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Noticias Amor y Rabia

Hong Kong: La decadencia al servicio del imperialismo

Published on: viernes, 18 de octubre de 2019 // , , , ,
El uso de independentismo y anticomunismo por EEUU para desestabilizar a china, su principal competidor

Artículo publicado en el Boletín Informativo Amor y Rabia, Nr. 5 (27.09.2019).

Manifestantes contrarios al gobierno han asaltado el parlamento local, tras imponerse por la fuerza a la policía. A pesar de ello, la prensa occidental tan solo condena la "brutalidad policial" y la "violación de los derechos humanos" de los "pacíficos manifestantes". Blanco y en botella: da igual cuando leas esto, o dónde tengan lugar estos hechos, lo que te están contando los medios de propaganda del capital es que en algún lugar del mundo tiene lugar un golpe de estado "blando" contra un gobierno que perjudica los intereses del imperialismo occidental.


En este caso le ha tocado a Hong Kong, el punto débil de China, casualmente cuando EEUU está llevando a cabo una guerra económica contra Pekín. Y, de nuevo, ahí están, luchando contra la policía: manifestantes vestidos de manera similar, con símbolos comunes, usando el anonimato de las redes sociales para organizarse evitando que se sepa quién está detrás, con eslóganes radicales pero sin denunciar el capitalismo y empleando la estrategia golpista de Gene Sharp: tras una fase inicial "no violenta", centrarse en ocupar lugares públicos, enfrentarse a la policía, apalear a ciudadanos que les critican, sabotear y/o destruir infraestructuras y negarse por completo a negociar.

ASCO: El 1 de agosto, tras lograr que la policía se retirase, la “pacífica" oposición entró en el parlamento de Hong Kong y colgó la antigua bandera colonial británica, que usan en sus manifestaciones, junto a la de EEUU.

El objetivo es siempre el mismo: sembrar el caos para forzar al gobierno a usar la violencia, con la esperanza de que haya la mayor cantidad de víctimas posible. Y, si no se logra, ya se encargarán unos fantasmagóricos francotiradores de crear el número de mártires conveniente, como ocurrió en Venezuela o en Ucrania. Una vez logrado el número de muertos idóneo, occidente, que se encarga de financiar el caos a través de organizaciones creadas ex profeso para ello, como la NED (National Endowment of Democracy), derramará lágrimas de cocodrilo por las víctimas, que servirán de excusa para imponer sanciones y todo tipo de medidas para seguir desestabilizando al país, hasta lograr que tenga lugar el "regime change" (cambio de régimen) deseado.

 
"La reina nos convirtió en la perla de asia. Los comunistas lo arruinaron"

Lo impresionante no es que funcione, ya que ha sido analizado y estudiado de manera concienzuda, sino que la izquierda siga cayendo en el engaño. Las "revoluciones de colores", que es como se llama este circo reaccionario, no son nada nuevo. Su funcionamiento al servicio de EEUU se conoce desde 2.000, cuando el funcionario de la NED Paul B. McCarthy explicó al New York Times con todo lujo de detalles cómo EEUU había organizado la revolución de colores que derribó el gobierno de Milósevic en Yugoslavia en 2.000 y, lo que es más importante, lo barato que había sido: menos de tres millones de dólares (1). Incluso si esto pasó desapercibido entre la izquierda, el papel creciente de los nacionalistas en los "golpes blandos" es público y notorio desde el golpe del Maidán en Ucrania, en el que las luchas contra la policía estaban encabezadas por grupos neonazis; y esto se ha convertido en habitual, como se ha visto en los recientes intentos golpistas en Nicaragua y Venezuela, donde hubo linchamientos y asesinatos de civiles. Y en esa dirección parece deslizarse Hong Kong, donde los opositores dan palizas a civiles que les llevan la contraria (2).

HONG KONG, ASCENSO Y CAIDA DE UN PARÁSITO

El común denominador de todas las "revoluciones de colores" es que se centran en el Talón de Aquiles de los contrincantes del imperialismo occidental, para aprovecharlo en su beneficio. Y Hong Kong es, sin duda, uno de los puntos débiles de China. Antaño una zona de pescadores, Hong Kong fue ocupado en concepto de "reparaciones" por el Imperio inglés tras las Guerras del Opio, mediante las cuales la corona británica consiguió sembrar el caos y la miseria en el coloso chino.

El desarrollo británico de Hong Kong se basó en el chabolismo vertical y trabajo mal pagado.

A pesar de la victoria comunista en la Guerra Civil China tras la Segunda Guerra Mundial, Hong Kong siguió siendo una colonia británica, y Londres lo transformó en la puerta al exterior del comercio chino. El HSBC (Hong Kong Shanghai Bank), es buen ejemplo del papel de Hong Kong expolio británico de las riquezas chinas: fundado a mediados del siglo XIX tras la derrota del ejército imperial chino para extraer los beneficios del tráfico de opio, a mediados del siglo XX pasó a dedicarse a acumular capital aprovechando el monopolio de facto de Hong Kong sobre las exportaciones chinas; hoy día es el mayor banco británico y uno de los mayores del mundo (3).

Durante la Guerra Fría, la economía de Hong Kong se basaba en una relación parasitaria sobre el resto de China, debido al paso obligado de buena parte de las exportaciones a través de la colonia británica. Pero, tras la integración de China en la economía global como pieza clave de la globalización y deslocalización neoliberal, esta situación dejó de tener sentido, y Londres aceptó devolver Hong Kong a China. Tras perder su estatus privilegiado, la economía de Hong Kong se hundió en la insignificancia a partir de la década de los 90: si en 1994 el PIB de Hong Kong equivalía al 27% del de China, actualmente es tan solo una décima parte, un 2,7%; y, mientras en la década de los 90 el puerto de Hong Kong era el que más mercancías transportaba del mundo, actualmente ha sido relegado al séptimo puesto (4).

  
IZDA: Evolución de la participación de Hong Kong en el PIB total de China, según el Banco Mundial: del 27% (1/4) a comienzo de la década de los 90 a menos del 3% en la actualidad. CENTRO: Volumen de tráfico portuario de Hong Kong. el libre comercio acabó con el papel privilegiado de Hong Kong como puerta de china al resto del mundo
DCHA.: Shenzhen produce más del 40% de las patentes de china.

La decadencia de Hong Kong ha sido paralela al florecimiento y modernización de la economía China: de los 6 puertos del mundo con más tráfico de mercancías que Hong Kong, 5 son chinos. Hong Kong también ha perdido su papel a la cabeza de las ciudades chinas, y este año ha sido superado en peso económico por la vecina ciudad de Shenzhen (5), apodada "el Silicon Valley chino", donde tiene su cuartel general Huawei.

Hoy día, Hong Kong es una ciudad más en la bahía de las perlas

Y las perspectivas no son mejores. De hecho, Hong Kong representa económicamente justo lo contrario que la China actual: mientras la economía del resto del país ha aprovechado la acumulación de capital y know-how para crear sus propias empresas y desarrollar sus propios productos, en Hong Kong el capital acumulado acabó en los bolsillos de occidente, que no lo reinvirtió, por lo que la ciudad nunca superó su modelo de trabajo precario y mal pagado, en un paisaje de chabolismo vertical. Si Huawei simboliza el modelo de desarrollo del resto de China, el modelo de desarrollo de Hong Kong está representado por Kowloon, barrio con condiciones de vida peores que las famosas favelas de Brasil, controlado por la mafia y con una densidad de población 120 veces mayor que la de Nueva York, que fue derribado justo antes de que Hong Kong dejase de ser una colonia (6).

Los frutos del modelo de desarrollo chino: entre 1989 y 2019, los países del G7 pasaron de representar el 51% del PIB global al 29%, mientras China pasaba del 4,11% al 19,24%.

Con todos sus defectos, el modelo de desarrollo chino ha sacado de la pobreza a 700 millones de personas, mientras que los bajos salarios, altísimos precios de alquileres y comida, la pobreza y el trabajo precario son un factor clave de la economía de Hong Kong, que ha sido incapaz de crear empresas en los sectores de las nuevas tecnologías. Mientras en los 80 los rascacielos de Hong Kong y su pujante economía eran vistos como modelo de modernidad por el resto de China, hoy día es lo contrario: en la cercana ciudad de Shenzhen, el nivel de vida es superior (y más asequible) en todos los sentidos (7).

Los ocupantes británicos no dudaban en usar la decapitación para mantener el control de Hong Kong, como En la imagen, de 1891, donde puede verse a 15 chinos decapitados y a sus verdugos

DEL ANTICOLONIALISMO AL INDEPENDENTISMO

Uno de los aspectos que más llama la atención de las protestas en Hong Kong es que son abiertamente anti-chinas, así como la nostalgia de los manifestantes de la época colonial británica, que igualan con prosperidad y democracia. Como hemos visto, la prospera economía de Hong Kong, aunque existente, era solo posible a costa de parasitar al resto de China al servicio de occidente, y se basaba en trabajo precario;  en cuanto a la democracia, esta era inexistente: la colonia británica de Hong Kong estaba gobernada sin control parlamentario o democrático alguno; de hecho, las primeras elecciones en Hong Kong tuvieron lugar en 1998, tras reintegrarse a China (8).

Protestas en Hong Kong (1967) exigiendo el fin del colonialismo británico, que fueron brutalmente reprimidas. en la imagen, manifestantes con el libro rojo de Mao Tse Tung

En el pasado, la población rechazaba la colonización británica. Eso dio lugar a un levantamiento general en 1967, en plena Revolución Cultural en el resto de China, que fue reprimido brutalmente por las tropas de ocupación británicas con ayuda de grupos anticomunistas chinos (9) (tras aceptar Margaret Thatcher devolver Hong Kong a China en 1984, esos grupos desataron una campaña de atentados terroristas). Aquí hay que tener en cuenta el papel de EEUU en Hong Kong, donde se situadas unas instalaciones inmensas de la CIA desde las que se dirigía sus actividades contra China; además, EEUU apoyaba a los grupos nacionalistas anticomunistas locales sin informar al gobierno inglés, provocando serios problemas para el gobierno colonial, como ocurrió en 1956, cuando grupos apoyados por EEUU desataron luchas callejeras por toda la ciudad al atacar a comunistas (10).

A finales de los 80 grupos anticomunistas de Hong Kong llevaron a cabo atentados contra la población civil (SCMP, 10.07.1987)

La extrema derecha tradicional de Hong Kong ha ido desapareciendo (11) y ha sido sustituida por el localismo o independentismo, fuertemente impregnado de xenofobia y supremacismo respecto a la población del resto de China. Este independentismo es heredero directo de la extrema derecha anticomunista de la Guerra Fría, como lo demuestran sus pintadas contra la Federación de Sindicatos de Hong Kong por haber apoyado las protestas anticoloniales de 1967, sus pintadas en monumentos en honor a los soldados víctimas de la invasión japonesa en 1931 o su uso de "Shina" para referirse a China, palabra despectiva cargada de racismo usada por los ocupantes japoneses (y también usan la Rana Pepe, símbolo de la extrema derecha alt-rigth) (12).

El independentismo, un fenómeno de reciente aparición (FUENTE)

Este odio anti-chino, similar al de la extrema derecha ucraniana hacia los rusos, es sin duda el motivo por el que el gobierno de EEUU y los medios de comunicación occidentales apoyan abiertamente a los independentistas. Entre los ejemplos más destacados están Jimmy Lai, un oligarca nacido en la República Popular China que emigró a Hong Kong, donde se enriqueció en el sector textil (conocido por sus desastrosas condiciones laborales) y más tarde se convirtió en el rey del periodismo basura de masas de Hong Kong. Lai financia a la oposición anti-china, difunde en sus publicaciones propaganda xenófoba contra los habitantes del resto de China, y tiene estrechas relaciones con las élites de EEUU (13). Otro ejemplo es Joshua Wong, presidente de Demosistō, partido independentista creado en 2016, presentado por la prensa occidental como el líder de las protestas; como Lai, Wong mantiene estrechas relaciones con EEUU, especialmente con 'halcones' como Marco Rubio, senador republicano por Florida (14).

Independentistas de Hong Kong con una estelada

INDEPENDENTISMO Y OLIGARQUIA

El independentismo hongkongés es un fenómeno de reciente aparición, que creció de la noche a la mañana en 2012-2013 (15), precisamente cuando se preparaban las protestas que desembocarían en la "revolución de los paraguas" de 2014, ejemplo típico de "revolución de colores", que fue financiada por EEUU (16). Es interesante el parecido entre las protestas de Hong Kong y el Procés catalán: ambas son regiones que se beneficiaron de una posición privilegiada frente al resto del país; al perderla por la desregulación neoliberal (aquí por la baja presión fiscal de Madrid, allí por el fín del monopolio sobre el comercio exterior chino), tanto en Hong Kong como en Cataluña se fomentó el odio hacia el resto de la población ("colonos"), con el apoyo de una "izquierda" independentista: en Cataluña, David Fernandez (CUP), con sus camisetas antifascistas, es amigo íntimo de la cúpula de CiU; en Hong Kong, Leung Kwok-Hung, trotskista con pelo largo y camiseta del Che, ha sido financiado en secreto por el oligarca Lai.

Troleo puro: ultras de Hong Kong califican a China de nazi

Estos paralelismos demuestran lo útil que es el nacionalismo para la oligarquía, al permitir encauzar el descontento social debido a la creciente precariedad (17) contra un enemigo "exterior" (allí China, aquí España) para evitar que el descontento se dirija en contra suya. Y todo esto a sabiendas de que la independencia es imposible (18) o que, incluso si se alcanzase, no podría devolver a Hong Kong a su posición de parásito privilegiado.

Jimmy Lai, oligarca de Hong Kong, y el vicepresidente de EEUU

En cuanto a EEUU, Washington sabe perfectamente que la única forma de frenar el ascenso de China es provocando divisiones en el seno de sus élites. Es por ello que, mientras financia las protestas (19), estrecha lazos con oligarcas "disidentes", como hizo en Ucrania con el sector de la oligarquía que temía ser engullido por los mucho más poderosos oligarcas rusos; es el mismo temor que tiene hoy la oligarquía de Hong Kong, y no es infundado: si en 1997 de las 10 mayores empresas de la bolsa de Hong Kong 8 eran locales, 1 china y la otra el HKSB británico, hoy 9 son chinas y la otra es el HKSB (20).

Lideres de las protestas con personal diplomático de EEUU

Consciente del efecto disolvente de estas luchas de poder, EEUU ha alistado para su cerco contra el gobierno chino a oligarcas como Guo Wengui, de Pekín (21), relacionado con Steve Bannon, el "Soros de derechas" que dice que hay que parar a China (22); oligarcas independentistas, como el hongkonés Jimmy Lai o Rebiya Kadeer, de Xinjiang, relacionada con la NED y el terrorismo yihadista (23); o líderes feudales independentistas, como el Dalai Lama. Pero el tiempo se acaba: el sistema financiero no aguantará mucho más la enorme deuda de EEUU.

NOTAS

(1) Roger Cohen (New York Times, 26.11.2000): Who really brought down Milosevic.

(2) Twitter/SCMP (15.09.2019): "A video going viral online shows a middle-aged man being beaten up by protesters this afternoon. He was later found lying injured at Gloucester Road. Paramedics treated him; he was conscious" (Enlace).

(3) Margaret Smithson (20.06.2018): HSBC Hong Kong Shanghai Bank and The Opium Wars of 19th Century China.

(4) South China Morning Post (14.02.2019): Hong Kong’s port business drops out of top five in world for first time as Asian rivals Shanghai, Singapore, Ningbo, Shenzhen, Guangzhou and Busan leave city in their wake.

(5) South China Morning Post (27.02.2019), Hong Kong economy surpassed by neighbour Shenzhen for first time in 2018 as China’s hi-tech hub soars.

(6) Europapress (16.01.2018): Así era vivir en Kowloon, la ciudad sin ley con una densidad de población 120 veces mayor que la de Nueva York. Wikipedia, Ciudad amurallada de Kowloon.

(7) Glogalfromasia.com (25.06.2018): Should You Live in Hong Kong or Shenzhen, China?.

(8) Wikipedia, Elections in Hong Kong.

(9) Wikipedia, Hong Kong 1967 leftist riots. New York Times (16.09.2019), In 1967, Hong Kong's Protesters Were Communist Sympathizers.

(10) Londres reaccionó a la injerencia de EEUU dejando de mandar al exilio a Taiwan a los matones anticomunistas, y les condenó a largas penas de prisión. Priscilla Roberts, John M. Carroll (2017): Hong Kong in the Cold War, p. 41-42.

(11) Hong Kong Free Press (03.10.2017): Hong Kong-based anti-Communist magazines Cheng Ming and The Trend cease publication after 40 years.

(12) South China Morning Post (19.09.2019), PLA Hong Kong Garrison pays respect to fallen war heroes at Tai Po monument, which was vandalised amid protest crisis; twitter (17.08.2019); New York Times (19.08.2019): Hong Kong Protesters Love Pepe the Frog. No, They’re Not Alt-Right; Wikipedia, Sinophobia; Shina (word).

(13) Wikipedia, Jimmy Lai; dimsumdaily.hk (09.07.2019), Jimmy Lai who allegedly funded the Occupy Central movement in 2014 meets US Vice President, Mike Pence and Michael R. Pompeo, US Secretary of State; The Standard (12.07.2019): Lai wants political bite from US.

(14) Wikipedia, Joshua Wong; South China Morning Post (19.11.2016): Watch out for Joshua Wong’s new-found friends in Washington; Nikkei Asian Review (14.09.2019): Hong Kong's Joshua Wong heads to Washington to seek US support.

(15) Ying-Ho Kwong (China Perspectives, No.2016/3): The Growth of “Localism” in Hong Kong; Idem (Contemporary Chinese Political Economy and Strategic Relations,Vol. 3, No. 2, July/Aug. 2017): Localism in Hong Kong: Its Origins, Development and Prospect; Samson Yuen, Sanho Chung (China Perspectives 2018/3): Explaining Localism in Post-handover Hong Kong: An Eventful Approach.

(16) Tony Cartalucci (01.10.2014), US Now Admits it is Funding "Occupy Central"; Idem (30.09.2014), US Openly Approves Hong Kong Chaos it Created; Idem (28.10.2014), US Covers Up Support for Hong Kong "Occupy Central"; Wikileaks (02.10.2014), US funded program for leader of Hong Kong protest movement "Occupy Central"; Jennifer Baker (Revolution News, 10.01.2014), US State Dept Funding and Occupy Central, the Ties that Bind.

(17) zerohedge.com (09.09.2019): Is Hong Kong's Outrageously Expensive Housing Fueling Civil Unrest?.

(18) Forbes (06.10.2019): Unlike Ukraine, The Hong Kong Protests Will Almost Certainly Fail.

(19) Dan Cohen (The Grayzone, 17.08.2019): Behind a made-for-TV Hong Kong protest narrative, Washington is backing nativism and mob violence; Tony Cartalucci (27.06.2019), US "Color Revolution" Struggles in Hong Kong; idem (25.08.2019), Hong Kong Crisis: Made in America; Global Times (18.08.2019), US foundation supporting HK riots shows ‘Americanization’ aims: observers. China Daily (17.08.2019): Who is behind Hong Kong protests?.

(20) Ver infográfico Mainland Influence, en Wall Street Journal (23.09.2016): An Era in Hong Kong Is Ending, Thanks to China’s Tight Embrace.

(21) Wikipedia, Guo Wengui; The Guardian (16.10.2017): Guo Wengui, the maverick Chinese billionaire who threatens to crash Xi's party.

(22) Yahoo News (14.05.2019), Steve Bannon, cheering trade war, hopes for government to fall — in China; The Nation (05.08.2019), Steve Bannon’s Foreign Policy Crusade Against China.

(23) Wikipedia, Rebiya Kadeer; China Daily (11.08.2008), Kadeer's US sponsor has ulterior motives; F. William Engdahl (11.07.2009), Washington is Playing a Deeper Game with China; Thierry Meyssan (19.02.2019): The CIA is using Turkey to pressure China.

El nacionalismo divide la sociedad en dos bandos paranoicos

Published on: viernes, 5 de octubre de 2018 // , ,
La cuestión que cabría preguntarse no es por qué un sector local de la clase dominante decide resolver sus diferencias con el Estado por la vía de la movilización callejera, sino por qué una porción considerable de gente con intereses contrapuestos, principalmente jóvenes, actúa como decorado escenográfico y fuerza de choque de la casta que ha patrimonializado Cataluña, clasista, católica, corrupta y autoritaria como la que más.


Perplejidades intempestivas  (Por Tomás Ibáñez)

Cuando acontecen en Catalunya cambios tan drásticos como los que se han producido desde las multitudinarias manifestaciones del 15 de mayo de 2011 resulta difícil no experimentar cierta perplejidad.

¿Que ha podido ocurrir para que algunos de los sectores más combativos de la sociedad catalana hayan pasado de “rodear el Parlament” en el verano del 2011 a querer defender las Instituciones de Catalunya en septiembre del 2017?

¿Que ha podido ocurrir para que esos sectores hayan pasado de plantar cara a los mossos d’escuadra en la plaza Catalunya, y de recriminarles salvajadas, como las que padecieron Esther Quintana o Andrés Benítez, a aplaudir ahora su presencia en las calles y a temer que no tengan plena autonomía policial?

¿Que ha podido ocurrir para que parte de esos sectores hayan pasado de denunciar el Govern por sus políticas antisociales a votar hace poco sus presupuestos? ¿Pero, también, que ha podido ocurrir para que ciertos sectores del anarcosindicalismo hayan pasado de afirmar que las libertades nunca se han conseguido votando a defender ahora que se dé esa posibilidad a la ciudadanía?

La lista de preguntas se podría ampliar enormemente y se podrían aportar múltiples respuestas a las pocas que aquí se han formulado. En efecto, se pueden aducir factores tales como el agotamiento del ciclo del 78, la crisis económica con sus correspondientes recortes y precarizaciones, la instalación de la derecha en el gobierno español con sus políticas autoritarias y sus recortes de libertades, la escandalosa corrupción del partido mayoritario etc. etc.

Sin embargo me parece que sería ingenuo excluir de esas respuestas la que pasa por tomar en cuenta, también, el extraordinario auge del sentimiento nacionalista. Un auge que, sin duda alguna, han contribuido a potenciar los factores a los que acabo de aludir pero que también ha recibido muy importantes dosis de combustible desde las propias estructuras del gobierno catalán y desde su control de las televisiones públicas catalanas. Varios años de persistente excitación de la fibra nacionalista no podían no tener importantes efectos sobre las subjetividades, tanto más cuanto que las estrategias para ampliar la base del independentismo nacionalista catalán han sido, y siguen siendo, de una extraordinaria inteligencia. La potencia de un relato construido a partir del derecho a decidir, en base a la imagen de las urnas y a la exigencia de la libertad de votar, era extraordinaria y conseguía disimular perfectamente el hecho de que era todo un aparato de gobierno el que se volcaba en promover ese relato.

Hoy, la estelada (roja o azul) es sin la menor duda el símbolo cargado de emotividad bajo el cual se movilizan las masas, y es precisamente ese aspecto el que no deberían menospreciar los que sin ser nacionalistas ven en las movilizaciones pro referéndum una oportunidad que los libertarios no deberían desaprovechar para intentar abrir espacios con potencialidades, sino revolucionarias, por lo menos portadoras de una fuerte agitación social, y se lanzan por lo tanto en la batalla que enfrenta los gobiernos de España y de Catalunya.

No deberían menospreciarlo porque cuando un movimiento de lucha incluye un importante componente nacionalista, y este es, sin duda alguna, el caso en el presente conflicto, las posibilidades de un cambio de carácter emancipatorio son estrictamente nulas.

Me gustaría compartir el optimismo de los compañeros que quieren intentar abrir grietas en la situación actual para posibilitar salidas emancipatorias, sin embargo no puedo cerrar los ojos ante la evidencia de que las insurrecciones populares y los movimientos por los derechos sociales nunca son transversales, siempre encuentran a las clases dominantes formando piña en un lado de las barricadas. Mientras que en los procesos de autodeterminación, y el actual movimiento es claramente de ese tipo, siempre interviene un fuerte componente interclasista.

Esos procesos siempre hermanan a los explotados y a los explotadores en pos de un objetivo que nunca es el de superar las desigualdades sociales. El resultado, corroborado por la historia, es que los procesos de autodeterminación de las naciones siempre acaban reproduciendo la sociedad de clases, volviendo a subyugar las clases populares después de que estás hayan sido la principal carne de cañón en esas contiendas.

Eso no significa que no haya que luchar contra los nacionalismos dominantes y procurar destruirlos, pero hay que hacerlo denunciando constantemente los nacionalismos ascendentes, en lugar de confluir con ellos bajo el pretexto de que esa lucha conjunta puede proporcionarnos posibilidades de desbordar sus planteamientos y de arrinconar a quienes solo persiguen la creación de un nuevo Estado nacional que puedan controlar. Que nadie lo dude, esos compañeros de viaje serán los primeros en reprimirnos en cuanto no nos necesiten, y ya deberíamos estar escarmentados de sacarles las castañas del fuego.

Tomás Ibañez

Barcelona, 26 de septiembre de 2017



Carta a Tomás Ibañez, por Miquel Amorós

Compañero Tomás

Tus “perplejidades intempestivas” son el mayor exponente leído por mí del sentido común y del seny revolucionario que debieran reinar no sólo entre los libertarios, sino entre todos aquellos que quieren abolir esta sociedad en lugar de administrarla. No obstante, no me extraña que un mogollón de gente que se dice anarquista se haya apuntado a la movida nacionalista y proclame con bríos el derecho a decidir el material del que estarán hechas sus cadenas: ¡hay de Ricardo Mella y “la ley del número”!. Tampoco escasearon los que en su día se subieron al carro de Podemos o al del plataformismo y cambiaron los harapos de la lucha de clases por la ropa nueva de la ciudadanía. Es propio del anarquísmo filisteo ante la menor encrucijada histórica el optar por hacerle el juego al Poder establecido. La guerra civil española es el ejemplo más palmario de ello. Confusión, atracción irresistible del jaleo, desclasamiento, táctica del mal menor, el enemigo de mi enemigo, lo que sea. El resultado final es ese: una masa de paletos esclavos de cualquier causa ajena y un montón de egos enfermizos estilo Colau o Iglesias que pagarían por venderse. En fin, negras tormentas agitan los aires y nubes oscuras nos impiden ver. Intentemos disiparlas.

La cuestión que cabría preguntarse no es por qué un sector local de la clase dominante decide resolver sus diferencias con el Estado por la vía de la movilización callejera, sino por qué una porción considerable de gente con intereses contrapuestos, principalmente jóvenes, actúa como decorado escenográfico y fuerza de choque de la casta que ha patrimonializado Cataluña, clasista, católica, corrupta y autoritaria como la que más. El juego del patriotismo catalán no es difícil de desentrañar y quienes lo promueven y aprovechan nunca han pretendido ocultarlo. El “Procès” ha sido una arriesgada operación de clase. La consolidación de una casta local asociada al desarrollo económico exigía un salto cualitativo en materia autonómica que la estrategia del “peix al cove” (“pájaro que vuela…”) no podía lograr. La negativa de la plutocracia central a “dialogar”, o sea, a transferir competencias, principalmente financieras, bloqueaba el ascenso de dicha casta y mermaba peligrosamente su influencia y capacidad política de cara a unos empresarios, industriales y banqueros dispuestos a dejarse liderar por soberanistas con tal de triplicar sus beneficios. La decisión por la cúspide de ir al “choque de trenes” significó una ruptura radical de la política pactista del catalanismo político. No iba en serio, es decir, nunca tuvo como finalidad la declaración unilateral de independencia, puesto que sólo pretendía forzar una negociación desde posiciones más ventajosas. Sin embargo, como tenía que aparentar que sí, necesitó de un aparato de agitación bien engrasado con el fin de inocular una mística patriotera que pusiera a hervir de forma controlada el caldo identitario. Y la movilización se hizo realidad. Fue todo un espectáculo. La demagogia independentista, armada con el marketing de la identidad, supo prolongarse en un ciudadanismo democrático con el que pudo sacar a la calle a masas demasiado domesticadas para hacerlo por propia voluntad. Con gran habilidad tocó la fibra oscura de las emociones reprimidas y los sentimientos gregarios que anidan en los siervos del consumo, es decir, supo remover en provecho suyo el poso de la alienación. El objetivo, según mi punto de vista, ha sido alcanzado, y la casta dirigente estatal está mucho más dispuesta a modificar la constitución del posfranquismo para mejor encaje de la casta catalanista, aunque para ello ésta tendrá que sacrificar algunas figuras por el camino, quizás al mismo Puigdemont. Poderosos representantes del gran capital (por ejemplo, Felipe González) así parecen indicarlo.

El nacionalismo está manejado por timadores, pero en sí mismo no es un timo. Es el reflejo sentimental de una situación frustrante para una mayoría de subjetividades pulverizadas. No actúa de forma racional, puesto que no es fruto de la razón; es más una psicosis que un pálpito de liberación. La explicación de la eclosión emocional patriótica en la sociedad catalana habrá que irla a buscar en la psicología de masas y para ello nos serán más útiles Reich, Canetti o incluso Nietzsche, que teóricos como Marx, Reclus o Pannekoek. La convicción y el entusiasmo de la multitud no provienen de fríos razonamientos lógicos o de rigurosos análisis socio-históricos; más bien tiene que ver con las descargas emocionales sin riesgo, la sensación de poder que producen los amontonamientos, el fetichismo de la bandera u otros símbolos, la catalanidad virtual de las redes sociales, etc., características de una masa desarraigada, atomizada y desclasada, y, por lo tanto, sin valores, objetivos e ideales propios, predispuesta a comulgar con las ruedas de molino que se repartan. La vida cotidiana colonizada por el poder de la mercancía y del Estado es una vida repleta de conflictos latentes e interiorizados, dotados de un exceso de energía que los hace emerger en forma de neurosis individuales o colectivas. El nacionalismo, de cualquier signo, ofrece un excelente mecanismo de canalización de esos impulsos que, si se hicieran conscientes, constituirían un temible factor de revuelta.

El nacionalismo divide la sociedad en dos bandos paranoicos enfrentados artificialmente por sus obsesiones. Los intereses materiales, morales, culturales, etc., no cuentan. Nada que ver con la justicia, la libertad, la igualdad y la emancipación universales. El pueblo catalán es algo tan abstracto como el pueblo español, un ente que sirve de coartada para una soberanía de casta con su policía notablemente represora. Un pueblo únicamente se define contra todo poder que no emane de él o que se separe de él. Por consiguiente, un pueblo con Estado no es un pueblo. Convendrás conmigo en que la historia la hace la gente común mediante asambleas y organismos nacidos de ellas, pero tal como están las cosas, la historia es de quien la manipula mejor. Lo que dicha gente hace es proporcionar el marco popular de una mala función de teatro donde se ventila un prosaico reparto de poder. Cualquiera puede hacer sus cálculos y navegar en consideración dentro o fuera de las aguas nacionalistas, de una turbulencia más bien calma, pero nunca deberá perder de vista el meollo de la cuestión.

Fraternalmente, Miquel Amorós

Alacant, 27-09-2017


El nacionalismo siempre es de derechas, por Lidia Falcón

Published on: martes, 21 de agosto de 2018 // , ,
Resulta enormemente sorprendente leer encendidos elogios al nacionalismo catalán formulados por comentaristas de izquierda, que argumentan que tales teorías pertenecen desde tiempos inmemoriales a la tradición de lucha revolucionaria. Me  deja perpleja saber que los Pujol, Ferrusola, Mas y compañía pertenecen a la izquierda.

Porque la verdad es que el nacionalismo siempre es de derechas. Nace en el siglo XVIII de la mano y el pensamiento de la burguesía que tiene que repartirse las materias primas, la producción industrial y el mercado, en una Europa convulsa que llevaba siglos de interminables guerras entre los caudillos, señores feudales, reyezuelos y abades, por apropiarse  de la tierra.

Cuando la burguesía comienza a afianzar su poder difunde, desde mediados del siglo XIX, la teoría de la soberanía nacional e inventa una ideología basada en sentimientos patrióticos, que logra excitar en las clases populares el odio y el resentimiento de agravio contra los pueblos vecinos, y consigue convencer a muchos trabajadores para que se enfrenten entre sí mortalmente en la I Guerra Mundial, a fin de hacer más grande el poder colonial de unas cuantas oligarquías.

Por el contrario, el proletariado, aprendiendo de los estudios y análisis de Bakunin y de Marx, comienza a organizarse en sindicatos y partidos que defiendan sus intereses, frente a los de las burguesías que acaparan todo el poder en Europa y en las colonias. Es el momento en que la Confederación Nacional del Trabajo, anarquista, tiene más de un millón de afiliados en España, la mayoría en Cataluña, y afirma que la única patria de los trabajadores es el sindicato. Este movimiento obrero rechaza rotundamente seguir las consignas disgregadoras y de enfrentamiento entre los trabajadores de las diferentes partes de España, negándose incluso a hablar en catalán y difundiendo el esperanto. Sería bueno que nuestros intelectuales de izquierda leyeran a Bakunin.

En cuanto en Europa las burguesías vuelven a propiciar el desencadenamiento de la II Guerra, activan la polémica respecto a las nacionalidades. Como decía Marx, el nacionalismo es un invento de la burguesía para dividir a la clase obrera. Tampoco esos ideólogos de izquierda conocen la crítica que realizó Rosa Luxemburgo del nacionalismo en su fundamental libro La Cuestión Nacional, que sería bueno que leyeran. El limitadísimo conocimiento de la historia de Europa por parte de tales intelectuales, e incluso de muchas voces de la izquierda española, dificulta mucho la comprensión de lo que ocurre en Cataluña.

Centrándonos en Cataluña la invención de la nacionalidad catalana surge a finales del siglo XIX de la mano de los representantes de la burguesía Valentí Almirall y Prat de la Riba con un discurso en el que a partir de exigir el reconocimiento de las singularidades y particularidades de los catalanes se proponen un único objetivo: obtener mayores privilegios para los fabricantes y comerciantes en el reparto de los impuestos estatales y de las cargas aduaneras. Impulsado por estos próceres en 1885 se presentó al rey Alfonso XII un Memorial de greuges, en el que se denunciaban los tratados comerciales y las propuestas unificadoras del Código Civil, y en 1886 los empresarios organizaron una campaña contra el convenio comercial que se iba a firmar con Gran Bretaña. Ambos constituyeron la Lliga Regionalista, de la que Prat de la Riba fue uno de sus principales líderes. Los dos son representantes típicos de la burguesía de finales del XIX y principios del XX que defendían sus beneficios frente a la competencia de los fabricantes ingleses, franceses y alemanes, exigiéndole al gobierno español cada vez mayores privilegios.

Son los burgueses los que construyen la teoría de la identidad propia de Cataluña, puesto que difícilmente los obreros y las obreras podían dedicarse a tan imaginativas tareas sometidos a la salvaje explotación de los industriales catalanes, propia de la época del industrialismo, y sobre todo teniendo en cuenta que el proletariado en Cataluña está compuesto también con la inmigración masiva de los campesinos y campesinas hambrientos del resto de España.

Como deberían saber los comentaristas de izquierda —y los historiadores de toda laya— de esta cuna y no de otra procede el nacionalismo catalán. A la que se sumaron otros más que elaboraron una ideología para implantar en el ánimo de los ciudadanos catalanes el sentimiento de pertenencia a un pueblo “especial” —no exactamente el escogido por Dios como creen los judíos sionistas, pero en esa misma línea—. Virtudes e identidad, vagos componentes de un alma distinta a la de los demás españoles, que nadie más que ellos conoce, pero cuyo precio sí pueden exigir: que los impuestos que pagan al Estado central se queden en Cataluña, para hacer aún más rica y próspera a su burguesía, que ya se encargará por sí misma de explotar a sus trabajadores, catalanes o no. Teorías que en aquel comienzo del siglo XX únicamente atraían a los intelectuales pequeño-burgueses, ya que la clase obrera estaba más implicada en la Semana Trágica que en discutir las características del “seny” catalán, mientras los burgueses se ocupaban de organizar sus empresas para conseguir extraer la mayor plus valía de los trabajadores y trabajadoras —especialmente estas que eran mayoría en la industria textil— y en exportar sus productos, que en dilucidar que fuera eso de la identidad catalana.

Por si cabe alguna duda de los motivos económicos que llevaban a la burguesía a defender y difundir el nacionalismo  es bueno leer las Memorias de Francesc Cambó, donde escribe: “Diversos motivos ayudaron a la rápida difusión del catalanismo y la aún más rápida ascensión de sus dirigentes. La pérdida de las colonias, después de una sucesión de desastres, provocó un inmenso desprestigio del Estado, de sus órganos representativos y de los partidos que gobernaban España. El rápido enriquecimiento de Cataluña, fomentado por el gran número de capitales que se repatriaban de las perdidas colonias, dio a los catalanes el orgullo de las riquezas improvisadas, cosa que les hizo propicios a la acción de nuestras propagandas dirigidas a deprimir el Estado español y a exaltar las virtudes y merecimientos de la Cataluña pasada, presente y futura”.

El nacionalismo catalán empezó a tener importancia política con la victoria electoral en 1901 de la Lliga Regionalista,  partido conservador sin duda, al que siguió Solidaridad Catalana, fruto de la coalición de varios grupos que en las elecciones de 1907 obtuvo 41 de los 44 escaños del congreso catalán. Pero poco emocionados debían estar los obreros con tal partido cuando desencadenaron La Semana Trágica de Barcelona que ocasionó la disolución de Solidaridad. Los líderes de la Lliga consiguieron en 1913 la creación de la Mancomunidad de Cataluña, una especie de gobierno autónomo que englobaba las 4 diputaciones provinciales y que a partir de 1918 fue el partido más importante de Cataluña, aunque nunca consiguió la mayoría de los escaños catalanes en las Cortes Generales españolas. Su evidente adscripción a la derecha le impulsó a participar en los últimos gobiernos de la Restauración y en 1923 no se opuso a la dictadura de Primo de Rivera, que sin embargo disolvió la Mancomunidad. Por su parte, la mayoría del proletariado apoyaba el anarquismo, representado por la CNT.

La bandera del nacionalismo la enarbola más tarde Esquerra Republicana de Catalunya, pero cierto es que tanto Maciá como Companys no eran independentistas -mucho es exagerar llamarlos de izquierdas, cuando el ideal de ERC era que cada catalán tuviera “la caseta y el hortet”- y tampoco bajo la dictadura se definían independentistas los de CIU y todos los de ERC. Pero precisamente porque no lo eran, no sé a qué viene ahora mostrarse tan apasionada y febrilmente independista cuando las represiones franquistas han desaparecido. Afirman que ese cambio se debe a que el Estado español está controlado por una casta responsable del enorme retraso social de España, incluyendo Catalunya, y que nunca aceptará la plurinacionalidad de España. Y me pregunto perpleja, ¿ahora se acaban de enterar? ¿Ha tenido que llegar el año 2010 para que las izquierdas se enteraran de que la derecha española es reaccionaria y responsable de la miseria de su pueblo? Pero de todo el pueblo español, no solo el catalán. Y la izquierda catalana, ante esta evidente explotación, escoge separarse del resto de España, para preservar los bienes y riquezas de su burguesía —una de las más corruptas del país—, y dejar a los trabajadores y las trabajadoras de las otras regiones abandonados a su miseria secular, en vez unirse y luchar juntos por acabar con este régimen monárquico, capitalista y patriarcal que nos está esquilmando a todos y todas las ciudadanas.

Que el Partit Socialista Unificat de Catalunya se sumara a las reivindicaciones nacionalistas en los tiempos de la dictadura no significa que tales reivindicaciones sean de izquierda. La convocatoria, suicida, de manifestarnos en los años sesenta el 11 de septiembre para conmemorar el momento en que hirieron al Conseller Casanovas, que nos imponía el PSUC, solamente favorecía a los Heribert Barrera y los Pujol, que nunca vi en aquellas manifestaciones. Los dirigentes del PSUC, como tantos otros que fueron de izquierdas, padecieron, y hoy padecen con más fuerza, el síndrome de Estocolmo, como con tanto acierto definía Carlos París. Se les metió en la cabeza que la lucha contra el franquismo era defender las reclamaciones —muy tímidas entonces— del nacionalismo catalán, y lamentablemente hoy siguen en la misma línea.

El resultado está a la vista: el abandono de las luchas sociales, el sometimiento del movimiento obrero a las condiciones del gobierno de la Generalitat,  y la utilización de las organizaciones culturales y políticas a la reclamación de la independencia, olvidando el lamentable estado en que se encuentran la sanidad, la escuela, la Universidad, la justicia, la asistencia social, las mujeres, catalanas. Este abandono de las luchas de clase por parte de la izquierda se refleja en los resultados de las sucesivas elecciones desde finales del siglo XX. Mientras el año 1977 obtuvo el PSUC 500.000 votos, hoy ese partido está desaparecido, y todo el cinturón rojo de Barcelona que votaba comunista vota CIU.

Y que el PSOE contuviera en sus declaraciones programáticas durante la dictadura el derecho de autodeterminación de Cataluña y hoy no lo defienda no significa más que el oportunismo que caracteriza a ese partido. En primer lugar sería bueno un debate sobre si el PSOE era y es un partido de izquierdas. Ya hemos sufrido lo que significaba el eslogan “OTAN, de entrada no”, y los pobres saharauis pueden contarnos donde ha quedado el referéndum de autodeterminación. De modo que no hace falta que los socialistas nos expliquen por qué  después de escribir aquellas encendidas frases revolucionarias —en las que se declaraban republicanos e incluso apelaban a la lucha armada—  con que trufaban su programa en la clandestinidad antifranquista, en cuanto olieron el poder se volvieron monárquicos, otanistas y serviles al imperio estadounidense. Para nada sirve apelar a aquellas páginas, que sólo engañaron  a los ingenuos, con el fin de hacer declaración de izquierdismo del nacionalismo catalán.

Lo que es realmente irritante es que los defensores del referéndum se camuflen bajo la añagaza de que no se trata de pedir la independencia sino de votar una consulta. En primer lugar, si las izquierdas, como aseguran, no quieren la independencia sino el federalismo, lo que deben hacer es defender este y dedicar todos los esfuerzos, tiempo y dinero en explicarlo a la ciudadanía, tan ayuna de conocimientos políticos, en vez de darse abrazos y dejarse fotografiar con Artur Mas.

En segundo y no menos importante, es no engañar a sus electores y ciudadanos en general. Porque ese plebiscito está espúreamente publicitado por el gobierno, CIU y Esquerra, con los fondos de la Generalitat, con el propósito de convencer a los que viven en Cataluña de las ventajas que obtendrán con su propio Estado, trastocando el objetivo de la consulta al asegurar que no se trata de optar por la independencia sino de decidir. Ese será un referéndum como el de la OTAN. Organizado,  dirigido e impuesto por el Govern, con el dinero de nuestros impuestos y los numerosos medios que tiene a su alcance: televisión, prensa, radio, policía, ayuntamientos de CIU, esa ANC financiada por él.. Y ahora las brigadas que en número de 8.000 personas se dedican a recorrer casa por casa, intimidando a sus habitantes con una encuesta tendenciosa, destinada a demostrar que la mayoría de los catalanes quiere la independencia, y cuya primera pregunta es tan falsaria como afirmar: “Si Cataluña fuera un Estado tendría entre 8.000 y 16.000 millones de euros más”. Lo que no aclaran es que Cataluña tendría que pagar 150.000 millones de lo que le corresponde, el 18%, de la deuda española.

No cabe duda de que Franco fue el que más catalanes convirtió al independentismo, con sus medidas de abolición del Estatuto y de persecución del idioma, pero les aseguro que resultaba mucho más agradable y alentador vivir en Barcelona en esos trágicos años, hermanados todos, catalanes, castellanos,  murcianos y andaluces antifranquistas en aquella interminable lucha contra la dictadura, que hoy, cuando restaurada esta democracia burguesa resulta que los que seguimos siendo de izquierda pero no nos mostramos de acuerdo con ese remedo de referéndum y la reclamación de la independencia, somos enemigos de la patria, tildados de nacionalistas españolistas, término que equiparan al de fascistas.

Para informar a los que lo ignoren no está de más recordar las declaraciones que han venido realizando los prohombres del nacionalismo catalán, rotundos enemigos de cualquier izquierda -que mala memoria tienen los articulistas-, para que de una vez se conozca la ralea de semejante casta. Aquí están algunas de las perlas que vertió Heribert Barrera, Presidente de ERC, en el libro Què pensa Heribert Barrera en 2001:

“Veo el futuro un poco negro. Si continúan las corrientes migratorias actuales, Cataluña desaparecerá”. “[Cuando] el señor Jörg Haider [líder nazi austriaco, fallecido en 2008] dice que en Austria hay demasiados extranjeros no está haciendo ninguna proclama racista”. “No pretendo que un país haya de tener una raza pura; esto es una abstracción. Pero hay una distribución genética en la población catalana que estadísticamente es diferente a la de la población subsahariana, por ejemplo. Aunque no sea políticamente correcto decirlo, hay muchas características de la persona que vienen determinadas genéticamente, y probablemente la inteligencia es una de ellas”…“El cociente intelectual de los negros de Estados Unidos es inferior al de los blancos”…“A mí no me parece fuera de lugar esterilizar a una persona que es débil mental a causa de un factor genético”…“Tenemos escasez de agua. Si en lugar de seis millones fuésemos tres, como antes de la guerra, no tendríamos este problema. Cualquier científico objetivo sabe que el principal problema ecológico es el exceso de población”…“Una política que signifique instituir una situación permanente de bilingüismo implica la desaparición de Cataluña como nación. […] Por razones de unos derechos morales e históricos, reivindico que Cataluña sea monolingüe”… “Lo que complica bastante las cosas es que es más difícil integrar a un latinoamericano que a un andaluz. El único recurso que tendremos para subsistir [si Cataluña no se separa del resto de España] es ser un grupo étnico, una minoría nacional en el territorio de Cataluña”. Con este tipo de declaraciones se entiende que uno de los primeros políticos que rindió homenaje a Barrera tras su muerte fuera el líder de la xenófoba Plataforma per Catalunya, Josep Anglada. Estas declaraciones fueron defendidas en varias ocasiones por Jordi Pujol y Marta Ferrusola, con semejantes y parecidas expresiones.

Resulta absolutamente inaceptable que los partidos y formaciones de izquierda en Cataluña se alineen con semejantes personajes y sus secuaces, como Artur Mas, que, a mayor abundamiento, han demostrado que su principal objetivo al detentar el poder es apropiarse de los bienes de todos para su mejor beneficio.



Artículo original (Público, 6.10.2014). 

La Cataluña franquista, por José M. Faraldo

Published on: domingo, 19 de agosto de 2018 // , ,
Resulta extraño escuchar constantemente la acusación que muchos nacional-catalanistas hacen contra el resto de españoles de ser "franquistas" o de que territorios como Castilla poseen "permanencias del franquismo". Si hay un territorio español que se benefició del franquismo, ese es Cataluña. Y si hay un territorio -junto al País Vasco- donde el nacionalismo franquista dejó hábitos, formas de actuar y de comprender la realidad que se transmitieron e integraron de inmediato con el nacional-catalanismo, es por supuesto, toda la Cataluña interior.

Cataluña ganó la guerra civil junto a Franco: las élites, los grandes burgueses huyeron a Burgos y se pasaron al enemigo o se escondieron para evitar que los republicanos los aniquilaran; volvieron a salir todos ellos con las tropas franquistas, recuperaron sus negocios y se vengaron con saña de la persecución. Luego se hicieron aún más ricos, protegidos por unas leyes que sometían y amedrantaban a los obreros y alentaban la especulación de las grandes fortunas catalanas. Pero eso no fue todo. Los tenderos, comerciantes y pequeños empresarios, de los que tan poblada estaba la Cataluña de entonces, los payeses de alguna tierra, se alegraron también de que Franco expulsara a quienes les habían confiscado las fábricas o las tierras, las habían nacionalizado o socializado. Como muestran los estudios de historia económica, jamás la pequeña industria y el pequeño negocio en Cataluña prosperó más de lo que lo hizo en los años centrales del franquismo, protegido por unas leyes franquistas hechas a su medida.

Toda la Cataluña interior, la Cataluña carlista, los padres y abuelos de los Llach, Junqueras y Puigdemont, ganaron la guerra con Franco. Porque los carlistas fueron los que de verdad ganaron, no los falangistas, que eran pocos y sin apoyos. La Cataluña carlista ganó la guerra con Franco.

La represión en Madrid, la ciudad roja y jornalera, tan odiada por Franco y la derecha, fue mayor, mucho mayor que en Barcelona. Hubo un puñado de catalanistas supuestamente de izquierdas que pudieron huir por la frontera, mientras en Madrid los republicanos se quedaban para construir una resistencia que acabó en el paredón. En general, Franco no mató catalanistas (Companys no es más que un caso, triste y simbólico, pero un caso). Porque los catalanistas o bien eran ricos y le habían apoyado, o se habían escapado a Francia (y algunos volvieron, muchos a ocupar sus puestos o mejores). Como en el País Vasco, la burguesía catalanista que se había significado en la República recibió, como mucho, multas. A quien Franco mató fue a los anarquistas, los mismos a los que las juventudes de Ezquerra Republicana de Catalunya -un partido que se acercó mucho al fascismo durante el periodo de entreguerras- habían perseguido e insultado por ser "murcianos".


Si fueron los inmigrantes castellanos, murcianos, andaluces y extremeños quienes, junto con los obreros y obreras catalanes fundamentaran la potencia económica de Cataluña, resulta extraordinariamente doloroso el escuchar una y otra vez el agravio de la disparidad de las balanzas fiscales. Al cabo, quienes emigran de una tierra suelen ser siempre los más jóvenes, los más fuertes y capaces y con ello descabezan la capacidad social de progreso en el lugar del que se van. El éxito económico de Cataluña está construido en parte importante con la condena al retroceso en otros territorios.

Es más: los planes de desarrollo franquistas, en especial el llamado "plan de estabilización" de 1959, que fueron letales para Castilla, los redactaron y pensaron sobre todo catalanes. Alguno de ellos, como Joan Sardà Dexeus, economista de la órbita de ERC, que durante la guerra había trabajado con Companys y al que, lejos de encarcelar, el franquismo le llamó para preparar una liberalización que arrancaría las pocas defensas que tenían los obreros: porque eso venía bien para llenar Cataluña de la mano de obra barata, emigrantes, que la industria catalana precisaba.

Y todavía más: los planificadores catalanes franquistas conspiraron con toda consciencia para reducir Castilla a una tierra predominantemente agrícola: todos los planes del franquismo invertían en desarrollo industrial en Cataluña y el País Vasco (el 25% total de las inversiones del Instituto Nacional de Industria franquista fueron a parar a la provincia de Barcelona por apenas unas décimas para todo el conjunto de Castilla, incluyendo a Madrid). Pero esos mismos planes sólo preveían regadíos y ordenación agraria para Castilla, sumiendo para siempre a un territorio mayor que muchos países europeos en la dependencia económica y el subdesarrollo industrial. De este modo, la industria catalana (y la vasca) recibían mano de obra barata y dócil y se evitaban competencia futura.

De aquellos polvos, estos lodos. El nacionalismo franquista se convirtió en catalanista cuando llegó la transición: centenares de alcaldes franquistas, de procuradores en cortes, de elegidos por el tercio de familias se pasaron de la noche a la mañana a CiU y a ERC. El nacionalismo es nacionalismo, no varía más que el nombre. El fascismo soterrado de buena parte del nacional-catalanismo actual se explica muy bien así, por su continuidad con el fascismo franquista.

Si tenemos que reconstruir puentes -y soy firme partidario de ello-, es necesario que las buenas gentes de Cataluña entiendan el papel jugado por su tierra en el infradesarrollo económico y social de Castilla. Si la balanza fiscal es desfavorable a los territorios ricos (lo cual incluye a Madrid, claro), la balanza demográfica y económica lo es para con Castilla y su Extremadura. Los catalanes pueden quejarse de escasas inversiones en carreteras, de tener que pagar peajes. Pero han de tener en cuenta que a nosotros su desarrollo nos ha costado no sólo una desventaja económica, sino la desaparición física, biológica. Y el genocidio cultural de pueblos y más pueblos castellanos y extremeños en los que la cultura propia ha desaparecido para alimentar los extrarradios barceloneses con emigrantes y sus hijos y nietos, que ahora hablan catalán, votan a la CUP y no tienen ni idea de lo que es un mayo, una rondeña o el juego del guá.

El 'Procés': Un movimiento contrarevolucionario, por Arqueòleg Glamurós

Published on: jueves, 16 de agosto de 2018 // , ,
(Publicado originalmente el 5 de agosto de 2015)

El día 15 de Junio ​​de 2011, el Presidente de la Generalitat tuvo que llegar hasta el Parlamento de Cataluña volando en helicóptero, para esquivar una enfurecida revuelta social. Mas trataba de aprobar, con la abstención cómplice del PP y el apoyo de Joan Laporta, los presupuestos autonómicos que suponían la mayor destrucción y recorte del Estado del Bienestar en la historia catalana. Rodeando del Parque de la Ciutadella habían más de 2.000 personas y cientos más estaban acampados o reunidos en plazas por toda Cataluña y España. La clase dirigente tenía que inventar algo muy bestia y potente si quería detener aquel germen de una Revolución.


En ese momento el independentismo era algo ridículo y minoritario, a pesar de la sentencia del Tribunal Constitucional recortando el Estatuto o los simulacros de referéndums por toda la geografía. En 2010 ERC había obtenido uno de sus peores resultados en la historia (10 diputados), los independentistas puros de SI (4 diputados) estaban divididos y compartían grupo mixto con Ciudadanos, mientras que CIU no pasaba de reclamar un Pacto Fiscal. Las movilizaciones independentistas para la Diada de 2011 fueron un sonoro fracaso: una breve concentración de poco más de 8.000 personas. El 9 de Julio de aquel año una manifestación independentista convocada por la "Plataforma pel Dret a Decidir" congregó entre 13.000 y 30.000 personas, pasando con más pena que gloria.

Es el terror a una revuelta social surgida en las plazas lo que anima al Gobierno a montar, impulsar y teledirigir un Procés de repliegue identitario como una némesis del 15M. Este movimiento, si bien ya existía, no se hizo masivo hasta que recibió el apoyo logístico, mediático y entusiasta del Gobierno. La ANC (constituida pocos meses después de los hechos del Parlamento) se hace pasar por una supuesta "Asamblea" cuando en realidad tiene un organigrama vertical donde su portavoz se escogido por una oscura cúpula de dirigentes, ignorando completamente el voto directo. Sus marchas populares tratan de reconducir la rabia y el enfado provocados por el paro, los recortes y la corrupción, canalizando los anhelos de cambio y el odio social hacia concentraciones mesiánicas de apoyo, aclamación y adoración al Lider, bajo el lema "todos con el Presidente".

La lógica del Procés consiste en hacer cómo que se dan pasos hacia la independencia, que en realidad no son más que burdas farsas teatrales de carácter lacrimógeno y simbólico. Referéndums de mentirijilla, declaraciones parlamentarias sin efecto jurídico, firmas de decretos televisadas, supuestas estructuras de estado que nunca se concretan en nada o proyectos de ley que acaban impugados. Una vez se perpetra la nueva comedieta, Mas lamenta que ha fracasado por culpa de España y convoca nuevas elecciones, que siempre son anunciadas como las últimas antes de la independencia, a fin de mantenerse al poder un tiempo más. Un bucle eterno, replicado hasta la más vomitiva de las náuseas, aderezado con mosaicos norcoreanos y performances masivas para mantener entretenido al rebaño.

El verdadero objetivo del Procés  sin embargo, no es la independencia. Esto es la excusa, el pretexto, el relato público. Poco más. De lo que se trata es de mantener a la oligarquía convergente en el poder y aplastar cualquier alternativa de izquierdas.

La primera víctima fue el PSC, el único partido progresista que ha conseguido quitarv a la derecha la Presidencia de la Generalitat en dos ocasiones desde la II República. El Procés provocó una fuerte tensión entre los dirigentes burgueses nacionalistas y sus bases proletarias más federales. Los socialistas han implosionado en varios grupúsculos irrelevantes que han terminado por mendigar un puesto en las listas de Mas, donde su traición será gratamente recompensada. Con ICV han intentado algo parecido, pero sólo han conseguido comprar a una persona: Romeva.

Posteriormente lograron domesticar ERC como si fuera un dócil corderito. Los nuevos dirigentes mediocres, diestros y acomplejados, como Bosch, Terricabres o Rovira, han apoyado todo tipo de atrocidades neoliberales y presupuestos austericidas, barriendo las corruptelas mafiosas bajo la alfombra. A cambio, Mas les dando cancha, gestos y humo. ERC ha pasado del glorioso Tripartito a aplaudir con entusiasmo cada recorte, asumiendo con ilusión su papel de muleta de la oligarquía.


El papel de la CUP es aún más penoso. Una vez en el Parlamento, los medios de la derecha nacionalista les han reído sus gracietas y salidas de tono. Con cuatro arrumacos Mas ya tenía al sobrinito rebelde Fernandez comiendo de su mano y atacando sin piedad a ICV-EUiA, que es el papel que les ha tocado en el auca del Procés. Son niños bien, han estudiado en los mismos colegios de élite de la oligarquía y forman parte de las familias más ilustres de Cataluña. La izquierda favorita de la derecha, aquella que tiene tantos escrúpulos para hacer frentes populares como prisas para ir a aplaudir y abrazar a Mas. El nuevo candidato, Antonio Baños, parece aún infinitamente más afín a las tesis del Procés que David Fernandez, y ya ha dicho que no contempla ningún Gobierno sin CDC, aunque Mas pierda las elecciones.

En 2014 la amenaza de una alternativa a Mas desde la izquierda parecía haber terminado para siempre. Pero, de repente, en las elecciones europeas hizo su aparición un factor insospechado y no previsto en el guión del Procés. La aparición de Podemos supone que:

1) España es reformable. Hay una gran parte de españoles que quieren romper con el statu quo sin abrazar a la derecha ni seguir una lógica etnicista.

2) Existe una fuerza emergente en España que acepta el derecho a decidir. Por lo tanto, la culpa no es de España, sino del PP. No es necesario crear un nuevo estado, tan sólo cambiar el Gobierno y se podrá hacer un referéndum legal y vinculante.

3) Es posible construir una izquierda no nacionalista mayoritaria en Cataluña que haga frente a Mas y no se someta a sus delirios procesistas. Existe, pues, una gran masa progresista catalana que vive al margen de la lógica del populismo identitario.

Cuando la derecha catalana pensaba que con la ANC había conseguido aplastar al 15M para siempre, de repente se lo vuelve a encontrar y esta vez no en las plazas, sino en las urnas. Las elecciones municipales fueron un drama apocalíptico para la élite convergente. Una izquierda alternativa, de matriz española pero no españolista, los acababa de expulsar del ayuntamiento de Barcelona. Un sudor frío bajaba por su frente, el rechinar de dientes se convertía en un terremoto en la Generalitat. Después de tanto esfuerzo y millones gastados en propaganda, cuatro obreros charnegos ajenos a su manipulación podían tomar el poder.

Es a partir del terror a una victoria de la izquierda de donde nace la lista de Junts pel Si. Según una encuesta de El Periódico, en caso de que CDC y ERC fuesen por separado, Cataluña Si Que Es Pot podría quedarse a pocas décimas de convertirse en la primera fuerza política. Mas se debería volver a sentirse dentro de aquel helicóptero sobrevolando una masa de indignados que le rodeaban, en vez de aclamarlo. Es por este motivo, y no por ningún otro, que pocos días después de la encuesta se formula la lista conjunta y aparecen supuestos elementos de maquillaje progresista como Romeva y Llach para tapar a Mas, el verdadero candidato y cerebro de todo.

El Procés, que nació para combatir a los indignados, se ha convertido ahora en una herramienta para detener las diversas confluencias de izquierdas. Una rotura del status quo lampedusiano, al servicio de la oligarquía, sin que en ningún caso se ponga en duda el reparto de la riqueza y la relación capital-trabajo. Similar a lo que ocurre con UKIP en el Reino Unido, AFD en Alemania, Ciudadanos en España, entre otros.

El 27S será un plebiscito, uno de tantos, entre la oligarquía y el proletariado, entre la casta y la gente, entre la corrupción y la justicia social, entre el neoliberalismo y el socialismo, entre etnicismo y revuelta social, entre la derecha y la izquierda, entre el ANC y el 15M. En resumen entre "Junts pel Si" y "Catalunya Si Que Es Pot", entre Artur Mas y un líder vecinal llamado Lluís Rabell. No dejes que las banderas románticas no te dejen ver la realidad material, pues en estas elecciones sólo son una mera tapadera.



PD: He encontrado este gráfico en las redes sociales donde se demuestra mi tesis de que el auge del independentismo no tiene nada que ver con la sentencia del TC, sino que saumenta repentinamente a partir de que Mas entras con helicóptero en el parlamento e impulsara la ANC como una némesis del 15M para canalizar las ansias de rotura del statu quo. También podemos apreciar como la aparición de Barcelona En Comú en las municipales provoca una caída en picado del independentismo.

La historia que George Clooney no quiere que oigas sobre su ONG, por Rafa Martí

Published on: miércoles, 15 de agosto de 2018 // , ,
Su principal socio, John Prendergast, tiene un oscuro historial de la mano del Departamento de Estado de EEUU

George Clooney no interpretaba el papel de Ban Ki Moon, sino el suyo propio, pero enfundado en un traje y gafas como si fuera un diplomático de primer nivel. Así apareció en una comparecencia hace un par de días, representando a The Sentry, la ONG que él mismo cofundó con John Prendergast, un activista pro derechos humanos con una gran experiencia en África.
Clooney presentó los resultados que su organización había cosechado tras dos años de investigaciones sobre la guerra civil de Sudán del Sur, el país más joven del mundo. El informe describía una situación dramática. Según sus averigüaciones, los líderes de ambos bandos habían cimentado un imperio económico mientras violaban los derechos humanos de millones de personas.
El informe se enmarca en el trabajo de The Sentry (“El Centinela” en español), que tiene el objetivo de desmantelar las redes corruptas que financian los conflictos en África. Pero más allá de esta noble intención, tras la organización fundada por Clooney hay un entramado que conduce a las cloacas más turbias de la política exterior de EEUU.
La guerra de baja intensidad de Estados Unidos en Sudán
Cuenta la periodista Rebecca Hamilton que a mediados de los ochenta, un grupo secreto autodenominado “The Council” comenzó a reunirse en el restaurante Otello's de Washington. El grupo estaba formado por diversos expertos. Su objetivo era gestar el proceso de independencia de Sudán del Sur que culminó en 2011. Entre los componentes del grupo estaba John Prendergast, socio de Clooney al frente de The Sentry.

Foto de una reunión de The Council. Prendergast, a la izquierda vestido de negro. A la derecha del todo, Roger Winter, un trabajador humanitario de agencias públicas de EEUU vinculado a la CIA por parte de políticos africanos.
“The Council” había nacido como consecuencia de los cambios políticos de Sudán en aquella década. Resulta que a principios de los años 80, el país estaba regido por Jaafar Nimeiri, un títere de la CIA. Era un aliado con numerosos recursos naturales, entre ellos, petróleo y goma arábiga.
Nimeiri radicalizó sus políticas y estableció la Sharia (ley islámica) en 1983. El sur del país, compuesto en su mayoría por cristianos y animistas, se rebeló contra el gobierno e inició una guerra civil. En 1989, Sudán pasó a manos del también islamista Omar al-Bashir después de un golpe de estado. Desde entonces, el nuevo gobierno consideró a EEUU un enemigo: los intereses comerciales estadounidenses y de otras potencias se vieron amenazados.
John Prendergast, socio de Clooney, empezó en los ochenta a gestar el proceso de independencia de Sudán del Sur que acabó en 2011
En aquel momento, Washington inició una estrategia de “guerra de baja intensidad” para desgastar al gobierno de Jartum: Sudán fue incluido en la lista de países terroristas y EEUU comenzó a apoyar al Movimiento Popular de Liberación Sudanés (SPLM por sus siglas en inglés), que había iniciado la rebelión en el sur. 
Washington se comprometió a escuchar las demandas del sur, que sufría una brutal crisis humanitaria. En último término, se contemplaba la creación de un nuevo país que diera la protección a las minorías étnicas y religiosas. Sin embargo, más allá de las razones humanitarias, el sur también interesaba por otros motivos: se trataba de la zona más rica en yacimientos de petróleo.
Un activista como brazo ejecutor del Departamento de Estado
¿Pero qué pintaba el socio de Clooney en todo esto? 
Según cuenta Hamilton en la historia oficial de la gestación de la independencia de Sudán del Sur, Prendergast trabajaba en 1996 con el Consejo de Seguridad Nacional (NSC). Con 33 años fue el director de Asuntos Africanos del organismo, bajo el mandato de Bill Clinton. En aquel momento, la administración estadounidense patrocinó la invasión del Congo-Zaire y Sudán del sur vivió uno de los peores episodios de hambruna, en parte provocados por el SPLM patrocinado por Washington.

Prendergast con el actor Ben Affleck en 2011 el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos durante una sesión para tratar el conflicto de el Congo, donde los independentistas del sur de Sudán patrocinados por EEUU y Prendergast provocaron una de las peores hamv´brunas de la historia.

Con estas credenciales, Prendergast pidió trabajo a Susan Rice, actual consejera de Seguridad Nacional de Obama y Asistente para Asuntos Africanos de la Secretaria de Estado Madelaine Albright. En los años que estuvo colaborando con Rice, EEUU bombardeó la fábrica de medicamentos de Al-Shifa en Sudán, uno de los mayores escándalos en la política exterior de Clinton.
Prendergast también trabajó en el proceso de paz entre Eritrea y Etiopía. Pero también, junto a Rice, en la creación de la Africa Crisis Response Initiative (ACRI), un órgano militar controlado en última instancia por el Mando de Operaciones Especiales (SOCOM). El objetivo del ACRI era proteger los intereses estratégicos de EEUU en África.
El socio de Clooney se ha visto involucrado en acciones que han desencadenado uno de los peores episodios de hambruna en Darfur, o el bombardeo a la fábrica de medicamentos en Sudán, uno de los grandes escándalos exteriores de Clinton


La fábrica de medicamentos de Al-Shifa, en Sudán, que fue bombardeada por EEUU por orden del presidente Clinton para desviar la atención del escándalo de Mónica Lewinsky. La excusa era la supuesta producción de armas químicas, que se demostró falsa; en realidad, la fábrica tenía como objetivo asegurar la independencia del Sudán de las multinacionales farmacéuticas occidentales para que el país no dependiera de suministros exteriores de medicamentos en caso de embargo promovido por EEUU.
El socio de Clooney dejó el gobierno en 2001, cuando pasó a trabajar para el International Crisis Group como consejero. En 2007 fundó Enough Project, con el auspicio del Center for American Progress, una institución vinculada al Estado (Enough fue cofundada por el International Crisis Group, ONG que forma parte del entramado golpista internacional de George Soros, AyR).
Desde Enough Project, Prendergast se ha erigido como una especie de consejero humanitario de las celebrities, implicando a varios famosos en sus proyectos. Junto a Clooney, además de The Sentry, ha impulsado el Satellite Sentinel Project. En la actualidad, trabaja con Ryan Gosling en un proyecto sobre el Congo.
Su nombre también está relacionado con Resolve, Save Darfur, Raise Hope for Congo, STAND (Students Taking Action Now: Darfur), United to End Genocide y the Genocide Intervention Network. Todas estas iniciativas han promovido la causa de Sudán del Sur, proyectándola en los medios como una región arrasada por los abusos del gobierno de Jartum.
En 2011 y en los años previos, como fruto de todo este trabajo, Prendergast también colaboró directamente en el diseño del nuevo Estado. Una vez lograda la independencia de Sudán del Sur, el presidente Salva Kiir, procedente del SPLM, confirmó los apoyos que había tenido de EEUU y sus aliados con un viaje a Israel. Allí cerró acuerdos armamentísticos y de cooperación.

Salva Kiir en su visita a Israel en 2011.

Los derechos humanos como excusa
La actividad de Prendergast podría parecer loable a simple vista sin conocer todos estos antecedentes. Además, varios políticos y activistas de derechos humanos —sobre todo en Sudán y en el Congo— han criticado su figura como un funcionario al servicio de los intereses del Departamento de Estado, disfrazado de activista a favor de los derechos humanos. Algunos de ellos, como un sudanés llamado Luke Chuol, ha denunciado que gran parte de laresponsabilidad sobre la situación humanitaria es del propio SPLM que presuntamente defendía a las minorías étnicas.
Las críticas a Prendergast no solo han sido en los países donde ha dejado huella con sus actuaciones, sino en el propio mundo de la academia en EEUU. Los profesores expertos en África James North y Mahmood Mamdani han cuestionado su manera de ejercer el activismo internacional. En concreto, Mamdani también le ha acusado de perseguir en última instancia la intervención militar de EEUU con pretextos humanitarios como el genocidio.

Prendergast (izquierda) junto a Clooney, el expresidente de EEUU Jimmy Carter y el exsecretario general de la ONU, durante el proceso de independencia de Sudán del Sur en Yuba.

En 2013, los planes de estabilidad del nuevo estado se torcieron cuando estalló una escalada de violencia entre dos facciones del SPLM: algunos militares descontentos con la gestión de Kiir y con ambiciones personales le declararon la guerra. El resultado no es otro que muestra el informe que presentó Clooney. 
La investigación habla de que la guerra civil ha provocado alrededor de 2 millones de desplazados, decenas de miles de muertos e incontables violaciones de los derechos humanos. Y mientras, los responsables de estos crímenes, como el presidente Kiir, tiene un salario oficial de 53.000 euros anuales, propiedades y cuentas en el extranjero. Uno de sus hijos, de apenas 12 años, es propietario del 25% de las acciones de un grupo financiero.
Conociendo la historia, ¿qué podría buscar un informe como este?
Detrás de esta situación, que no deja de ser cierta, el pequeño estado se ha sumido en un caos que amenaza las obras de un futuro oleoducto con salida al Océano Índico en Lamu (Kenia). Y más que el oleoducto, la inestabilidad pone en peligro la totalidad de los ingentes recursos petrolíferos del país.
¿Querrá EEUU justificar una intervención armada en Sudán del Sur para recuperar el control de las reservas de petróleo? Estos son los recortes de prensa de estos días que destaca The Sentry en su página web:
The New York Times: "Los líderes de Sudán del Sur amasan una gran riqueza mientras la nación sufre, según una investigación".
Editorial del Washington Post: "Los crímenes de guerra deben pagarse en Sudán del Sur".
Editorial de Foreign Policy: "Cómo se destruye una economía de guerra".
Editorial de la revista Time: "Barack Obama debe ayudar a tumbar a los estados secuestrados de África"
Editorial de CNN: "Las amenazas de sanciones no son suficientes en Sudán del Sur"

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