informe de Lapp carece de objetividad y exactitud. Sus fuentes de información son evidentemente erróneas, o él decidió manipularlas para su beneficio. Pero el punto central es correcto. ¡Un simple mecanismo de bajo voltaje y de tecnología de dinamo fue lo único que estuvo entre los Estados Unidos y una gran catástrofe!
No hace falta hacer un análisis de seguridad del caper de Goldsboro. Eso ha sido ampliamente demostrado por deMontmollín y Hongland en 1961. pero, en la atmósfera actual, ha de exponerse una conclusión más. La bomba Mk 39 Mod 2 no podee la seguridad adecuada para el papel de alerta aérea en los B52. Se instaló el Alt 197 en esas bombas para dar una seguridad adicional, pero esto sólo interrumpió (de manera adicional) los cables entre el generador bish y la batería termal de poco voltaje. Cuando el B-52 se desintegró en el aire, este aparentemente soltó las bombas es una manera casi normal. La conclusión inalterable es que el único mecanismo de seguridad efectivo durante la alerta aérea fué el mecanismo asegurador, fuese este el MC772 (Goldsboro) o el NC1288 (Alt 197).
Si una especie de proceso de activado ocurriese durante una ruptura en el aire, un postulado que parece creíble, las bombas Mk 39 Mod 2 podrían haber provocado una explosión nuclear.


ANEXO 2
Una invasión de medusas paraliza un reactor nuclear sueco
El accidente nuclear de Fukushima ha desmontado el argumento del lobby nuclear de que el riesgo de las centrales nucleares sólo existe si se usa una tecnología “atrasada“ (léase rusa). No ha sido la avanzada tecnología japonesa la responsable del accidente, sino la estupidez humana, como fue el caso de Chernobil. El catastrófico diseño de la central (idéntico, por cierto, al de varias centrales nucleares en España, algunas de las cuales están ahora amenazadas por los terremotos provocados por el Proyecto Castor al almacenar gas encima de una falla en la costa mediterránea) no tenía en cuenta la posibilidad de que el sistema de refrigeración pudiese fallar, como ocurrió consecuencia del Tsunami. Carente de refrigeración, el reactor acabó explotando (en Chernobil la refrigeración fue desactivada durante un experimento).
No sólo la estupidez humana puede dar lugar a un accidente nuclear: sucesos completamente inesperados pueden provocar también serios problemas a un reactor. Según el New York Times (1 de octubre de 2013), un reactor nuclear sueco (el mayor del mundo de su tipo) de la planta de Oskarshamn, en la costa del Mar Báltico, tuvo que ser desactivado debido a que una bandada enorme de medusas había tapado la entrada de agua del sistema de refrigeración del reactor.
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