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La guerra petrolera total iniciada por Arabia Saudita podría llevar el reino al colapso, por Southfront

Published on: miércoles, 29 de abril de 2020 // ,


Arabia Saudita lanzó una guerra total del petróleo que ofrece descuentos sin precedentes e inunda el mercado en un intento por capturar una mayor cuota de mercado y derrotar a otros productores de petróleo. Este enfoque de “tierra quemada” ha causado la mayor caída del precio del petróleo desde la guerra en el Golfo Pérsico en 1991.

Todo comenzó el 8 de marzo, cuando Riad recortó sus precios de abril para las ventas de crudo a Asia entre 4 y 6 dólares por barril y a los Estados Unidos en 7 dólares por barril. El Reino amplió el descuento para su crudo insignia Arab Light a las refinerías en el noroeste de Europa en 8 dólares por barril ofreciéndolo a 10,25 dólares por barril por debajo el índice de referencia Brent. En comparación, el crudo Urales de Rusia cotiza con un descuento de alrededor de 2 dólares por barril por debajo del Brent. Estas acciones se convirtieron en un ataque a la capacidad de Rusia para vender crudo en Europa. El rublo ruso se desplomó de inmediato casi un 10%, cayendo a su nivel más bajo en más de cuatro años.

Otro lado que sufrió las acciones sauditas es Irán. El país islámico se enfrenta a una fuerte presión de sanciones de Estados Unidos y, a menudo, vende su petróleo a través de esquemas complejos y con descuentos notables.

Arabia Saudita planea aumentar su producción por encima de los 10 millones de barriles por día. Actualmente, bombea 9,7 millones de barriles al día, pero tiene la capacidad de aumentar hasta 12,5 millones de barriles por día. Según la OPEP y fuentes sauditas de The Wall Street Journal, las acciones de Riad son parte de una “campaña agresiva” contra Moscú.

El pretexto formal de esta campaña se convirtió en la incapacidad de la OPEP+ (una reunión de representantes de los estados miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y miembros no pertenecientes a la OPEP) para extender los acuerdos de producción.

Arabia Saudita buscaba nuevos recortes de hasta 1,5 millones de barriles diários en en la producción de petróleo, pero esta propuesta fue rechazada por Rusia. Después de la imposibilidad de alcanzar el nuevo acuerdo de la OPEP+, Arabia Saudita fue la primera y única potencia que tomó medidas agresivas en el mercado. Sin embargo, es difícil imaginar que Arabia Saudita actuaría a tal escala sin al menos una orden o aprobación de Washington.

Esto se produjo en medio de la detención de dos miembros de la familia real saudita: el príncipe Ahmed bin Abdulaziz, el hermano menor del rey Salman, y Mohammed bin Nayef, el sobrino del rey, el 7 de marzo. Estos acontecimientos tuvieron lugar justo antes de la ofensiva saudita en el mercado petrolero, y probablemente fue la punta de una lucha encubierta en marcha entre las facciones pro-estadounidenses y pro-nacionales de las élites sauditas; y el bloque pro-Estados Unidos parece tener la ventaja en este conflicto.

En este caso, el objetivo real de la campaña saudita no es solo asegurar una mayor participación en el mercado petrolero y castigar a Moscú por su negativa a aceptar el acuerdo propuesto de la OPEP+, sino también dar un poderoso golpe a los opositores geopolíticos de Washington: Rusia e Irán. Las fuerzas pro-occidentales y antigubernamentales existentes en Rusia e Irán tratarían de explotar esta situación para desestabilizar la situación interna de los países.

Por otro lado, Arabia Saudita podría no tardar en descubrir que sus acciones han fracasado. Tales juegos económicos y geopolíticos en medio del agudo conflicto con Irán, los reveses militares en Yemen y el creciente enfrentamiento regional con los EAU podrían costar demasiado al Reino.

Si los precios del petróleo caen aún más y alcanzan los 20 dólares por barril, esto conducirá a pérdidas económicas inaceptables para Rusia e Irán, que probablemente optarán por utilizar herramientas no comerciales para influir en el comportamiento saudí. Estas opciones incluyen el creciente apoyo a los hutíes de Yemen con inteligencia, armas, dinero e incluso asesores militares, que conducirán a la reanudación de los ataques hutíes contra la infraestructura petrolera saudita.
Además de esto, el liderazgo saudita puede encontrarse repentinamente con que la situación interna en el Reino está empeorando con protestas a gran escala que rápidamente se conviertan en un conflicto civil abierto.

Tal escenario no es un secreto para los analistas financieros internacionales. El 8 de marzo, las acciones de la compañía petrolera estatal saudita Aramco se desplomaron por debajo de su oferta pública inicial (OPI) y cerraron un 9.1% a la baja. El 9 de marzo, continuó la caída hundiendose otro 10%. Parece haber una falta de compradores. Los riesgos son demasiado obvios.

Al mismo tiempo, la gama de posibles acciones estadounidenses en apoyo de Arabia Saudita en caso de tal escalada está limitada por la campaña presidencial en curso. Anteriormente, el presidente Donald Trump dejó claro que una base militar de los EEUU podría ser atacada con misiles pero Washington no ordenará una acción militar directa en respuesta. Teniendo en cuenta otros ejemplos del enfoque actual de los EEUU hacia los aliados no israelíes, Riad no debería esperar ningún apoyo real de sus aliados estadounidenses en este enfrentamiento.

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