DOSSIER: Apoyo mutuo vegetal

Durante mucho tiempo veía el bosque como el ejemplo extremo de los ecosistemas capitalistas, donde el capital era la luz del sol y los árboles que alcanzan el techo del bosque son los plutócratas. O, como les llamaba en privado, los Donald Trunks...

Los científicos sopechan, que las raices de las plantas forman una inmensa red de comunicación extendida por todo el planeta. También en la superficie de la Tierra pueden hacer más de lo que se cree: las plantas se defienden con mucha habilidad y atraen incluso a defensores cuando un animal amenaza con comérselas.

El mundo de las plantas no es siempre tan armonioso como se podría pensar. En el existe la competencia y el nepotismo, algunas especies son descartadas, y otras son perseguidas. Las plantas también son campeonas en crear redes, intercambiar y cooperar. Pero sería erróneo compararlas con los seres humanos. Mientras para nosotros el crecimiento está por encima de todo y utilizamos los recursos hasta agotarlos para alcanzar nuestros objetivos, las plantas son capaces de adaptar su crecimiento a los recursos de que disponen

Aunque los árboles en géneral son vistos como seres pasivos, interaccionan de manera activa con su entorno de muy diversas maneras. E incluso son capaces de influenciarlo, ya que están en contacto con otras plantas y animales. Esto está demostrado por multitud de ejemplos. Muchos tipos de árboles, cuando son atacados por plagas de orugas, aumentan la dosis de Tanino y fenol en sus hojas. Mediante ese mecanismo de defensa son capaces de reducir el crecimiento de las orugas y evitar así su expansión.

El mundo vegetal podría ser hoy un óptimo modelo de lo moderno. Todo cuanto la humanidad ha construido hasta ahora lo ha hecho inspirándose inevitablemente en cómo está hecho el propio ser humano. El hombre tiene una organización centralizada basada en un cerebro que gobierna el conjunto de los órganos. Nuestro cuerpo tiene una estructura jerárquica que se refleja en el modo en que se organiza todo lo que construimos...

Las plantas no tienen ni cerebro ni nervios. Sin embargo, los resultados de diversas investigaciones sugieren que hay estructuras comparables. Una visita a dos investigadores con ideas sediciosas. Cuando los tomates son atacados por orugas, no sólo generan sustancias para defenderse. También advierten a sus vecinos mediante fragancias. La fragancia se llama jasmonato de metilo...
Los árboles pueden ser infelices, alimentar a sus descendientes, reflexionar sobre el clima, comunicarse entre ellos y mantenerse en vida mutuamente. Así lo describe Peter Wohlleben en su nuevo libro, "La vida secreta de las plantas"....